
No queremos aburrir con la siniestra y larga historia de este personaje lleno de crueldad que causó tanto luto a Cuba, solo valgan algunos datos para refrescar la memoria de los más maduros y darle un poco de historia a los más jóvenes. Los crímenes de Posada Carriles, se trasladan desde México a la Argentina, pasando por Cuba claro está. Sus herramientas más fuertes fueron organizaciones de muerte como Alfa 66 y Omega 7.
Ataques y sabotajes deja este ex agente de la CIA, en su estela de luto y destrucción. Envuelto en numerosos actos violentos contra el pueblo cubano, incluyendo la preparación de los mercenarios de Playa Girón y Playa Larga en Cuba; en crímenes contra sedes y diplomáticos cubanos, así como embarcaciones comerciales y otros ejemplos del sabotajes y terrorismo, cuando llega a su cúspide del horror, al producir, junto a otros terroristas, la explosión y caída con bombas de C4 de un avión DC-8 de Cubana de Aviación, vuelo 455, lleno de 73 civiles incluyendo decenas de niños, que cubría la ruta de Barbados a Jamaica, aquel fatídico 6 de octubre de 1,976. Por este hecho fue arrestado en Venezuela, pero por poco tiempo ya que sed pudo escapar gracias al contubernio con ese gobierno de entonces.
Posteriormente se dedicó por entero a ejercer su misma profesión de muerte, hasta ser el autor intelectual de siete bombas a siete instalaciones turísticas en La Habana, en 1,997, tarea pagada por la entonces Fundación Nacional Cubano Americana, del jefe del terror contra todos los cubanos, Jorge Mas Canosa y con apoyo yanqui, dejando muerte y daños materiales. Menos mal que este criminal dejó este mundo a la temprana edad de los cincuenta y tantos años. Su misión entonces: Ahuyentar el turismo creciente en Cuba.
Junto con el ya fallecido terrorista Juan Bosch, también estuvo envuelto en el intento de un crimen de lesa humanidad cuando pretendía volar en pedazos con bombas una tribuna donde se encontraba el líder cubano de América, Fidel Castro Ruz en Panamá, lleno de más de cien niños y muchos civiles hombres y mujeres. Fue arrestado junto a un rifle de alto poder, pero más tarde liberado con sus cómplices, por la ex presidenta panameña Mireya Moscoso, quien realizo esta acción en contubernio con el gobierno de Estados Unidos, que siempre apoyó a Posada Carriles en su estela de muerte.
Este gran criminal, Posada Carriles, ha llegado a su fin, hoy cuando se riega la noticia de su fallecimiento, el cual fue en una cómoda cama en Miami, la capital del terrorismo y la contrarrevolución cubana, en lugar de frente e un pelotón de fusilamiento en Cuba, como todos los cubanos siempre deseamos.
El terrorismo está de luto .
Les habló “Desde Miami”, Roberto Solís Ávila.










