Predicciones atrevidas

 

987517140b1771662f5f03f343e9baeb_articleEn un mundo tan polarizado como el nuestro, los desencuentros entre países son inevitables. Las tres grandes potencias militares en el plano internacional, miran con desconfianza a sus potenciales rivales. China, Rusia y Estados Unidos son realmente las únicas de poderío absoluto. No sólo por el armamento que administran, sino por su tamaño poblacional, el cual posibilita disponer de ejércitos de ocupación y movilizaciones masivas para administrar sus poderíos bélicos.

No es el mundo que queremos, pero es el que nos toca. Al menos por ahora. La reunión en estos días de grandes emperadores que gobiernan en dos de esos países, Xi Jinping y Donald Trump, en la mansión personal de éste último en el estado de Florida, son ansiolíticos que reducen tensiones, pero no curan.

Trump, a diferencia de los anteriores Presidentes de Estados Unidos, ha recalcado que cada cual se las arregle como pueda, mientras no se metan con él. Eso significa en lenguaje político que evitará las intervenciones en los asuntos de terceros, especialmente en el orden militar. Pero no puede descuidarse la sicología del personaje, acostumbrado a las negociaciones empresariales de este capitalismo salvaje que también nos ha tocado y donde las “cosas se hacen para ganar”. Si en algún instante se muestra “condescendiente”, como es el caso de criticar y manifestar su renuncia a la “intervención”, de inmediato se ufana en buscar un pretexto que le justifique una travesura que borre esa posible imagen.

Parecería que su política de no intervención ha sido rota en Siria. Pero semejante afirmación sólo podrá ser hecha al pasar de las próximas semanas y quizás ésta ha sido sólo una oportunidad para que no haya equívocos hasta dónde puede llegar.

Sea o no verdad que el gobierno sirio bombardeó con gas sarín a la población (puede haber sido provocación de otra de las partes que participan en el conflicto), el hecho le ha servido de pretexto para que todos sepan que no le tiembla la mano para enviar 59 misiles tomahawk sobre una base aérea de ese país. Esa ha sido la justificación, pero no creo que se convierta en política de sus relaciones exteriores..

Para calmar la angustia que causa al generalato la doctrina de “no intervención”, Corea del Norte, le ha venido como anillo al dedo.  Ese tema será seguramente el centro de su conversación en estos días con Xi Jinping.

Cualesquiera que sean los acuerdos, el asunto de Corea del Norte servirá para apaciguar a los halcones. Por esto decimos que, en unas semanas, es perfectamente factible que cierre airosamente el capítulo sirio. Las declaraciones tantas veces repetidas por el Presidente y su Secretario de Estado Tillerson, de no tener intensiones de cambiar el gobierno de Assad, han continuado. Esa es la sicología de Trump: “seré bondadoso, si no me amenazan como lo está haciendo Corea. No voy a interferir en las políticas de terceros, ¡pero cuidado!, ¡ando con la pistola al cinto!”.

Mi mayor temor con Donald Trump, lo he dicho muchas veces, son las consecuencias internacionales que su política pueda ocasionar, debido a que esa “capacidad negociadora” desaparece, cuando su pensamiento de pesos y centavos no le da un saldo positivo, mecanismo intrínseco de su estructura genética.

Obviamente, para las conclusiones más definitorias tendríamos que esperar la reacción rusa ante el ataque a Siria y si deciden mantener los canales oficialmente establecidos para evitar un choque entre las fuerzas estadounidenses y las rusas.

 La otra preocupación, de menor cuantía, está relacionada con las posibles afectaciones sociales que pueda ocasionar a Estados Unidos, abandonando la creación y desarrollo de las correspondientes políticas.

Por lo demás nada me preocupa. Como he dicho otras veces: su gobierno podría sorprender y hacer una buena labor. Su estilo es diferente, también sus criterios internacionales y su concepción nacionalista. Si su capacidad y la del resto de países entienden que está teniendo lugar un nuevo enfoque político de trabajo (quizás ni siquiera Trump esté totalmente consciente de esto), los desencuentros serán obstáculos que podrían ser sorteados con juicio y paciencia.

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