Traducido del más allá por Max Lesnik

Los “camajanes” son otra cosa, si bien tienen también dura la piel y sus dientes son tan afilados como los de los caimanes, aunque no viven en aguas pantanosas, sino que prefieren tener por hábitat ciudades como la de Miami, donde desarrollan sus perniciosas actividades en el escenario de la peor politiquería esa terrible enfermedad que corroe como un cáncer la vida pública de nuestra comunidad.
La lista de los “camajanes” de Miami es larga y mete un miedo que asusta de verdad. Componen la relación alcaldes, concejales, Representantes estatales y federales, a los que se unen otros tantos “camajanes” que hablan por la radio miamense, desbarrando sandeces al aire a diario o se presentan en los Canales Cloacas de la televisión hispana del sur de La Florida, para agregar al insulto la estupidez. A falta de raciocinio les sobra odio e insensatez. Todos mezclados en ajiaco inmundo y nauseabundo que hacen de Miami la capital del “Camaján”.
Por suerte, bien que se conocen todos. Habría que hacer un concurso a ver cuál de ellos es el peor. Yo votaría por tres a la vez. Me refiero al Clan de los Díaz Balart. ! Que pandilla!
Aunque todavía asustan, pero ya apenas tienen fuerza para morder. Son los años, porque el tiempo no pasa por gusto. Por eso digo que los “camajanes” de Miami están en peligro de extinción. ¡En hora buena! Diría yo.
Y hasta mañana miércoles amigos de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.










