Numancia en la memoria

En el marco de la reunión de cancilleres de la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (CELAC), el presidente de México Andrés Manuel López Obrador, además de colmar de merecidos elogios a Cuba por la resistencia y la dignidad, por segunda vez la comparó con Numancia, ciudad española que resistió diez años el asedio de los ejércitos romanos. En 1990 lo había hecho Felipe González.

Según el diario español El País en marzo de 1990, la referencia de González, sonó desafortunada porque podía sugerir la inviabilidad de una resistencia, con final numantino. La alusión se produjo tras un encuentro en Brasilia de González y Carlos Andrés Pérez con Fidel Castro, durante la toma de posesión de Fernando Collor de Melo. Según González, en el encuentro, se intentó persuadir a Fidel Castro de la conveniencia de “integrar a Cuba a las corrientes democráticas entonces imperantes en América Latina” (léase neoliberalismo).

Al preguntarle sobre la mención a Numancia, el mandatario español rehusó hacer otros comentarios porque según dijo: “…Me preocupa que se interprete mal”. A la pregunta de si Fidel Castro estuvo abierto a aceptar las sugerencias, el presidente del Gobierno español, respondió: “No tengo esa impresión…”.

Por aquellos días, el líder cubano dijo a la cadena “O Globo: “Ninguno de los problemas que enfrentarnos se resolverá aplicando recetas de otros países”, lo cual se interpretó como un rechazo, no solo a las sugerencias de González y Pérez, sino también a la perestroika soviética.

Poco después, todavía en Brasil, durante el homenaje al etnólogo Orlando Villas Boas, Fidel se refirió al asunto: “…Los presidentes de Venezuela y España me expresaron esas preocupaciones…, ellos han dicho que la resistencia no debe ser la estrategia del futuro de Cuba; hablan de Sagunto y de Numancia… A nosotros no pueden hablarnos de Sagunto y de Numancia; primero, porque preferimos no existir antes de ser esclavos y volver a ser dominados por Estados Unidos y, segundo, que no vamos a dejar de existir…”

Un mes después, en La Habana, Antonio Caño, periodista de El País, preguntó a Fidel sobre aquella entrevista, a lo cual el Comandante respondió: “…Aprecio mucho su profunda preocupación (se refiere a Felipe González y a Carlos Andrés Pérez), pero las concepciones son diferentes. Sí, nosotros preferimos Sagunto y Numancia a ser esclavos…”

Según aquella nota, Fidel esclareció que ellos no hablaron de «cambios democráticos»…sino que aludieron a la estrategia de la resistencia. “Me dijeron que debíamos pensar y elaborar ideas en torno a esto y me expresaron una gran preocupación de que fuésemos víctimas de una agresión de EE UU…”

Treinta años después, como si el tiempo no hubiera transcurrido, el Presidente de México, Manuel López Obrador alude al mismo símil y expresa idénticas preocupaciones respecto a la agresividad de los Estados Unidos cuyo cerco, a veces llamado embargo y bloqueo otras, es un asfixiante dogal que se aprieta en torno a la garganta de los cubanos que, exhaustos, pueden todavía aprender que la desesperación es mala consejera. Numancia está en la memoria, no en el horizonte. Allá nos vemos.

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