Taiwán es parte de China, como Filadelfia lo es de Estados Unidos. Chinos fueron Chiang Kai-shek y quienes, con él, en 1949 se instalaron en la isla, mientras en el continente, otros chinos, encabezados por Mao Zedong proclamaban la República Popular China. Chinos son también los 24 millones de habitantes de Taiwán entre los cuales hay quienes creen en una sola China, otros que prefieren el esquema de “un país dos sistemas” y los hay separatistas que pugnan por la independencia.

En 1943 se efectuó la Conferencia de El Cairo que convocó a los 4 Grandes (Roosevelt, Churchill y Chiang Kai-shek (Stalin se excusó) Allí occidente reconoció a China como una “gran potencia”, acordando: despojar a Japón de todas las islas del Pacifico y restituir a la República de China, Manchuria, Taiwán y las islas Pescadores…

En ese entendido, en 1949, cuando ya había comenzado la Guerra Fría, predominaba la histeria anticomunista, un año antes del inicio de la Guerra de Corea, Estados Unidos, al no reconocer a la RPCH y brindar protección a Chiang Kai-shek que, con dos millones de efectivos, incluyendo al gobierno de lo que había sido la República de China, favoreció una anomalía todavía vigente.

Estados Unidos atribuyó a Taiwán la representación y las prerrogativas del estado chino, entre ellas la membresía en la ONU y el escaño en el Consejo de Seguridad con derecho a veto. Occidente se alineó con Estados Unidos. En 1968 la Asamblea General de la ONU aprobó una resolución, según la cual para cualquier cambio en la representación de China se requerían dos tercios de los votos.

Así se creó un status quo de facto, según el cual Taiwán, dotado de Constitución, gobierno, ejército, representación internacional y con una poderosa economía (13º del mundo), comenzó a comportarse como un “estado de facto” que, con la anuencia y el patrocinio de Estados Unidos y occidente usurpaba la representación internacional de la RPCH, situación que China, nunca aceptó.

Con los cambios en la geopolítica mundial, los avances en la descolonización afroasiática, el crecimiento del campo socialista y otros factores, la composición cualitativa de la Asamblea General de la ONU se modificó paulatinamente. En 1971, 23 estados pidieron la restauración de los legítimos derechos de la República Popular de China.

En los años setenta tuvo lugar un acercamiento político entre Estados Unidos y China. En abril un equipo de ping-pong norteamericano fue invitado a Beijing y Mao se declaró listo para encontrarse con Nixon quien, en 1972 desembarcó en la capital china entrevistándose con Mao Zedong. El comunicado emitido entonces, reconoció la unidad de China y contempló la retirada de los americanos de Taiwán a medida que disminuyera la tensión en la zona. En 1973 se establecieron “oficinas de enlace” en ambas capitales.

En 1971, La Asamblea General de la ONU por 76 votos a favor, 35 en contra y 17 abstenciones, aprobó la Resolución 2758 para el ingreso de la RPCH en la ONU. Por una puerta el representante de Taiwán abandonó la sala y por otra ingresó el embajador de China.

En 1975 el presidente Gerald Ford visitó China, encontrándose con Deng Xiaoping y Mao Zedong. En enero de 1979 la embajada estadounidense en Taiwán se mudó a Beijing y los Estados Unidos establecieron relaciones diplomáticas plenas con la RPCH. En 1980 Estados Unidos canceló el Tratado de Defensa Mutua con Taiwán

En próximas entregas les comentaré algunos enigmas de las relaciones de China con Taiwán, el «milagro económico» de la Isla y el progreso del separatismo que probablemente ahora se inspire en el Donbass y, ojalá no conduzca a otra guerra. No lo creo porque el poder en China es más maduro y menos emocional. Allá nos vemos.