Traducido desde el más allá por Max Lesnik
No veo razón alguna para que Mariano Rajoy, el Jefe de gobierno de España y líder del partido Popular que encarna la derecha de su país haya ido a Washington a buscar opinión y apoyo del Presidente de Estados Unidos Donald Trump sobre Cataluña, un asunto que solo incumbe a los españoles, ya sean estos catalanes o de cualquiera otra región de la nación ibérica.
Digo esto porque la crisis por la que atraviesa España en estos momentos nos hace retrotraer la memoria a los tiempos previos de la Guerra Civil Española de mil novecientos treinta y seis cuando el General Francisco Franco andaba tocando las puertas del nazi Adolfo Hitler y del fascista Benito Mussolini para que ambos dictadores le dieran su apoyo al golpe de estado militar contra la república democrática que gobernaba entonces a la nación ibérica.
Darle entrada al Presidente norteamericano Donald Trump en el conflicto español es un grave error del señor Mariano Rajoy por lo que provocará de seguro más mal que bien a los que defienden la posición de que Cataluña no debe separarse de España. Es como echarle más candela al fuego porque es solo a los españoles y catalanes a quienes incumbe decir qué camino tomar sobre el destino de España. A Donald Trump no hay por qué darle vela en ese entierro. Digo entierro por si las cosas salen mal como en 1936 cuando las discrepancias de entonces terminaron en una guerra que costó a España un millón de muertos. Lo sensato es decir a todas las naciones: ¡Manos fuera de España! ¡Y que decidan su destino por ellos mismos catalanes y españoles. Otra cosa sería una estupidez.
Y hasta la próxima entrega de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba a fría. Bambaranbay.
