Presidente de Venezuela Nicolás Maduro Moros. Foto: @teleSURtv/ Twitter
Estados Unidos no aprende. En Venezuela le va a ocurrir lo que ya sufrió en Cuba. La feroz escalada de agresiones mediáticas y económicas, acompañadas de brotes de violencia fascista, no lograrán el objetivo de derrocar al presidente Nicolás Maduro. Lejos de ello lo fortalecerán, al propiciar el crecimiento y profundización de la conciencia antimperialista del pueblo y su unidad en torno a la dirección política de la Revolución. Otra cosa sería una intervención militar como la que amagó el presidente de Estados Unidos, Donad Trump, que podría conducir a un Vietnam latinoamericano.
El chavismo parece apegado a aquella máxima leninista de que una revolución vale tanto como sepa defenderse. Porque son muy valiosas las lecciones que nos viene dando con acciones audaces, bien pensadas y brillantemente ejecutadas con las que logra derrotar al enemigo imperialista y su quinta columna local.
La Asamblea Nacional Constituyente (ANC) y el proceso electoral conque concluyó el movimiento de masas para constituirla, es la más trascendental de esas acciones en los últimos años, pero le queda por delante mucho trabajo. Desde el inicio de sus sesiones se le ve levantar vuelo hacia una nueva y prometedora etapa de la trasformación cultural e institucional y a dar mayor precisión al rumbo socialista en Venezuela.
Una prueba de ello fue la destitución fulminante de la tránsfuga fiscal general y la decisión de reestructurar el ministerio público, que había desvirtuado sus funciones y que por instrucciones de la ANC deberá instaurar orden y justicia y reparar a las víctimas de años de acciones terroristas de la oposición. Esta medida es complementada por la investigación de la Comisión de la Verdad, Justicia y Tranquilidad Pública a los voceros opositores Julio Borges y Freddy Guevara como instigadores de la violencia y el terror generado por los grupos de choque en los últimos meces.
Otra acción de enorme importancia ha sido la aprobación, el 29 de agosto, de un decreto contra el bloqueo económico ordenado el viernes 25 por Trump. El decreto insta a los órganos competentes del Estado a iniciar “un juicio histórico por traición a la patria contra los que estén incursos en la promoción de estas inmorales acciones contra los intereses del pueblo venezolano”. Define como traidores a la patria a “los actores políticos nacionales de marcado carácter anti-venezolano que han promovido la agresión económica e intervención contra… Venezuela”.
Se trata de líderes opositores que durante años se han dedicado a recorrer el mundo pidiendo sanciones económicas contra Venezuela. En reiteradas ocasiones lo han hecho en la Casa Blanca y el Departamento de Estado de Estados Unidos y solicitado, además, la intervención militar en la tierra que los vio nacer. Julio Borges es uno de ellos. De la misma manera, los que, como hizo la dirección de la opositora Mesa de la Unidad Democrática el día 26, han celebrado y apoyado las últimas acciones de Washington para destruir a la economía venezolana y crear –ahora sí- la crisis humanitaria que solo existe en la propaganda que realizan los “medios” para justificar el derrocamiento del gobierno legítimo y la intervención armada en Venezuela.
Paralelamente, el presidente Maduro, cuyo equipo ya se venía preparando para una embestida brutal contra su industria petrolera, activó el mismo viernes un plan especial de respuesta y acción en defensa de la economía y las finanzas nacionales, a cargo del vicepresidente Tarek El Aissami.
El bloqueo económico recién decretado por Trump puede calificarse de crimen de lesa humanidad. Afectará sensiblemente la compra de alimentos y medicinas lo que hará mayor daño al pueblo venezolano, que ya padece los efectos de una prolongada guerra económica. Y como ha denunciado Delcy Rodríguez, presidente de la ANC; es un negocio de la derecha porque llevar a Venezuela a una situación de cesación de pagos “pone al país a los pies de los fondos buitre, llamados también fondos carroña… Detrás del bloqueo, agregó “hay una alianza perversa de la derecha con fondos financieros internacionales con los que tiene negocios”.
La injerencia de otros países de América Latina en Venezuela ha creado el clima propicio para el incremento de la hostilidad de Estados Unidos.Demócratas impolutos, nada menos que Cartes y Temer pontifican sobre la democracia y los derechos humanos en la patria de Bolívar. ¿Podrá rectificarse esta orientación catastrófica con la acción de la CELAC?
Twitter:@aguerraguerra
Delcy Rodríguez: «Los que piden intervención y bloqueo contra Venezuela son traidores a la patria»
Un mes después de las elecciones para establecer la Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela, la presidenta de este órgano, Delcy Rodríguez, explica en una entrevista exclusiva a RT qué logros ha conseguido su país en este periodo y cómo valora la llamada de la derecha venezolana a una intervención militar y un bloqueo económico de su país.
Delcy Rodríguez, presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela (ANC), ha ofrecido una entrevista en exclusiva a RT en la que se ha referido a los llamados a realizar una intervención militar contra su país.
Quien fue ministra de Exteriores de Venezuela también ha detallado el progreso que estima que Caracas demuestra a la hora de restablecer la paz en su país, a pesar de las amenazas extranjeras.
Bloqueo económico
Rodríguez considera que el bloqueo económico de Estados Unidos contra Venezuela «solicitado por la derecha» y «liberador de la hegemonía estadounidense» castiga a las compañías norteamericanas, entre otras cosas con la prohibición de importar crudo venezolano.
