
La realizadora y productora de la radio cubana, y muy especialmente de la radio espirituana, era miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba. A Marta Viciedo hay que recordarla viva. Fue merecedora de la Medalla Raúl Gómez García.
En la Foto Martha con su esposo Jorge Fernández .
Tuve la oportunidad, en ocasión del 70 aniversario de la radio de Sancti Spíritus, de entrevistarla. Y me contó cosas hermosas que hoy quiero compartir como homenaje y retransmitir dicha entrevista.
Me dijo con esa voz cálida que la caracterizaba: «Yo soy productora de la radio. Básicamente me dedico a eso. He hecho locución, he hecho dirección de programas, pero lo mío es la producción.»
Y con una sonrisa que se sentía a través del micrófono, añadió: «Para mí la radio ha sido toda mi vida. Empecé desde muy joven, desde los catorce años. Y nunca me he arrepentido de haber escogido este camino.»
Luego, con esa frase que se nos queda grabada dijo: «La radio es magia, es cercanía, es poder llegar a la gente sin que te vean, pero haciendo que te sientan. Aquí estoy para dar amor, para dar cariño a través de la radio.»
Marta, aquí estás para dar amor. Y desde hoy, ese amor lo vamos a seguir sintiendo cada vez que encendamos la radio en Sancti Spíritus. Descansa en paz, querida hermana, amiga y compañera. Fuiste una excelente hija, excepcional madre, esposa y profesional.
Palabras de Yury Fernández Viciedo en homenaje a su Mamá Martha
de los Ángeles Viciedo Concepción en la Funeraria de Sancti Spíritus el 11 de abril de 2026.
Mi mama fue una mujer humilde y sencilla del pueblo que nació con un corazón roto, pulmones asmáticos y los días contados. Hija de un matrimonio pobre y nacida en el Sancti Spiritus de 1959 parecía no tener esperanzas más allá de los siete años. Su padre, Waldo Indalecio, guajiro que trabajaba desde los ocho años partió al Cobre sin más pasaporte que su Fe y su niña en brazos, llevando la promesa y el ruego atragantados en el pecho. Y con aquella voluntad que solo los pobres conocen se fue a La Habana al entonces hospital “Pedro Borrás Astorga” dónde lo recibió un médico que, bajo la bata blanca, llevaba el uniforme verde olivo. Y cuando la vida de Martha superó la barrera de los siete años, supo Waldo Indalecio que la niña viviría: y la niña vivió. Una vida fecunda de sueños bombeados por su roto corazón. En 1982 entró a trabajar a la Radio y solo se fue cuando la edad de jubilación dictó sentencia. La Radio Provincial de Sancti Spiritus fue la otra parte de su casa. La palabra al Aire, el instante fugitivo y el don de escribir las palabras precisas para las.voces correctas, fueron la dote que la vida confió a aquel corazón quebrado que ya no solo quería vivir: sino que había decidido dar vida y amor. Martha amó el arte radial con la pasión del artista. En su Autobiografía expresó: “Todos los programas que he tenido los siento como hijos, nacen del fuego de la pasión, de la necesidad de expresión que llevo dentro”. A lo largo de su vida escribió compulsivamente guiones radiales para niños, jóvenes y adultos y los golpes de las teclas de su máquina de escribir acunaron el sueño del único hijo de carne y hueso traído al mundo con la fuerza de su roto corazón. Para dar amor a la Radio Cubana y al arte radial espirituano trabajó Martha Viciedo. Cada obra suya, desde la más humilde hasta las que obtuvieron premios y distinciones de renombre, fue para eso. Por dar amor a la Radio













