Cuba y Estados Unidos: ¿qué resultados está produciendo la política de presión económica a Cuba?
Radio Miami Today — Edición asistida por IA
Las recientes declaraciones del excongresista estadounidense Joe García a CNN vuelven a colocar sobre la mesa una discusión que atraviesa varias generaciones de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos: ¿qué resultados concretos ha producido la política de presión económica sobre la Isla?
La pregunta adquiere particular importancia en momentos en que Washington vuelve a endurecer determinadas restricciones económicas y financieras relacionadas con Cuba.
No se trata solamente de discutir posiciones políticas. Se trata de observar resultados.
Joe García y una discusión que regresa
Joe García conoce desde dentro la política de Washington. Fue miembro de la Cámara de Representantes de Estados Unidos por Florida y durante años ha participado en el debate sobre Cuba desde la comunidad cubanoamericana.
Sus recientes declaraciones a CNN merecen atención precisamente porque vuelven a plantear interrogantes sobre los instrumentos utilizados por Estados Unidos para intentar influir en la realidad cubana.
Joe García sobre estas últimas medidas de EEUU a Cuba le ha dicho a la CNN: «… tienen poco impacto, es «mucho ladrido pero poco diente», pero indudablemente que no es buena la señal que manda, y yo pienso que, en algún sentido, tiene doble filo.
Primero, anuncia que el gobierno sigue enfocado en su misión y, en mucho sentido, sigue enfocado en tratar de promover cambio a Cuba.
Por otro lado, también ves que son sarpazos en la oscuridad, porque no son precisados a lo que esta misma administración, en su documento fundamental, hizo al empezar esta administración, que es el apoyo al sector de empresas en Cuba, el sector empresarial, que, en fin de cuentas, hoy es una de las pocas cosas que funciona en Cuba.
Nuestra familia, nuestros amigos, los que conocemos, la disidencia, todos viven precisamente porque existe un sector privado que le provee- precisamente- al pueblo de Cuba las necesidades básicas que el gobierno de Cuba no le puede dar.
Pero, como te digo, me parece que es un sarpazo. Aunque las cuentas esas no funcionan, aunque efectivamente los pagos U-Turn, que se llaman, no se hacían por muchos bancos, aunque niegan la capacidad de hacer negocios con empresas que están en la lista de sancionadas, en mucho sentido, precisamente por las medidas que tiene el gobierno norteamericano sobre transacciones financieras, ningún banco creíble toca Cuba.
Y precisamente eso es lo que hace tan difícil el concepto para algunos de los empresarios que tratan de luchar entre las dos aguas para proveer un mejor futuro para el pueblo de Cuba: se encuentran con dificultad.”
Más allá de coincidir o discrepar con Joe García, sus palabras permiten regresar a una cuestión fundamental: después de décadas de bloqueo, sanciones y restricciones económicas, Cuba continúa teniendo el mismo sistema político que esas políticas pretendían modificar. En pocas palabras el mal llamado embargo NO ha podido doblegar al pueblo cubano.
Ese es un hecho histórico que puede ser examinado independientemente de cualquier posición ideológica.
Cuba atraviesa una profunda crisis
La realidad económica cubana tampoco puede explicarse mediante una sola causa.
Pero tampoco puede ignorarse el peso de las restricciones externas desde EE.UU.
Las sanciones estadounidenses SI afectan determinadas operaciones financieras y comerciales internacionales relacionadas con Cuba y elevan los riesgos que empresas y bancos consideran cuando evalúan negocios vinculados con la Isla. Y no solo dañan a Cuba, afectan a terceros y a la propia economía norteamericana.
Aquí aparece uno de los elementos más contradictorios e interesantes del momento actual.
Durante años, desde Estados Unidos se ha expresado respaldo al crecimiento del sector privado cubano como mecanismo para ampliar la autonomía económica de los ciudadanos.
Paralelamente, dentro de Cuba ha crecido el espacio ocupado por las micro, pequeñas y medianas empresas y otros actores económicos no estatales donde Joe García ha sido un pilar en esas iniciativas de independencia comercial.
Sin embargo, cuando aumentan las restricciones financieras vinculadas con Cuba surge inevitablemente una pregunta:
¿cómo pueden desarrollarse esos emprendedores si también encuentran mayores obstáculos para acceder al sistema financiero internacional?
La interrogante no presupone una respuesta. Pero merece formar parte del debate.
Cuba también está cambiando
Existe además otra realidad que con frecuencia queda atrapada entre los discursos políticos de ambas orillas.
La economía cubana está experimentando transformaciones.
La expansión del sector privado, nuevas regulaciones económicas, modificaciones en determinadas estructuras productivas y la búsqueda de inversión extranjera muestran una sociedad económica diferente a la existente décadas atrás.
Se podrá discutir la velocidad, profundidad y efectividad de esos cambios. También corresponde analizar sus limitaciones.
Pero ignorarlos impediría comprender completamente la Cuba actual.
Y precisamente ahí surge otra de las grandes preguntas que dejan las declaraciones de Joe García:
¿debe Estados Unidos responder a los cambios que ocurren dentro de Cuba aumentando la presión económica o explorando otros instrumentos de relación?
Aunque la respuesta corresponde al debate político estadounidense y, en última instancia, a sus ciudadanos y representantes, me atrevo a decir que bajo presión es difícil el diálogo. Sentarse y conversar. No ostinarse y sancionar porque la violencia no genera creación.
¿A quién afectan finalmente las sanciones? Afectan al pueblo cubano y los mas sufridos los niños y las personas de la tercera edad.
Existe además una dimensión humana que ninguna discusión económica debería olvidar ni Trump, ni Marco Rubio, ni nadie en el gobierno de EEUU, porque cuando una economía pierde capacidad para financiar importaciones, producir energía, adquirir alimentos o acceder a determinados mercados, las consecuencias terminan llegando a la vida cotidiana. Y pregunto ¿cómo pudieron resolver el problema de Vietnam qué mató cerca de 60 mil norteamericanos y murieron mas de 2 millones de vietnamitas?
La cuestión con el vecino más cercano de EE.UU no elimina las responsabilidades del Gobierno cubano sobre sus propias políticas económicas, pero tampoco convierte las sanciones externas en un elemento abstracto. Las políticas económicas tienen consecuencias.
Y precisamente por eso deben evaluarse por sus resultados.
Una pregunta después de más de seis décadas
Las relaciones entre Cuba y Estados Unidos han estado dominadas durante demasiado tiempo por una acumulación de conflictos, desconfianzas y políticas concebidas en circunstancias históricas muy diferentes a las actuales.
Washington tiene derecho a definir su política exterior y Cuba tiene derecho a decidir su propio modelo y, al mismo tiempo, la responsabilidad de corregir sus errores y encontrar soluciones para mejorar la vida de su población.
Pero después de más de seis décadas existe una pregunta que ninguna de las dos orillas debería temer:
¿qué ha funcionado y qué no ha funcionado?
Las declaraciones de Joe García a CNN ofrecen una oportunidad para volver a plantear la anterior interrogante.
Veamos la entrevista de Joe Garcia a la CNN y si NO puede verla, escuchela en audio aquí.
No hay dudas el debate sobre Cuba y Estados Unidos necesita menos consignas, menos regaños, no amenazas y más evaluación de resultados con voluntad política para negociar. Porque finalmente, no estamos hablando solamente de gobiernos, ideologías o estrategias geopolíticas. Estamos hablando de seres humanos separados por apenas 90 millas de mar y unidos por una historia que, pese a todos sus conflictos, continúa inevitablemente entrelazada y tiene el reto de mostrarle al mundo la Paz y no una guerra.