Ante esta «amenaza concreta» para su país, la presidenta de la ANC subraya que esa institución posee «facultades y capacidades absolutas para contrarrestar los efectos de este bloqueo».
Intervención externa
Esta política asegura que es consciente de que la oposición venezolana mantuvo reuniones con altos mandos estadounidenses, a los que habría solicitado apoyo militar.
Delcy Rodríguez opina que una clase política que pide una intervención militar extranjera «son traidores a la patria» a su propio país y lamenta que esos opositores no desistan de «la vía violenta y antidemocrática contra el Estado de derecho».
No obstante, la presidenta de la ANC aclara que el Gobierno de Nicolás Maduro ha tomado las medidas necesarias y se encuentra «muy vigilante» para contener la violencia, mientras que el pueblo venezolano no se dejará derrotar porque «en toda su historia» ha demostrado «no someterse a ningún imperio».
Etiquetas:EconomíaPolíticaVenezuelaamerica_latinaestados_unidosinternacionalÉrika Sanoja
Más de RT
Maduro, un fuera de serie
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. Foto: @PresidencialVen.
Nicolás Maduro está muy lejos de ser el dictador que le endilgan los pulpos corporativos “occidentales”, brazo mediático de la guerra de cuarta generación contra Venezuela. La expresión ha sido acuñada también por algunos gobernantes carentes de la mínima moral para juzgar al mandatario venezolano.
Sé que mienten porque he visto a Maduro actuar varias veces en Venezuela, sea en un mitin, o dentro de su círculo de colaboradores o en una cena con la dirección político-militar chavista y un grupo de intelectuales y artistas de numerosos países. El hombre que he visto es noble, modesto, inteligente y de verbo elocuente, forjado en la persuasión desde sus precoces años de activista revolucionario y luego líder sindical del metro de Caracas, donde fue conductor de autobuses. Escucha atentamente, es fraterno con sus compañeros y con la gente del pueblo y muy cálido con los militantes solidarios con Venezuela.
Estoy seguro que lo mismo puede pensar quien lo vea y observe cuidadosamente expresarse en la tele. Es más, hice la prueba con dos amigas: una sicóloga y otra crítica de arte, ambas académicas con estudios doctorales, que no conocen a Maduro y apenas lo han visto en las noticias, ni tienen la política entre sus prioridades. Eso sí, las dos son auténticamente progresistas y plenamente conscientes del engaño masivo a que someten a sus audiencias los “medios”. Envié a ambas la entrevista realizada el 18 de agosto al caraqueño por el veterano periodista y revolucionario venezolano José Vicente Rangel (https://www.youtube.com/watch?v=Pf0hXEPRnWg). Pedí a mis amigas que la vieran detenidamente y con ojo crítico. Palabras más o menos las dos coincidieron en lo siguiente: es un hombre bueno y, además de su talla de líder, es evidente que no puede ser un dictador.
No me cabe duda que otro tanto pueden decir las personas desprejuiciadas que vean su estelar conferencia de prensa de tres días después (https://www.youtube.com/watch?v=dDVSN6t643I). He tomado como ejemplo estas dos comparecencias del mandatario por desarrollarse en un momento decisivo de su ejecutoria y de la Revolución Bolivariana, en pleno funcionamiento de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), cuando contrariamente a la versión mediática, apreciamos a un líder victorioso, en pleno control de la situación, cargado de propuestas y a un proceso revolucionario capaz de remontar grandes derrotas, como la sufrida en las elecciones legislativas de 2015, y de reinventarse audazmente y poner en práctica en el momento exacto y, por ello, muy exitosamente, una iniciativa tan riesgosa como las elecciones a la ANC.
La serenidad, la paciencia y el aplomo que se aprecia en Maduro en ambos documentos, engrandece más a este hombre, quien acaba de asestar una importante derrota a la guerra no convencional contra Venezuela, que libran y seguirán librando Estados Unidos y las derechas. Su objetivo es acabar con el peligroso ejemplo revolucionaria que es para el mundo la Revolución Bolivariana. No menos importante, apoderarse de su petróleo y abundantes recursos naturales. Venezuela es hoy uno de los cuatro escenarios donde puede estallar una guerra mundial si no logramos pararla a tiempo con una gran movilización internacional.
Maduro propone restablecer el diálogo con la oposición en el marco de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y pide al Papa Francisco que el Vaticano continúe la mediación que ejercía junto a los ex presidentes Leonel González y Omar Torrijos. La propuesta se encuadra en el espíritu de verdadera unidad e integración latino-caribeña que representa la CELAC, en contraste con el servilismo de la OEA, criatura imperial. Habla de la recuperación económica, política y moral de la Revolución como objetivos inmediatos. El ex pelotero y roquero y ex canciller recuerda reiteradamente que Venezuela necesita y quiere la paz pero está muy bien armada y cuenta con un magnífico sistema de defensa antiaérea ruso. Asegura que se cumplirá el calendario electoral como fija la constitución y subraya que en octubre hay elecciones de gobernadores y que todos los partidos de oposición ya postularon sus candidatos. Nadie honesto podría negar que es un demócrata y un hombre de instituciones.
Maduro merecería ya el mayor respeto y admiración por la sola proeza de haber conducido digna y creativamente hasta aquí el timón de la Revolución y el Estado que le entregaran el gigantesco Hugo Chávez y el pueblo venezolano.

