Traducido del más allá por Max Lesnik
Los sabores como los olores forman parte de los recuerdos inolvidables de los seres humanos. Por mucho que pasen los años, nos es fácil retroceder en la memoria de nuestros tiempos juveniles, recordando el delicioso sabor de un helado de frutas que comprábamos por dos centavos en el “puesto de chinos” del barrio habanero en que vivíamos, o el “frozen” de chocolate con caramelo que servían en el Ten Cent de Galiano y San Rafael.
Para los más jóvenes que este viejo Duende, el punto de referencia más bien pudiera ser la de los “Helados Copelia”, que cuando salieron a la luz en 23 y L ofrecían 36 sabores al paladar cubano, cuatro sabores más que el mundialmente famoso helado “Howard-Johnson”, producido por una empresa heladera norteamericana que fue extendiendo sus fronteras más allá de los mares, por todas las capitales del mundo y que llegó a tener una sucursal en el Vedado habanero en la esquina las calles 23 y G, precisamente en el mismo lugar que hoy se encuentra un viejo restaurant que lleva por nombre el de “Castillo de Jagua”.
Allí a mediados del pasado siglo XX entre los números clientes que íban a saborear los deliciosos helados “Howard-Johnson” estábamos también algunos estudiantes universitarios, entre ellos el joven Fidel Castro. Por lo que se me antoja a mi pensar que los 36 sabores que después tuvo “Copelia”, bien pudieran haber surgido como respuesta a los 32 que a bombo y platillo pregonaba la cadena norteamericana con aire de supremacía imperial. “Copelia” era simbólicamente ,como otra victoria cubana contra los demonios del norte.
Hoy viernes 26 de agosto se publica en la prensa norteamericana, en una nota informativa de pocas líneas, en páginas interiores, que la Cadena “Howard-Johnson” cerrará el 6 de septiembre uno de los dos únicos restaurantes que todavía esta ofertando al público sus antes mundialmente famosos helados. Solo quedará abierto al público un “Howard-Johnson” en New York. Es la muerte que viene callando.
Fidel que es hombre de buena memoria se acordará sin duda de los helados norteamericanos de 32 sabores de la esquina de 23 y G en el Vedado, de cuando soñar con una Revolución era mucho más fácil que hacerla.
Pero a pesar de los demonios, Fidel hizo su Revolución y quien hoy muere casi en silencio, es “Howard-Johnson”. Descanse en paz este coloso del norte que en una época fue también un símbolo imperial. De eso bien que me acuerdo. Y ahí se las dejo y los pongo a pensar.
Y hasta el próximo lunes amigos de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.












