Traducido desde el más allá por Max Lesnik
No es para alegrarse de la desgracia ajena- lo sentimos por sus empleados y artistas- pero es una buena noticia que el Canal “América TV” de Miami, una de las “cloacas” de la televisión hispana del sur de La Florida esté atravesando en estos momentos muy muy serias dificultades económicas que hacen pensar en su salida del aire o venta a otros empresarios, que lo primero que tendrían que hacer para poder ganar alguna audiencia y nuevos anunciantes , sería cambiar su programación actual cuyo único objetivo es ofrecer a los televidentes toda una catarata de propaganda sucia contra Cuba para complacer con ello a la extrema derecha cubana de Miami.
La cancelación del programa “ Arrebatados” conducido por la veterana presentadora María Laria- dijo ella a la prensa local- “que por razones de economía de la empresa”, corroboró lo que ya se venía diciendo en baja voz por empleados y artistas que trabajan en ese Canal “Cloaca” de Miami: “Que la caña se había puesto a a tres trozos y que el “gallego” Vasallo- un español emigrado a México- propietario del Canal estaba a punto de explotar como un ciquitraque si este no encontraba un nuevo caballo blanco inversionista de España o México que invierta dinero fresco y en grande para sacar a su Canal Cloaca del desastre de una segura quiebra anunciada”.
Me cuentan que el tal Vasallo le dice a todo mundo y su tía que “cuando en Cuba cambie el gobierno socialista y vuelva el capitalismo salvaje de manos de los americanos, él será el dueño de toda la televisión cubana para convertirse él en “vasallo de los nuevos amos”. Me dijeron, aunque no pueda afirmarlo, puesto que no conozco al tal Vasallo personalmente que todo puede ser una patraña de sus enemigos y antiguos socios desplazados de la dirección del Canal América TV- ojo con el argentino Romay- que ese es el cuento chino que el “gaito” le hace a los presuntos inversionistas de su Canal Cloaca. Es como todo un sueño de verano.
Por el momento una cosa es cierta. Que una sucia “Cloaca” está al explotar en Miami. Foooooooooooooo. ¡Que peste!
Y hasta la próxima entrega de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.











