Pitonisas del mal por donde quiera
El acontecimiento del año, hasta ahora, pudiera ser la visita de altos personajes del mundo actual a la isla de Cuba. Presidentes, importantes figuras de la flor y nata reconocidas en el planeta, de todas las características posibles de representar, han viajado y se han regocijado en compartir con habitantes y lugares muy criollos, así como con dirigentes y líderes cubanos. La lista se hace ya demasiado larga para poderla publicar, nos lo impide la limitación de espacio y tiempo.
Esto ha sido como un reconocimiento una vez más y una legitimización y apoyo en cada ocasión más sincera y fuerte, hacia la Revolución Cubana, título bien ganado de la isla ante el mundo, por su historia quizás única.
Pero ahora se trata de una vista especial de una de las figuras más controversiales entre los mandatarios de naciones enteras. El presidente de Estados Unidos de Norteamérica, Barack Obama, con su esposa. Primer ciudadano negro elegido con inmensa mayoría dos veces a la presidencia – y si las leyes lo permitieran, existiría la casi posibilidad de un posible tercer mandato – siendo también un hombre honesto pero cauteloso y diplomático con los pantalones bien apretados al cinto, probado en muchas de sus acciones, que no guardan comparaciones anteriores, aunque sujeto a las limitaciones e impedimentos de un Congreso y una Cámara Baja, adversarias en su mayoría. Un tipo de tendencias a la izquierda política y la justicia social, pero con reducido alcance.
No es otro que esta figura la que viajará a La Habana pronto. Pero una vez anunciada y por sorpresa, como se ha acostumbrados en los asuntos de Cuba, que tanta controversia traen, comienza la desbandada de opiniones de aprobaciones y rechazos a esta gestión increíble hasta hace poco. Dentro de toda esta amalgama de situaciones, están los pronósticos del mundillo de los acostumbrados pitonisas.
Los que de una forma racional se expresan a favor de este encuentro en La Habana de todos, razonan sobre lo que se pudiera lograr y acordar entre ambos mandatarios, siempre en favor de ambas sociedades. Pero vienen los otros, los que estamos más que acostumbrados a ver, oír, leer y sufrir, los pesimistas, los conspiradores de la mentira contra el pueblo cubano, los derrotistas, los asalariados del imperio, los que solo le observan las manchas al sol, incluyendo a figuras de origen y descendencia cubana pero terrorista y batistiana. Miami es por inercia la cuna de todos ellos.
La primeras planas de diarios y horas estelares de los noticieros de radio y televisión dedican amplios espacios a destacar a los frustrados del bando del mal, con fotos y detalles, que son en ocasiones mucho más amplias que las noticias a favor de esta memorable y optimista vista presidencial a Cuba de Obama. Da realmente asco cómo se mofan y tratan de dañar este suceso tan importante para los cubanos. Todo dirigido y orquestado por un grupito de adversarios desleales a todo un pueblo. Como si Miami fuera el ombligo del mundo al que habría que rendirle respeto y tributo por lo que encierra dentro en cuanto a política nacional y exterior, acunada por los mancos mentales que todos conocemos.
Así las cosas se esperarán pacientemente y con optimismo a lo cubano, este encuentro y sobre todo sus resultados, por el que tanto se ha luchado durante décadas, avalando los esfuerzos de sudor y sangre de todo un pueblo, sus líderes y teniendo muy presente los delicados esfuerzos de determinados cubanos como Los Cinco, que hoy nos los imaginamos satisfechos por el deber cumplido disfrutando de los resultados.
Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís.










