“Tendremos puente para rato…”

maxresdefaultHace cinco meses – sucedió en marzo pasado – se desplomó el millonario puente peatonal que se construía por encima de la amplia Calle Ocho, a la altura de la Avenida 109 del Sur Oeste de Miami y que ocasionó daños materiales  a automovilistas y seis muertes. Esta obra iba a unir, para el uso de personas, la FIU con la ciudad de Sweetwater.

   Cuando ocurrió el accidente (?) inmediatamente comenzaron las especulaciones. Desde entonces hasta los días de hoy, son múltiples y variadas las acusaciones  e intentos de depuracion de responsabilidades, sin que se haya logrado un consenso aun.

   Nuestra Fiscalía cuya figura superior es la Fiscal Fernández Rundle, no ha dado pie con bola aun para presentar cargos legales contra alguien  o algo en particular.

   A raíz de lo sucedido entonces, vinieron inspecciones variadas de ingenieros y  técnicos, tanto locales como de otros estados de la Unión para ayudar al descubrimiento de esa catástrofe, que aunque pequeña, lo fue para muchas personas víctimas del hecho. Autoridades en la materia de Construcción buscaban afanosamente cusas probables del incidente, sin lograr resultados favorables que indicaran probables causas de eso efectos.

   El mismo día del caso recibí un cariñoso aviso de un familiar que aunque no estaba vinculado de manera alguna con Miami, sé que se mantiene día de lo que aquí ocurre y me dice: “Tendremos puente para rato…”, y nada más promisorio que esas palabras. Después de más de 150 días transcurridos, estamos igualitos que antes cuando ocurrió en hecho.

   Aún seguimos con la saga del “Puente de la Calle Ocho” donde y cuando políticos locales y estatales se hicieron presentes inmediatamente para hacer cámara. Inclusive algunos daban opiniones lanzando dardos certeros a otros como causas del accidente. Eruditos y profanos en materia de construcción llenaban los titulares de los medios, enriqueciendo sus campañas  electoreras para que la gente viera que se preocupaban por solucionar el caso.

   Hoy vuelve resurgir de entre los escombros, “El puente de Calle Ocho”, ocupando gran parte de la primera plana en la prensa local, el famoso puente. En esta ocasión se trata de hacer saber que aunque hasta ahora no hay posibles culpables, el litigio sigue con alegatos legales para seguir entreteniendo al público. De vez en vez hay que resucitar al muerto para que se vea que se trabaja en las causa de su muerte, digo yo.

   El extenso reportaje / comentario de hoy centraliza la atención en que existe una especie de blindaje moral para aquellos que pudieran haber intervenido directa o indirectamente en el proyecto. Que  si la FIU tiene o no  responsabilidad profesional, que si las inspecciones no arrojaban anormalidades peligrosas, que si las fotos tomadas por trabajadores donde se mostraban grietas en las estructura de acero y concreto, para nada valen, etc., etc., etc..

   Como explica parte del comentario, “Reconocer que el puente tenía fallas habría significado cerrar el Tamiami Trail ( la Calle Ocho) – lo que seguramente iba molestar a los conductores (choferes) y retrasar un importante proyecto de la FIU que ya estaba demorado. Por lo que se ve los fiscales tendrán una tarea muy larga para probar cualquier anormalidad ocurrida en este caso, donde hasta habrán de intervenir como elementos de consultas, los comportamientos de otras obras de ingeniería en el caso de grietas  de este tipo en otros lugares del país.

   Todo sigue confuso y tanto que no se vislumbra, como dice la fiscalía, que pueda haber un encausamiento efectivo legal por ahora, pronosticando la letrada que podría tomar mucho tiempo aun. Tal como me sugirieron  antes, “Tendremos puente para rato…”

   Les habló, Roberto Solís Ávila.

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