Desde la era de la colonia española cuba  fue un puente para el comercio con el caribe y suramerica. Hoy día son decenas los puertos habilitados al norte y al sur de Cuba que estan apenas utilizados por las absurdas leyes del bloqueo MADE IN USA desde hace mas de 60 años . Se imaginan un libre comercio procedente de Estados Unidos con la cantidad de puertos que tiene Cuba. Como sería el comercio entre Cuba, Puerto Rico, Dominicana, Haiti, Jamaica y demas naciones del Caribe, Centro América y del Sur ?

Lo que pretendía  Barack Obama con Cuba era cambiar radicalmente la estrategia seguida durante medio siglo con la isla. Recordemos que  en julio del 2015 se produce  el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y la reapertura de las embajadas en ambas capitales,  se restablecieron los vuelos comerciales, crecieron los viajes de norteamericanos a Cuba y se ablanda algo el bloqueo comercial, permitiendo hacer negocios en Cuba  a empresas como Airbnb, Google, Verizon y Marriott.

En la internet  podemos encontrar muchas informaciones sobre éste tema tan crucial en las relaciones de dos naciones vecinas  que durante décadas han arrastrado un diferendo que afecta a las familias de ambas orillas.  He encontrado  en el ciberespacio  investigaciones, ensayos y análisis que nos llevan a la misma conclusion; que unas relaciones normales entre Cuba y Estados Unidos  contribuirian a desarrollar no sólo un ambiente de progreso económico a ambas naciones, sino a toda el área del caribe y Latinoamérica, fortalecerian la paz y la amistad entre dos pueblos que mantienen costumbres,  tradiciones. arte y deportes similares.

El mundo  aplaudiria este cambio hacia el progreso. Eso querian Obama y Raul Castro, pero Trump soberbio y poco diplomático quitó de un plumazo lo avanzado, no olvidemos que su gobierno  impuso serias restricciones a los viajes de ciudadanos estadounidenses a Cuba, incluyendo los viajes en cruceros, y de grupos por motivos educacionales, recreacionales y culturales, conocidos como “personas a personas”.  Es lamentable porque los viajes en crucero se convirtieron en una de las formas más populares de visitar la isla y fue parte de las medidas de alivio al bloqueo del gobierno del expresidente Barack Obama. Los primeros cruceros comenzaron a llegar a Cuba en mayo del año 2016. Desde entonces, más de 142,000 personas visitaron el país por este medio, aprovechando que era una de las formas más seguras de conocerlo.

Trump  amenaza volver con peores aires y acciones contra Cuba, deportaciones masivas, eliminar de nuevo las remesas, quitar los viajes a las provincias cubanas y echarle aire nuevamente, junto a Marco Rubio, a la «MENTIRA DEL SIGLO» el llamado  Síndrome de La Habana.

Fue  Trump  el de las   240 medidas por encima del bloqueo a Cuba y el que  puso a la Mayor de las Antillas en la absurda  lista de países que patrocinan el terrorismo. Esperemos que el pueblo norteamericano comprenda que segundas partes NUNCA fueron buenas, porque la primera tampoco lo fue.

En una encuesta nacional realizada en Cuba entre el 6 y el 16 de marzo de 2015 por una firma privada, con una muestra de 1.200 residentes en todo el país, muestra que el 97% de los encuestados opinan que la normalización de relaciones es buena para Cuba, el 96% desea que se levante el embargo, el 89% cree que Obama debería visitar Cuba,  lo que hizo en  marzo de 2016,  convirtiendose  en el primer presidente de los Estados Unidos en visitar la isla desde 1928. En la mencionada encuesta  el 83%  consideraba que Raúl  Castro debería visitar EEUU lo que nunca pudo hacer como presidente, al truncarse la era de Obama con la llegada de Trump al poder.

Obama en su discurso en la Habana recalcaba » Al igual que Martí escribió algunas de sus palabras más conocidas en Nueva York, Ernest Hemingway hizo su hogar en Cuba, y encontró la inspiración en las aguas de sus costas. Compartimos un pasatiempos nacional, La Pelota…Con todas nuestras diferencias, el pueblo estadounidense y el pueblo cubano comparten los mismos valores en sus propias vidas. Un sentido de patriotismo y de orgullo… mucho orgullo. Un amor profundo por la familia. Una pasión por nuestros hijos y un compromiso con su educación».