Silvio y compañía,  y la verdad no oculta

   Sin lugar a dudas “las cosas” en nuestra Cuba, la de todos,  siguen su cauce de cambios de lo que las costumbres ya habían convertido en leyes no escritas. Sobre los  hechos cotidianos nos habían inmerso en carecer de sus informaciones legitimas y que por derecho se deben en cualquier sociedad y no hablamos de las de  consumo, que despiadadamente juegan con las tragedias diarias y las manipulan lucrando con estas a expensas de la ciudadanía, en países de explotación del hombre por el hombre,  sino la de  nuestra isla, llena de defectos y virtudes que ha logrado sobrevivir y con creces, al estado de sitio contra toda una nación más largo que la historia recuerde.

Desde hace ya tiempo se logra mantener informado, de una u otra forma y por sobre todo, junto a esto, la gente que siempre lo ha sabido, aprueba y estimula mucho más,  que todo se sepa en cada momento, pues es la única forma de mejorar lo bueno aún más y solucionar lo malo que por mucho tiempo, en ocasiones subsiste y ya de tanto aburrido verlo igual, se nos hace cotidiano.

Hemos tenido a través de nuestro medio siglo de existencia de una nueva sociedad, todo género de acciones de las cuales en la minoría de los casos se han logrado que alguno que otro componente de los medios informáticos, han sacado a la luz pública. Esa nunca fue la regla, sino las excepciones. Pero de hace algún tiempo la situación de conocer lo que realmente sucede a diario en toda Cuba, ha variado en su forma, y no en su contenido, ya que la verdad no se puede ocultar siempre, así que hemos llegado a etapas de espacios fijos, y aunque no tantos,  en los medios que nos llevaban aunque no lo niego, con algún asombro y sorpresa,  a conocer de ellos.

Nuestro Silvio Rodríguez, personaje de importancia y crédito personal nacional, querido y respetado por millones a través de sus cinco  décadas dedicadas a su pueblo, con su arte aunque también con su precepción de las cosas desde su óptica, la cual expone abiertamente ante todos. Desde hace unos años viene visitando y brindando espectáculos culturales populares y gratuitos, con su música, letra y su equipo de profesionales, en más de 70 lugares donde la  pobreza se  impone entre esos grupos marginales de la sociedad cubana. Ahora de pronto y como salido de la nada, el famoso grupo de componentes de las viejas e inolvidables composiciones musicales de muchas décadas atrás, Buena Vista Social Club – por cierto y como paradoja de la vida, descubierto, armado y dado al mundo, por un extranjero y  no por un cubano – viene a unirse a Silvio para enriquecer esas giras para la gente más desposeída de nuestra sociedad de igualdad.

Cada espectacular visita de Silvio, desde ahora con otro grupo muy especial, ha sido filmada como acto cultural, pero siempre  le ha acompañado un reportaje inédito, costeado y dirigido,   por el cantautor de  la marginalidad y la escandalosa miseria que rodea cada  zona que en   este caso son 70 de estos lugares.

Ahora la situación toma ya niveles de mayor importancia, pues seguidamente a estas informaciones ocultas hasta entonces, vienen los cuestionamientos de ¿que se ha hecho en cada caso…? Generaciones enteras han sobrevivido en semejantes circunstancias y aun así los pioneritos desfilas a las escuelas con limpios y planchados uniformes, los milicianos realizas sus deberes de defensa y los trabajadores, hombres y mujeres,  sigues su habitual vida.

Pero ahora con la inyección de Buena Vista Social Club, importantes e históricos longevos artistas de fama mundial – han  actuado hasta en la Casa  Blanca en Washington,  en el Carnegie Hall de New York  y otros tantos famosos lugares del mundo – suponemos que los susodichos reportajes de la pobreza marginal que existe aún en Cuba, se harán más públicos y sus respuestas aun mucho más necesarias.

Hablando de pobreza: Seguirá el Cine Pobre.

    Para hablar de la vida y obra de Humberto Solás Borrego (1941 – 2008), habría que dedicar mucho, pero mucho espacio. Quizá se continúen escribiendo más  libros sobre su vida y hasta algún filme por aquellos de los que de él tanto aprendieron y estarán siempre endeudados. Podríamos hablar de su casi una veintena de realizaciones, algunas de estas con méritos históricos dentro del cinematografía cubana. Pero antes de mencionar estas etapas de su ocupada vida, recordamos que a los escasos 14 años de edad se suma a la lucha anti batistiana en las filas de la rebeldía urbana, hasta que triunfa la insurrección en 1959 y desde entonces hasta su día final brindó todo de si para la Cuba de hoy.

Entre sus principales logros que le acreditaron premios nacionales e internacionales en la industria del cine cubano desde su inicio en 1960,  Solás participa en la creación del ICAIC y comienza su obra así también con la  en la creación del Festival de Cine Latinoamericano de La Habana y después aunando esfuerzos descomunales logra crear su opera prima, El Festival del Cine Pobre, en el 2003, que con cede en la Ciudad de Gibara, en el Oriente cubano reúne a realizadores con escasos recursos, que pudieran crear y exponer sus obras.

Esta organización de Cine Pobre lanza sus primeros frutos con muy loables  éxitos, con la participación de primeros actores y actrices así como lo mejor del profesionalismo cinematográfico cubano quienes no dudaron  un instante en brindar su desinteresado apoyo a semejante proyecto.

Después de su lamentable fallecimiento hace unos años este proyecto llevado a la realidad pedía su continuación a gritos y finalmente hoy, el afamado y primerísimo actor Jorge Perugorría Rodríguez – Pichi –  se hará cargo de continuar la obra de Solás haciendo renacer la organización de Cine Pobre. Para estos efectos Pichi cuenta con el apoyo de los mismos y otros  elementos que estuvieron siempre al lado de Humberto. Les auguramos muchos éxitos a Pichi y el equipo con que contará para este gran histórico esfuerzo.

Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís.