Sin lugar para dudas, la zona del Sur de Florida es una estratégica área para futuros intercambios comerciales con Cuba. Inclusive en el aspecto industrial. La moderna y diversificada Zona de Desarrollo del Mariel, ha sido concebida para servir de punto importante para la inversión extranjera pero está demasiado cerca de Estados Unidos, menos de una hora en líneas de vuelos de carga aérea y unas ocho horas en navíos de igual objetivo, como para ignorar que también este hecho ha influido notablemente en su construcción ya terminada y comenzada a andar.
En estos momentos hay varias empresas foráneas radicadas en este lugar y se proyectan otras nuevas entre fábricas y almacenes. Los americanos están a la saga por su testarudez en mantener el Bloqueo y esto le está restando mucho a los resultados de las ambiciones empresariales yanquis.
Si nos remontamos a las épocas de flujo imperial que lograba enriquecer a unos cuantos, con la conquista expansionista del imperio sobre esa nación casi tomada por los poderes de este país, nos tropezamos con que fue el principal motivo de un cambio radical, logrado únicamente por una insurrección armada, de todo el pueblo, que impone un nuevo estado de cosas para bien de los cubanos.
Tocamos este tema pues los pronósticos de un muro contra los indocumentados desde las fronteras sur del territorio nacional por tierra, pueden extenderse con otro de igual significado pero a la inversa. Que se trate de evitar que haya comunicación y acciones empresariales entre esta nación y Cuba, por la caprichosa intención del señor Trump en no dejar que capitales yanquis viajen al exterior como ha existido por siglos y de la misma manera se complace con determinados intereses especiales anticubanos de esta parte del país.
Este nuevo presidente que más pronto que tarde empezara a tratar de cumplir – o no – sus diatribas y amenazas, precisamente por ser un empresario negociante y poderoso, no debe escapársele las grandes posibilidades que representan más de once millones de cubanos – clientes – y a la expectativa, consumidores de productos “Made in USA”.
Recientemente el reto de uno de los consorcios multimillonarios de Estados Unidos, la compañía Walmart, acaba de invertir $ 1,300 millones en México, que engrosan además de los $ 2, 700 millones ya en funciones en los últimos cuatro años. La cifra total de esta empresa en México no se conoce en detalles pero es bastante jugosa. Sin dudas que esta nueva inversión de Walmart, representa unos nuevos 10,000 empleos para los mejicanos.
¿ Cómo Trump intenta parar estas cosas ?, es la pregunta de muchos. El nuevo mandatario por ser, habla de subir los aranceles aduanales a los consorcios yanquis que se establecen en el extranjero e importan sus productos a Estados Unidos, pero no puede tocar el tema de los negocios ya existentes y por haber, de empresas como Walmart, que nada enviará a esta nación y que son parte de emblema del capitalismo, la penetración económica en otras naciones.
Los negociantes y empresarios del área de Miami, sumados a los de otros estados de la Unión, ya han estado oteando en numerosas decenas de viajes a la isla, inclusive firmado cartas de intención con el área de negocios cubana.
Revertir lo logrado por el presidente Obama, como esperan los interesas de los agoreros de esta “republiquita bananera de Miami” será muy difícil de hacer.. Todo un mundo de negociantes y empresarios espera aperturas del bloqueo o su término final, por el cual luchan afanosamente, para volcarse hacia la isla, que aguarda, aunque con gran cautela y cuidado, que se logre esta suspensión de trabas para negociar con este otro mundo. Todo pudiera comenzar por abrir créditos a Cuba para adquirir productos estadounidenses, como medicinas y alimentos y enceres agrícolas que hasta hoy está permitido por la rígidas leyes yanquis, pero realizando operaciones en efectivo constante y sonante.
Miami, la auto proclamada capital del exilio, también forma parte de Estados Unidos, aunque4 muchos no le crean de verdad, y en esto de los negocios lo que importa siempre ha sido el “cash”. Los abrazos irrespetuosos a la bandera cubana y las griterías en el Versailles, en nada podrán evitar que los capitalistas inclusive de origen cubano, se lancen a negociar con la isla tan pronto vean una rendija en el bloqueo.
Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís.










