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La situación del mercado laboral se complejiza en Sancti Spíritus: sube la tasa de desocupación mientras el envejecimiento y la emigración comienzan a dejar sus huellas

 

Tomo fiada la frase del célebre monólogo del escritor William Shakespeare en su obra Hamlet y la convierto en paráfrasis con el fin de abordar un asunto casi tan serio hoy como la existencia misma: trabajar o no trabajar, una decisión que rige el mercado laboral de Sancti Spíritus en la actualidad.

Aunque no existen estudios acabados al respecto, resulta evidente que el proceso de ordenamiento monetario y la actual crisis económica han obligado a incorporarse al empleo —formal o informal, legal o ilegal— a la mayoría de los cubanos porque el salto con pértiga de los precios ha puesto a correr hasta a los perezosos, salvo a los pocos mantenidos que aún se escabullen por ahí.

A todas luces, aquella especie de torcido eslogan de que en Cuba se podía vivir sin trabajar ha quedado en el pasado para la mayoría y quizás este constituye uno de los pocos saldos positivos palpables que hasta ahora ha dejado el reordenamiento.

Sin embargo, todo eso no quiere decir que en estos momentos el mercado laboral camine sobre rieles en Sancti Spíritus, más bien todo lo contrario: se ha tensado en muchas de sus variables por los reajustes actuales del modelo económico nacional, la adversa realidad que lo acompaña y una compleja dinámica demográfica.

De hecho, actualmente algunas entidades han precisado asumir procesos de disponibilidad e interrupciones laborales por la adversa situación que enfrenta la isla, con falta de materia prima e insumos en no pocos sectores.

Los espirituanos sumamos más de 459 000 personas y la inmensa mayoría de ellas vive en zonas urbanas. Según la Encuesta Nacional de Ocupación (ENO), realizada el pasado año, la población económicamente activa se acerca a los 198 600 lugareños, la mayor parte hombres.

De esa cifra solo aparecen desocupados unos 3 400 —la mayoría del sexo masculino y con predominio en el área rural—, cifra que no resulta tan alarmante, pero que ha elevado la tasa de desocupación de 0.5 a 1.6 por ciento, un medidor estable durante años en el territorio que todavía no ubica a la provincia entre las de peor situación en Cuba.

Sin embargo, esa sutil alarma se complica cuando se avista un horizonte signado por el envejecimiento poblacional, realidad que prácticamente transversaliza todos los procesos de la isla hoy y donde Sancti Spíritus se ubica entre las de peor panorama porque aparece entre las provincias más longevas del país.

La situación se enturbia aún más por los procesos migratorios, protagonizados mayormente por jóvenes, y el llamativo hecho de que entre los desocupados las personas menores de 45 años alcanzan más del 50 por ciento, lo cual significa que la mayoría de quienes no trabajan se encuentran en la edad de mayor rendimiento laboral.

Por otra parte, en el segmento de los mayores de 65 años solo se encuentra ocupado el tres por ciento, cifra que invita a mirar hacia ese universo para incentivar la recontratación en aras de sacarle más lasca a su experiencia y profesionalidad.

En la ENO los especialistas apuntan que el envejecimiento y el decrecimiento poblacional en el país incidirán en que en un período relativamente corto de tiempo disminuyan las personas en edad laboral, lo cual dificultará el remplazo de quienes ya salen por su edad de la Población Económicamente Activa.

Por ello, sugieren incrementar la productividad del trabajo, potenciar la reincorporación de los jubilados y la doble contratación o pluriempleo como vías para incrementar los resultados. Además, llaman la atención sobre el hecho de que las mujeres tienen más presencia en el segmento de los inactivos y por ello constituyen la principal reserva para incentivarlas a laborar.

Otra arista interesante resulta el hecho de que, hasta el 2022, más del 72 por ciento de los cubanos se ocupaba en el sector estatal, cifra que podría haber disminuido durante este año, cuando se han multiplicado los actores económicos privados, sobre todo las Micro, pequeñas y medianas empresas, con propuestas más atractivas por sus considerables salarios.

Según la ENO, en Sancti Spíritus más 70 200 personas aparecen como Población No Económicamente Activa en edad laboral, pero en general solo mantienen disposición a trabajar unas 16 000 y muchas de ellas dijeron sentirse desalentadas e incluso abandonaron toda búsqueda de empleo porque consideran que no lo encontrarán.

En lo que va de año solo alrededor de 2 130 espirituanos han solicitado una plaza en los burós de orientación laboral, aunque también se sabe que un número significativo de personas asumen quehaceres informales o no legalizados que falsean las estadísticas.

La realidad ha cambiado de la noche a la mañana para el mercado laboral en Sancti Spíritus, donde ocurren significativos reacomodos que demandan un enfoque renovador y urgente a la hora de abordar esta temática.

Por ejemplo, ante la depresión del sector estatal apremia potenciar en los territorios la ocupación en el segmento no estatal, en los nuevos actores económicos que hoy crecen de forma significativa con atrayentes propuestas.

Los proyectos de desarrollo local constituyen otra fuente donde buscar trabajo y, aunque no todos los municipios pueden aplicar las mismas fórmulas, estas dos opciones han ubicado a Yaguajay y Trinidad en una mejor situación que el resto de los territorios.

La Subdirección de Empleo en la Dirección Provincial de Trabajo sugiere además potenciar, por ejemplo, los servicios de cuidado a través de la creación de casitas infantiles —para atender los niños y facilitar la ocupación femenina—, y de las casas de abuelos, con vistas a asistir a los ancianos mientras el resto de la familia trabaja.

Cambiar la mentalidad, ir a la par de los nuevos tiempos, buscar alternativas, generar nuevos empleos sin aferrarse a los puestos tradicionales y lograr incentivar en los jóvenes el interés por estudiar los perfiles donde existen plazas vacantes constituyen algunos caminos por explorar y aplicar en la práctica.

En la provincia, las principales dificultades en materia de ocupación laboral las enfrentan actualmente los sectores de Transporte, la Construcción, el Comercio y las industrias Alimentaria, Láctea y Cárnica, donde la escasez de recursos para trabajar limita considerablemente.

El mercado laboral espirituano hoy enfrenta también una notable fluctuación del sector estatal para el privado, realidad que pasa por el tamiz de los salarios. Próximamente, se implementará aquí un nuevo sistema de gestión de empleo regido por el gobierno para fortalecer la capacidad de generar ocupaciones de calidad. Sean bienvenidas todas las fórmulas posibles, aunque ninguna resulte mágica como para resolver en un santiamén la disyuntiva del título con la mejor alternativa: Trabajar, esa es la cuestión.

*Mary Luz Borrego

Máster en Ciencias de la Comunicación. Especializada en temas económicos. Ganadora de importantes premios en concursos nacionales de periodismo.