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Mi equipo, por Abdiel Bermúdez

MI EQUIPO

Mi columna para el colega Abdiel Bermúdez.

Perdimos. De manera inobjetable. Sin tirar ni una vez a puerta en más de 90 minutos. Era una sentencia. Ahora me da igual que digan que este Mundial fue un regalo para Argentina. Si lo fue, fue un regalo colectivo, al que mucho aportaron los «favores» de grandes como Uruguay y Portugal, que no hicieron la tarea; o Inglaterra, que pecó de arrinconada. Y hoy, mi equipo (Cuba no juega, así que hago mío al de siempre, al de Caniggia, Maradona, Batistuta, Burruchaga, Di María y Messi) no jugó como debía. La verdad es que no pudo. Una España joven, atrevida, dominante… se hizo del campo y si no fue de escándalo la derrota, se debió a las salvadoras manos del Dibu y la falta de tino de la delantera titular, para mí, en extremo respetuosa de la ahora excampeona.
Uno, del lado de acá de la pantalla, no saca «nada» en claro de estos juegos.

«Todos ellos son millonarios y nosotros… pshhhhh», me dice alguien, con razón a la mitad. Pero yo, que no soy un fanático del fútbol, creo que siempre se gana algo, y yo me quedo con la posibilidad de disfrutar de un evento donde los pequeños se vuelven grandes, gigantes (miren a Caboverde), la gente salta y se emociona (aunque se caiga el SEN) y, por si fuera poco, asistimos al último baile en una Copa del Mundo del hombre que, a sus 39 años, se echó encima a un equipo que otra vez llegó a la discusión del título, y que merecía el Balón de Oro mucho más que Rodri (vean las estadísticas), aunque eso no sirviera de consuelo, porque a la final uno solo va a ganar.
Felicidades a una España genial, y aplausos también para mi equipo: Argentina.

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