Me contaron después, cuando ya yo era mayorcito que aquel 8 de septiembre del año 1930 mi madre, en avanzado estado de gestación estaba tocando el piano en la pequeña iglesia de mi pueblito villareño de San Antonio de las Vueltas, donde se oficiaba la sagrada misa en homenaje a la virgen de la Caridad del Cobre Santa Patrona de Cuba y de todos los cubanos.
De la iglesia llevaron a mi madre de urgencia con dolores de parto a la casona familiar – calle Manuel Herrada número 20 – donde yo nací, apenas a una cuadra del pequeño templo católico, para ser atendida en el parto con todo éxito por doctor Manuel Hernández, entonces el único médico del pequeño pero siempre activo poblado villareño, cuna de más de un dirigente político o militar de connotación nacional.
Sin dudas que es una especie de suerte el haber nacido el “Día de la Caridad,” porque es algo así como una bendición del cielo, por lo que de cubanísima tiene la fecha.
En esta ocasión le he pedido prestado a El Duende su espacio en Radio-Miami para trasmitirles a Uds. mi agradecimiento sincero por tenerme entre sus amigos queridos. Dos nombres me vienen a la memoria en esta ocasión: Samuel y María Teresa, mi padre y mi madre, ya fallecidos. Para ellos besos y abrazos en la distancia, que algún día nos volveremos a ver en las brumas de la eternidad.
Hoy 8 de septiembre, como ya les dije, es mi cumpleaños y estoy muy feliz de haber llegado a viejo con la vergüenza en alto, que es mi mejor escudo y lanza de guerra. He sobrevivido en el tiempo y eso es bastante. De Uds. fraternalmente, Max Lesnik
Iglesia de San Antonio de las Vuelta









