Ernesto Cordoví  Dtor del Materno Infantil del Hospital Nacional de la Habana
Todavía recuerdo la primera paciente que toqué en propedéutica clínica en 3er año de la carrera, han pasado unos cuantos años ya y su cara no se me borra, por aquellos tiempos en mi Hospital Carlos Manuel de Céspedes el claustro de profesores era sumamente exigente, Alexis, Ana Elis, Maira, Yudisley, Escurdia, Eduardo De Valle, entre otros… Se encargaban de que el estudiante que comenzaba su formación por el Hospital lo hiciera desde una verdadera vocación de salvar vidas, luego mientras maduras te vas dando cuenta que cada cosa que hagas será para que los demás se sientan bien, que el hospital será tu casa, las fiestas terminan hablando de medicina, no hay salidas sin consulta, no hay lugar en el que tú bata no esté puesta y por lo tanto estás presto a aliviar un dolor en cada momento.
Un médico no es un carpintero, no es un agrónomo, no es un maestro, no es un policía, no es un arquitecto, no es un deportista, la equivocación normal como ser humano de cualquiera de esos profesionales puede ser corregida sin males mayores en esas carreras, no produce el llanto, el desvelo, la tensión y preocupación que acarrea la toma de decisiones para salvar una vida humana, estar frente a pacientes hoy constituye el reto más grande para un médico Cubano en más de 60 años de Revolución, la falta de insumos unido a un salario que no cubre la expectativas hace que el Doctor que está hoy en la trinchera lo haga por una profunda vocación humanista, pero en NINGÚN caso, un médico cubano tiene intension de cometer un error, puede salir bien o mal una decisión pero siempre pensando en resolver un problema, aunque a veces ese problema no tenga solución…
A nadie le duele mas la pérdida de una vida humana que al familiar, pero créanme que el médico la sufre, la sufre tanto que le deja noches sin dormir, sufre alopecia, desencanto, frustración, vergüenza, todos estos sentimientos se sienten incluso en muertes esperadas, cuanto más en pacientes que nos sorprenden, ahí el dolor se multiplica y te desbarata literalmente, lo digo por experiencia propia he llorado más de lo que pensé en esta profesión, cada día que pasa me pongo más sensible cosa que tampoco esperé que pasara en mi vida, pensé que me adaptaría pero estoy lejos de eso, no creo que pueda lograrlo, también entiendo que para un familiar la culpa está en otros siempre, es por eso que se ven hoy tantas “denuncias” sobre negligencia médica, la resignación es dolorosa, alguien siempre debe pagar aunque no tenga la razón quien acusa…
Yo NO ESTOY DE ACUERDO a la sanción de mis colegas, conozco a uno en particular, Rafael fue mi profesor, hombre intachable, médico internacionalista, un compañero profundamente humano, y que ha salvado miles de vidas en este mundo, intentar salvar una vida y no lograrlo no te hace criminal, de concretarse un hecho como este no estaría dejando un buen precedente para nuestro Ministerio de Salud…
PD:
1- Para mí la negación o venta de servicios si constituyen delitos criminales, intentar salvar y no hacerlo no…
2- Ningún médico quiere hacer daño solo bien a sus pacientes…