
Al Teniente Pedro Sarría la vida lo colocó en el camino de uno de los más grandes hombres de la historia mundial. “Las ideas no se matan”, exclamó, en medio de la zozobra. Los soldados del tirano Batista andaban como locos, sedientos de sangre.
Sarría tenía delante a Fidel Castro y su postura firme e intransigente impidió que el líder de la Revolución cubana fuese asesinado aquel primero de agosto de 1953 al ser apresado luego de los sucesos del Moncada.
Otras dos veces salvaría el Teniente la vida de Fidel en el mismo día. Al ser apresados Fidel y sus compañeros, se inicia la marcha y al caminar cierta distancia se escuchan varios disparos, Sarría ordena tenderse, Fidel, no reconocido aún, se niega y le dice que si le van a disparar que lo hagan con ellos puestos de pié. Sarría contesta: ¿quién habla aquí de matar? Fidel se tiende y le confiesa: “Yo soy Fidel Castro”. El militar reconoce el gesto viril de Fidel y le da su palabra de garantizar sus vidas.
Busto de Pedro Sarría en el patio del Museo 26 de Julio, antiguo cuartel Moncada. Foto: José Raúl Rodríguez Robleda
Mandan a buscar el camión del campesino Leisán y este lo envía con su hijo al volante. Fidel sería colocado delante. Al salir de la finca y llegar a la Redonda se encuentran con la tropa del Comandante Pérez Chaumont, un criminal de la dictadura, quien exige la entrega de los prisioneros. La respuesta de Sarría fue enérgica: “Imposible, Comandante”.
Ante su negativa, le dan la orden de llevarlos al Moncada, pero todos sabían que si lo conducían a la fortaleza ninguno saldría con vida. Sarría los llevó al Vivac y para entrar al antiguo edificio tuvo que hacer varios tiros al aire para dispersar a la multitud que gritaba: “¡Ahí llevan a Fidel!”
El coronel Chaviano, jefe del Regimiento, colérico lo esperaba en el Vivac y le pregunta a Sarría de modo amenazante: “¿Qué has hecho? Tú tenías que entregarlo a Chaumont, este hombre no podía haber llegado vivo aquí, yo no sé cómo me las voy a arreglar ahora”.
Hoy una tarja recoge la frase de Sarría al salvar a Fidel: “Las ideas no se matan”. Al pie del busto, se encuentra el camión en el que el entonces el campesino Juan Leisán, trasladara a los asaltantes custodiados por Sarría.
MAS RECUERDOS DEL 26 DE JULIO
A sus 92 años de vida, Eugenia González Gómez recuerda con orgullo y dolor anécdotas de su pasado.
Ser fundadora del Partido Comunista de Cuba y miembro del Movimiento 26 de Julio, la hacen hija ilustre de San Luis, en Pinar del Río y merecedora del respeto y la admiración de su pueblo.
Su participación en la lucha revolucionaria de aquellos años, su entrega a una causa y su valor, se sumaron a la de miles de cubanos que querían una Patria mejor.
El 26 de julio del año 1953,se concreta la acción de un grupo de jóvenes y soñadores revolucionarios que luchan contra la dictadura de Fulgencio Batista, títere de Estados Unidos, quien mediante un golpe de Estado tomaba el poder 16 meses antes.
Batista protegido por el gobierno imperial ejerce una dictadura en medio de un régimen profundamente corrupto, lo que obliga al incipiente movimiento revolucionario liderado por Fidel Castro joven emprendedor a encontrar el camino para derrocar la tiranía y lo que ella representaba.











