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A un año de Obama en La Habana

 

1458508437_494252_1458590149_album_normalEl tiempo pasa volando y más en estos tiempos de velocidades  supersónicas. En la Casa Blanca hay un nuevo presidente de Estados Unidos y según dicen algunos de sus voceros,  éste tiene en sus planes revertir las medidas tomadas  por la  anterior administración Demócrata,  que con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre los dos países  muchos llegaron a pensar que más temprano que tarde se levantaría el Bloqueo económico  que Washington  ha mantenido  contra la isla por más  de medio siglo como base de una política criminal de acoso y asedio para doblegar al  pueblo cubano.

No hay que ser  tan ingenuos como para pensar que el viaje a La Habana del Presidente Obama era tan noble  como un ramo de flores sin espinas. Espinas las tenía y como ejemplo de  ello estaba el consejo aquel de que  para alcanzar  un  mejor  futuro los  cubanos  de la isla deberían seguir el ejemplo  de sus compatriotas  de Miami que todos ellos  habían alcanzado dinero y  fortuna  gracias a vivir bajo el sistema  capitalista  norteamericano. El puñal con  vaselina.

¿Se imaginan  Uds.  a  un jefe  de Estado  de una nación  extranjera en una visita  oficial a Estados Unidos  que  dijera delante del Presidente norteamericano  que el sistema  político  y económico  de este país no servía y que debiera ser cambiado por el existe en el suyo? ¿Inimaginable verdad? Pero eso fue lo que hizo el Presidente Obama en La Habana y se le permitió con todo respeto y cortesía, aun cuando sus palabras fueran de puro corte intervencionista  y de  arrogancia imperial. Todo en aras de unas mejores relaciones en el futuro.

Pero el papel desempeñado por  Obama de  Policía “bueno”  quedó atrás. De eso hace   un año ya. Ahora el que  está en funciones en la Casa Blanca   es el policía “malo” encarnado  por el Presidente   Donald Trump, según piensan los de la extrema derecha  de Miami.  Será como ver  y sufrir  otra  vez  una vieja  película  de horror del  vampiro Drácula. ¡Qué horror!, volviendo a repetir la palabrita.

Lo triste es que haya cubanos  que estén al  lado  de  Drácula contra su patria y su pueblo. Que de todo hay en la viña del Señor.

Y hasta la próxima entrega de El Duende  que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría, Bambarambay.

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