Síguenos

Ahora una vieja  rata de cloaca, “Tía Tata”  con pelo rubio.

    Por ahí hay un personaje de cuentos como el  “Señor de las moscas” (escritor inglés  William Golding, 1911 – 1993), que se está quedando colgado de su “paracaídas” que lo trajo de Cuba y se le secará la piel en el esqueleto, aunque ya parece ser así y de esa manera ya asusta a mucha gente.

Él es un tipejo que vino hace muchos años de la isla, dice en su novela de su vida,  que fueron 60 personas que huyeron en lanchas desde  Pinar del Rio, hacia Miami, “La tierra prometida”, por cierto que o cometió un error o es una de esas mentiras que se le cogen a cada rato, pues dijo que viajó en 1965  ya con “compromisos patrióticos” para seguir la lucha comenzada en Cuba. El tipo nació en 1954 y se crió en Arroyo Apolo, una barriada de la capital cubana, y por lo tanto en ese año de su supuesto arribo como “exiliado perseguido” (como millares de mentirosos de por acá), tendría solo once años.

Tiene una interminable lista de manifestaciones y “acciones” contra Cuba, (los Castro) de unas más de 500, dice –  desde este grotesco exilio lleno de aire acondicionado, de jamón y puercos con cervezas, donde se pasa “mucho esfuerzo” para derribar el gobierno cubano –   desde la primera en que participó con los terroristas de “Alfa 66”. ¡Vaya que el tipo se las trae !, hasta las últimas de solo  hace rato.

Se trata nada más y nada menos que del señor (con minúscula) Miguel Saavedra, jefe del microscópico grupúsculo (de unos ocho o diez miembros) de enardecidos,  de bajos salarios y perfiles brindados por los tentáculos de USAID, que por cierto  nunca han sabido cuanto les toca realmente después de pasar por los “distribuidores miamenses” de los  fondos destinados a la lucha contra los cubanos de la isla.

Ayer este sujeto que antes fue trigueño, después canoso,  ahora rubio con la barba y todo del mismo color, para que hagan juego, sin dejar sus tirantes pues al parecer siempre sus pantalones le quedan grandes y se les caen, manejó nuevamente un cilindro (aplanadora), frente a “La opinión del pueblo” – el restaurante Versailles de la Pequeña Habana”-  el aparato ahora de mínimo tamaño, pues  al parecer no le alcanzó su colecta  esta vez para rentar otra de mayor tamaño y dedicó esta loca operación a aplastar unas viejas y  pequeñas antenas parabólicas, que se supone sean de la compañía “DishLatino”, en protesta por acoger en sus negocios,  un canal de estilo cubano, “CubaMax”, de recién estreno para la audiencia hispana en esta nación, principalmente la cubana del Sur de Florida.

El cretino era seguido a coro y  aplaudido por unos cuatro de sus seguidores, quienes gritaban como enloquecidos, hasta palabras obscenas contra esa compañía de televisión por satélite. Los transeúntes sorprendidos observaban el insólito acto como algo solo posible en Miami, ciudad de todo lo  increíble.

Todo esto sumado a que ahora esta parte del mapa es vista en la televisión según  informes de la Secretaria de Justicia, nuevamente considerada en primer lugar por estafas al Medicare y Medicaid en todo el país y también del reinado de todos los otros  fraudes posibles, hace de nuestro gueto muy famoso a lo que Saavedra contribuye mucho con sus guanajerías de orate crónico.

Todo me recuerda cuando su imprudente encuentro furtivo con Juanita Castro, residente en esta ciudad,  la hermana del líder Fidel Castro, en un mercado de Coral Gables, un tiempito atrás, y ella le corrió detrás gritándole cuando este huía,  “rata de cloaca” y otras cositas más, y todos en el lugar presenciaron ese evento. “Ja…Ja…Ja…” por todas partes,  fue lo único que se oía.

¡ Ay ! Saavedra…Saavedra…¡ Hasta cuando vas a segur siendo el hazmerreír de todos haciendo el ridículo tantas veces seguidas !

Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís.

 

Otras Publicaciones