Uno de esos parroquianos de un bar local no recibió el servido de café en el tiempo que él consideraba prudente y la emprendió contra la infeliz mujer negra que le toco ser su camarera.
Argumentando que fue discriminado por ser blanco y pro Trump, este individuo gritó a la mujer “estúpida, basura y gentuza…” y desbocó contra los emigrantes y enfatizó en su correo digital: “…odio a los cubanos, todos son mierda incluyendo a José Fernández…”. También amenazó con demandar a la compañía de cafeterías donde fue demorado – según él a ex profeso- su servicio.
Algún cliente presente, rebuscó al individuo en la Web y logró conocer que este ha sido confrontado por la policía en más de una ocasión, por disputa domestica.
Sigue esta saga que se ha creado y enardecido con la presencia del apocalíptico nuevo presidente que nos guiará por los próximos cuatro años.
¿ Hasta cuándo seguirán extralimitándose las pasiones ?
Ya hace 10 días que se terminaron las elecciones con el triunfo del magnate Donald Trump, contra la ex Secretaria de Estado, Hillary Clinton. La gente siguió este acontecimiento minuto a minuto. Y Semana y media después aun continúan las activas acciones en pro y contra a estos resultados.
Los en contra manifiestan su inconformidad con recorridos en grupos por céntricos lugares y hasta interrumpen en tránsito de vehículos. Esto solo demuestra su descontento pero nada resuelven realmente. Los a favor se reúnen en grupos también y celebran la victoria.
Pero caramba, todo esto se extiende en muchas partes del país y muchos se preguntan “¿Hasta cuándo…?”. Si vamos atrás en la historia, los festejos duraban un par de días y las protestas aun menos.
Parece ser que esta situación ha mostrado un sorpresivo cambio de protagonismo. El ganador fue siempre una figura controversial y de pronto este individuo destapa una corriente distinta a lograr derrotar a 16 de sus contrincantes republicanos aspirantes a la nominación, algunos de peso, y fue ahí precisamente donde y cuando da inicio a una contienda insólita y sin cuartel entre ambas tendencias. Por cierto que fue una de esas donde sobresalieron lo insultos y las acusaciones y no lo que se debió proyectar para un futuro.
Pero por lo raro que parezca lo sucedido y lo diferente por sus componentes, ya no hay marcha atrás. Trump es “el elegido por los dioses” y hay que aceptarlo como real.
La esperanza de la mayoría en la ya impotente posición, espera que como costumbre de no cumplir las promesas que los políticos hacen, como siempre no se cumplan como pudiera ser este caso de Trump y todo lo malo que se desbocó en prometer hacer, nunca se lleve a efecto.
Pero repito, ya aburre las peroratas en los medios y en la calle. El tipo es presidente elegido y basta ya de seguir con la bobería de continuar fastidiando a todos – aunque para joder algo más, se enarbola que la contrincante sacó más de un millón de votos que el ganador – estamos en Estados Unidos, amigos. Esta es la República donde hasta el que pierde gana.
Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís.










