Solidaridad vs. Desestabilización

Cuba  ha sido y es una nación que durante más de sus últimas cinco décadas ha mostrado en innumerables ocasiones su solidaridad con muchos pueblos del planeta. Esa condición se desconocía antes de 1959 y por lo tanto entra en un mundo lleno de necesidades perentorias como algo que hace nacer una experiencia de calor humano internacional sin miramientos a los posibles límites.

En variadas áreas la nación caribeña se ha destacado en su solidaridad hacia los más necesitados, pero no hay una de mayor peso y demanda que la ayuda internacionalista brindada con medios materiales y facultativos del sector de la atención a la salud.

En este aspecto la sociedad se ha trazado, desde los comienzos de los años revolucionarios,  una gran meta que fue primero restituir a los desertores que llamados por el “sueño americano” se marcharon de Cuba dejando al país con una carencia enorme de esta atención vital para todo el pueblo cubano. Se fueron miles de ellos en corto tiempo. Los recursos se volcaron hacia este fin y se fueron creando un nuevo ejército de trabajadores de la salud altamente calificados incluyendo médicos fundamentalmente.

A partir de ahí cientos de lugares en la isla sobre todo   del mundo entero,  en decenas de países se vieron ayudados por los cubanos de este sector, principalmente en los intrincados y complicados lugares en cada cual, en que los nacionales no participaban en el cuidado de la salud para sus propios compatriotas. Allí, sin detenerse un instante a reflexionar, han estado y están los profesionales cubanos.

Pero este creciente y permanente gesto solidario, llama la atención a los detractores de la Revolución Cubana, principalmente el poderoso imperio estadounidense. Hasta que recientemente las presiones de una enferma derecha anti cubana, influye en que se tome una medida para tratar de desestabilizar esa vecina y pobre nación, pero poderosa en este frente de la salud. Entre muchos otros esfuerzos contra esa sociedad, crearon un artefacto legal – Permiso bajo palabra para profesionales cubanos de la medicina (Cuban medical professional parole)  –  para atraer a los cubanos que con especial privilegio, como se hace en su caso, gozarían de estradas libres en Estados Unidos sin otra condición que la de desertor de esas misiones de ayuda en otras naciones.

Ya suman unos 6,000 los que se han acogido este siniestro plan desestabilizador y han viajado a este país, abandonando a sus compañeros y los compromisos adquiridos con otros pobres de esta tierra. Pero la mejor respuesta que ha dado esa parte del pueblo cubano ha sido y seguirá siendo parte para  continuar con esa tarea de enviar sus hombres y mujeres capaces para ayudar a los menos agraciados por la vida.

En estos momentos para dar una respuesta a las provocaciones de fugas de cerebros, brigadas medicas con esos profesionales de la salud,  siguen en todo el mundo en cantidades de decenas de miles y muy cerca precisamente, en Republica Dominicana, donde el último ciclón creó grandes daños materiales y humanos – 20 muertos y 50 desaparecidos, así como muchos heridos y enfermos – una brigada médica cubana especializada en atender situaciones de desastres,  acude en la ayuda de ese pueblo hermano, con materiales y medicamentos para cumplir con ese sagrado deber solidario.

Mientras esto ocurre, en Colombia hoy se encuentran unos mil profesionales cubanos  de la salud, que han desertado de lugares como la vecina Venezuela, y que esperan angustiados que la Embajada de Estados Unidos, en esa nación, les otorgue el tan tristemente conocido permiso para poder emigrar a esa nación. Ya ésta se remonta a medio año y estos individuos no tienen estado legal en ese país. La sede diplomática espera órdenes de Washington para proceder en consecuencias, mientras los ex trabajadores solidarios de la salud, pasan mucho trabajo para sobrevivir en condiciones de abandono total. Aquí está en el premio por su deserción. ¿Será casualidad o hay algo detrás de esto para desestimular estas deserciones? Parece que “comportaron pescado y después le cogieron miedo a los ojos”.

Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís.