Palos muy difíciles de esquivar y / o aguantar

 

   Tal como el cine se ha convertido en el Séptimo Arte, por razones muy sui géneris y solidas, hay otras  costumbres y deportes  en el ámbito internacional y sobre todo el cubano, que merecen ser incluidos en esa propuesta nueva lista que alteraría la historia y para bien por cierto, como nuevo arte: El de competir como deportista.

Así mismo ocurre cuando en el argot cubano usamos el refrán “tremendo palo…” cuando nos referimos a lo espectacular para bien o para mal que nos ocurre a  uno de nosotros o a una entidad, o políticos, o hasta el gobierno en sí, en cualquiera de sus niveles. .

Los grandes palos  que el Bloqueo yanqui nos da a diario que entorpece o limita mucho el desarrollo económico y humano de la sociedad cubana. También ocurre en contra a los cubanos cuando se pierde un juego o un campeonato en cualquier deporte e inclusive en una licitación para adquirir determinados productos o materias primea en el mundo actual, entorpecido por obra y gracia del imperio estadounidense. Ahí se dan y reciben otros palos.

Pero hay “unos  palos” a los que me refiero hoy. Se trata de las ofertas que se hacen a diario a deportistas con énfasis en peloteros y boxeadores  cubanos, para que deserten de las  escuadras criollas y se sumen al profesionalismo ventajoso y a la vez cruel, de que gozan en el mundo capitalista principalmente en Estados Unidos.

Ayer nos enteramos que un jovencito de solo 17 años de edad, Adrian Morejón, un pitcher cubanito, que logró promediar para el Mayabeque,  en la isla, 4.88 de score, después de triunfar en la Copa 15 en último Mundial de México, será contratado por los Padres de San Diego, por nada menos que unos $ 7.7  millones en treinta días y otros $ 3.3 millones en enero próximo del 2017. ¡ Damas y caballeros, son solo 17 añitos de edad…!

Cuando hablamos de los palos que dan por ahí, nos volvemos a preguntar, ¿ Cuántos cubiches estrellas pueden aguantar  un palo como este de $ 11 millones con solo 17 años de edad, por muy patriotas que sean…? Es muy difícil prevenir que las Grandes Ligas Yanquis fracasen cuando ponen el ojo y después la bala en algún prospecto cubano. Y pensar que todo esto tendría solución si se liberaran la trabas por ambos lados y los peloteros, por solo citar estos, pudieran jugar en ambas ligas, de ambos países, a la vez, pues cuando termina una temporada  empieza la otra en la otra nación. No creo que solo el Bloqueo tenga toda la culpa, pues hay artimañas que se pueden jugar entre ambos para burlarlo y favorecerse cada cual y cada pelotero. Como se hacen en otras cositas.

Blancos vs. Negros, Civiles vs. Policías y en viceversa también.

   Un pequeño comentario para enriquecer en algún modo lo expresado en el brillante comentario “El Duende” hace unos días sobre este tema del abuso de muertes con armas de fuego.

Del siniestro total de muerte por este concepto, les aclaramos según fuentes autorizadas, que de todas las muertes se destacan las ocurridas por agentes de la ley.

De las 464 víctimas fatales ya en lo que va de año, de los cuales solo 102 llevaban armas de fuego y de este total el 32 % eran de la raza negra, 25 % latinos y 15 % de otras etnias. O sea 135 negros, 67 hispanos y 234 de otras razas (la blanca sobre todo).

California lleva la delantera con 74 fallecidos en estos encontronazos. Todo esto me hace recordar el reciente atentado contra las fuerzas de la ley en que fallecieron asesinados cinco policías y siete resultaron heridos. Digo asesinados pues no murieron en tiroteos de ambas partes sino fueron cazados como animales en bosques. Claro que si revisamos imágenes anteriores recientes y desde hace un par de años inclusive, comprobamos que también fueron considerados asesinatos las muertes de varios hombres negros o hispanos en que el abuso de la fuerza que  da las balas, los hicieron víctimas mortales y que fueron captados en cámaras.

Creo que nos estamos acercando a una especia de guerra sin cuartel, entre fuerzas cívicas y otras represivas  de la sociedad. Ojalá me equivoque.

Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís.

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