Más de 200 trabajadores de las procesadoras de carne, en EEUU tal vez muchos más, en su mayoría hispanos, han muerto hasta el momento por el coronavirus, debido a las pésimas condiciones de trabajo. Desde el mismo comienzo de la pandemia se supo de los grandes fallos de seguridad en estas empresas, pero ya en abril Donald Trump firmó una orden usando el Defense Production Act para mantener, a pesar de los grandes peligros, estas compañías abiertas y trabajando. Se cree que la orden contribuyó notablemente a la difusión de la pandemia.
Cinco meses más tarde, ya con centenares de muertos, el gobierno se aparece con una ínfima multa simbólica a procesadoras de carne que ganan billones anualmente, multa que más bien sirve de estímulo para más de lo mismo, o de lo mismo pero más. El sindicato United Food and Commercial Workers (UFCW) considera las multas “insuficientes e insultantes”.
La situación es peor que en los tiempos en que Upton Sinclair escribió “The Jungle” [La Jungla] (1906) denunciando las atroces condiciones sanitarias y de trabajo en las procesadoras y empacadoras de carne. Ojalá que en esta ocasión (al revés de lo que sucedió con “The Jungle”) sea en el corazón y no en el estómago donde se produzca la reacción del pueblo estadounidense.











