Trump: 50 días de gracia ¿Y luego?    

Luego de tres años de guerra entre Rusia y Ucrania, sin cumplir la promesa de poner fin al conflicto y, según sus palabras, descontento con los presidentes ruso y ucraniano, el presidente Donald Trump ha presionado a Rusia al fijar un plazo de 50 días para realizar avances hacia la finalización   del conflicto. De no ocurrir así, impondría desmesurados aranceles al comercio bilateral, afectando a terceros.
Para algunos entendidos, es posible que, para no exponerse a las represalias con que amenaza Trump, Rusia se esfuerce para, antes del vencimiento del plazo, ofrecer algo. No se trata de que la potencia eslava tema por el efecto de las sanciones comerciales con que la amenazan, sino de ser   cautelosa debido al impacto que estas pudieran ocasionar sobre sus clientes y proveedores, entre otros muchos, China, India y Brasil.

Para quien ha combatido durante más de tres años, los 50 días de gracia otorgados por el presidente estadounidense, son obviamente pocos, mientras para los ucranianos que soportan los mayores rigores de la guerra, pueden ser muchos. También lo son para los países europeos de la OTAN, aliados de Ucrania, expuesto a un incremento del conflicto respecto al cual han adquirido mayores responsabilidades

Según analistas, uno de los resultados del plazo impuesto por Trump, es haber apurado la realización de la tercera ronda de conversaciones directas Rusia-Ucrania que acaba de efectuarse en Estambul, Turkiye.

La tercera ronda de negociaciones, insistentemente pedida por Rusia,  transcurrió sin novedad alguna. Ninguna de las partes aportó algo nuevo ni cedió. Sin embargo, puede que Rusia haya ganado tiempo y creado condiciones para responsabilizar a Ucrania por la falta de voluntad para alcanzar la paz, lo cual puede no ser suficiente para Trump.

El pollo del arroz con pollo de este encuentro era verificar hasta qué punto, podía haberse avanzado en la aproximación de las posiciones expuestas en los memorandos entregados por cada una de las partes luego del segundo encuentro el pasado 2 de junio en la propia Estambul.

Según el detallado memorándum ruso, la principal reclamación es que los territorios de Crimea, Lugansk, Donetsk, Zaporozhie y Jerson, sean reconocidos por Ucrania y la ONU como parte de la Federación de Rusia. La solicitud establece la condición de que Ucrania no se integrará a ningún bloque militar, no poseerá ni permitirá en su territorio armas nucleares, ni permitirá tropas extranjeras. También contiene medidas de política interna asociadas a la protección de los rusos parlantes. La llamada desnazificación de Ucrania es una meta de Rusia.

Por su parte Ucrania que demanda un alto al fuego y un encuentro entre Zelenski y Putin, rechaza la idea de ceder ninguna porción de su territorio nacional, exige la retirada de las tropas rusas y no parece dispuesta a ceder ninguno de los derechos que ejercen los estados soberanos y que consagra la Carta de la ONU.

La idea de una cumbre entre los presidentes de ambos países fue considerada por voceros del Kremlin como un intento de Ucrania de “Poner la carreta delante de los bueyes”.

Tanto el jefe de la delegación rusa a la tercera ronda de conversaciones, como voceros del Kremlin, reconocen que, aunque se alcanzaron acuerdos para el intercambio de prisioneros y cadáveres, treguas de 24 o 48 horas para facilitar la evacuación de heridos y muertos en los frentes, así como creación de grupos de trabajo para intercambiar en línea sobre asuntos políticos, militares y humanitarios; respecto al contenido de los memorándums de ambos países, que son diametralmente opuestos, no hubo avance alguno.

El momento político militar, extremadamente tenso y peligroso, ha sido agravado por el ultimátum de Trump, por ahora difícil de satisfacer por Rusia que deberá apelar a su integridad política para, en unos días, generar un cambio en la naturaleza de la guerra y mostrar toda su capacidad diplomática para negociar con Trump.

Quiero creer que estamos a menos de 50 días de propuestas de paz sustantivas y viables. La alternativa no es buena. Allá nos vemos.

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