
Anda por Miami de recorrido político-propagandístico en favor de los intereses del imperio, el escritor peruano ahora ciudadano español Mario Vargas Llosa, comunista arrepentido cuya obra novelística de indiscutible valor literario- es Premio Nobel de literatura- tiene su vida marcada por un “pecado original” que no le deja dormir tranquilo. Es que lleva en su conciencia el haber sido “fidelo-comunista”- en sus años de juventud ardorosa, para después convertirse en tránsfuga y ahora verse obligado a servir de propagandista anti-revolucionario para pagar su culpa y así ganarse el perdón de la extrema derecha mundial que le tiene por uno de sus más preciados voceros en el mundo hispanoparlante.
Vargas Llosa acaba de publicar su última novela titulada “Tiempos Recios” que es de alguna manera un intento por acomodar la historia pasada de una realidad latinoamericana, que le sirva al escritor para justificar su actitud política de cuando era un joven idealista de izquierda, que nada tenía que ver con el comunismo que según su cuento, eso vino después que el dejó de ser revolucionario.
Para ello dice en su nueva novela “Tiempos Recios” que el Presidente de Guatemala Jacobo Arbenz, cuando fue derrocado por un cruento Golpe militar de Estado orquestado por la CIA, no era un “comunista al servicio de Moscú” como se le acusaba por el Departamento de Estado de Estados Unidos, sino más bien un “nacionalista” guatemalteco que defendía a su país de la voracidad de la bananera norteamericana United Fruit Company. Nada más que eso.
Al decir esto en su nueva novela “Tiempos Recios” , Vargas Llosa se absuelve a si mismo de su “pecado original ” de haber militado en la izquierda revolucionaria puesto que si Arbenz no era comunista, tampoco lo era él cuando como fiel fidelista se desgañitaba gritando el lema popular de entonces de “Cuba si, yanquis no”.
A decir verdad yo prefiero al Vargas Llosa de ayer, “fidelista y comunista” que al tránsfuga de hoy, arrepentido de haber sido lo que fue.
A Vargas Llosa le falta un libro por escribir: «La traición de Judas”. Digo yo
Y hasta la próxima entrega de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.










