De tal palo tal astilla

Traducido desde el más allá por Max Lesnik

Adolf Hitler waiting for SA 'Brownshirts', Nuremberg, Germany, 1935. Hitler (1889-1945) in Nuremberg for the 7th Party Congress, named the 'Rally of Freedom' by the Nazis. A print from Adolf Hitler. Bilder aus dem Leben des Führers, Hamburg: Cigaretten/Bilderdienst Hamburg/Bahrenfeld, 1936. (Photo by The Print Collector/Print Collector/Getty Images)
Adolf Hitler

Cuentan que cuando Adolfo Hitler llegó al poder en la Alemania de 1933 entre los temas que tenía  que resolver  de inmediato para complacer  a sus más fanáticos  seguidores era el  caso de un   jefe de policía  de una ciudad  alemana que siendo el hombre  miembro destacado del Partido nazi  local estaba en la cárcel  condenado por  un  Tribunal del Estado  por    el delito grave  de cometer excesos  de violencia  contra la comunidad judía que vivía  en su demarcación.

El   Führer  alemán ni corto  ni perezoso tomó una decisión que no era otra que la  de indultar  y poner en libertad  al jefe policiaco nacionalsocialista. Un periodista extranjero corresponsal del Times de Londres  aprovechó  una conferencia  de prensa  para preguntarle  a Hitler la razón de por qué había  puesto  en libertad  al  sujeto antes de que este  hubiera cumplido la sentencia dictada  contra él por  abuso de autoridad  y lesa humanidad.

La respuesta  de Hitler  fue con una pregunta: ¿Que quería  Ud.  señor  periodista, que dejara tras las  rejas a  uno  de los míos  que es un gran alemán  mientras  mis enemigos que no son buenos  alemanes  todavía  andan sueltos  por  las calles del  Tercer Reich?

El Times de Londres  publico  la  historia  con título  que decía :  “De tal  palo  tal  astilla” .

Dentro  de la lógica de su mente totalitaria y sectaria Hitler tenía toda la razón. A esta historia  real  hay  que agregar que cuando eso ocurría  Hitler  acababa  de llegar  al  poder en Alemania  con el  voto  mayoritario del  pueblo  alemán.

La vida nos da lecciones y una de ellas es que solo  el hombre es el animal  que tropieza dos veces con  la misma  piedra.

Y hasta  la próxima entrega de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.

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