Para hablar de  Cuba hay que visitarla y sentirla

    Esta es la primicia que  muchos enarbolan sobre todo aquellos que después de haber disfrutado de una estancia en la isla, han realizado valorizaciones sobre la práctica como complemento de la verdad.

Durante el periodo del pasado año (fiscal para E.U.), aumentaron las vistas de estadounidenses a Cuba en un 77 % mayoritariamente con un objetivo, “ver la realidad cubana antes de que se malogre”. Esto último en referencia a cuando la posibilidad de que La Habana y otras ciudades  estén llenas de McDonalds, KFC, y otras modalidades de la sociedad americana, seguida por la influencia del modo  de ese modo de vida y ya no sean totalmente  genuinas. La Habana es una ciudad única, como lo es toda Cuba y no solo para el foráneo visitante sino para sus nacionales isleños y los  que viven fuera.

Los americanos perdieron oportunidades cuando el desmerengamiento de la URSS  y el campo socialista a partir de 1991. En lugar de jugar la partida que se logró el pasado año y parte de este con el restablecimiento de relaciones diplomáticas y la posterior vista de su presidente al país, llevando una serie de medidas ejecutivas en su haber, se perdió un cuarto de siglo en malograrle la vida a todos los cubanos, los de allá y los de acá. Cuba resistió contra todo.

En 1,992 se incrementa el Bloqueo con el Acta para La Democracia en Cuba (Cuba Democratic Act) firmada por el presidente Clinton a raíz del derribo de dos avientas  piloteadas por contrarrevolucionarios que provocaban incidentes violando el espacio aéreo cubano y distribuyendo propaganda  anticubana sobre  ciudades cubanas. Cuba, no obstante sobrevive siempre  a las agresiones violentas y económicas, que aumentan cada día más.

El terrible Periodo Especial en tiempos de paz, se coinvierte en un desafío más grave  para los cubanos todos, incluyendo los de la diáspora. Gobiernos yanquis como los de George W. Bush, llegan al extremó de tratar de degenerar al cubano, evitándole hasta contactos con sus familiares de Estados Unidos.

Muchas fueron las pruebas a que fue sometido nuestro pueblo aún cuando se le suma la aprobación y ejecución de  multimillonarios presupuestos del  erario yanqui para los aparatos de la “cosa nueva”, la llamada disidencia, para hacer que el gobierno reaccione en su contra y se convierta el hecho en un manantial anticubano al que le sacan ganancia política.

Pero como era de esperar los países solidarios de América Latina,  Rusia y China, le abren los brazos a Cuba en contra de la arrogancia inescrupulosa americana del norte brutal. Y este es un factor que los yanquis no pasan por alto. Cuba resiste y no cede a las presiones y puede ser de gran ayuda para Estados Unidos, su nueva relación con la isla para que sea bien visto por la mayoría de los países del sur de Rio Bravo. De ahí que se reflexiona y al pasar del tiempo, mas de 20 años, se decide unilateralmente por el presidente Barack Obama, zafar los lasos cerrados de más de medio siglo atrás y todo esto, contra viento y marea; la mayoría de un Congreso en contra.

Para muchos nacionales de esta nación, la cercanía de la nación prohibida, se hace imperativo como destino para conocer de primera mano ese país que ha resistido más de medio siglo el empuje y dolor creado por el poderío yanqui.

Por eso es que se hace necesario que a Cuba se le viste y se camine por sus calles, se comparta con sus criollos y se vivan los momentos de agradable bienvenida que les brinda el cubano de a pié  tanto a los grandes lugares y  centros de atractivo que son su naturaleza y sus centenarios escenarios naturales y los que la historia ha conservado como especiales para el disfrute de todos los ciudadanos del mundo, así  como en hogares donde se les brida entrada y un café, cuando solo se les pregunta por una dirección.  En Cuba es el único, lugar donde se suda solidaridad hacia el visitante. Y sobre todo donde el visitante se siente totalmente más seguro que en cualquier otro lugar del planeta.

Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís.

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