¿Y ahora qué? Las consecuencias de ‘la mayor filtración de la historía’

Cinco días después de darse a conocer, personalidades del mundo entero se han visto en mayor o menor medida salpicados por el escándalo de los paraísos fiscales. Repasamos lo acontecido.

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El pasado 3 de abril los medios de comunicación y la opinión pública del mundo entero quedaron escandalizados al conocerse la filtración de 11,5 millones de documentos financieros sobre empresas en paraísos fiscales del bufete de abogados panameño Mossack Fonseca, los cuales revelaron la vinculación de varios jefes de Estado y numerosas personalidades del ámbito político, cultural y deportivo con paraísos fiscales, filtrados presuntamente a razón de un posible ‘hackeo’ informático. Así fueron las reacciones y acontecimientos posteriores a esta revelación:

Acusados, dimisiones y cobertura mediática

Los datos filtrados cubren el periodo comprendido entre 1977 y finales de 2015, que muestran cómo funcionan los paraísos fiscales y cómo se mueve el dinero de manera secreta por todo el planeta. El nombre que más sonó al principio y fue el centro de discusión en la prensa internacional fue el del presidente de Rusia, Vladímir Putinvinculado al escándalo por el simple hecho de que amigos suyos son mencionados en los documentos, aunque el nombre del presidente ruso no aparece ni una sola vez, lo que se catalogó rápidamente como un ataque mediático de desprestigio contra Putin.

Otras personas de renombre ‘ensuciadas’ por el escándalo fueron el futbolista argentino Leo Messi, la infanta Pilar de Borbón, tía del rey de España, y el actual mandatario de Argentina, Mauricio Macri. También aparece el padre del primer ministro británico, David Cameron, quien posteriormente admitió que tuvo una participación en el fondo de inversión extranjero de su padre.

De nuevo en España, sonó el nombre del cineasta Pedro Almodóvar, así como el de dos bisnietos del dictador Francisco Franco. También en los documentos se nombra al expresidente de la UEFA Michel Platini y al actual presidente ucraniano, Piotr Poroshenko, entre varias otras personalidades.

No ajena a lo que ocurría, la revista satírica francesa ‘Charlie Hebdo’ dedicó su nueva portada al escándalo sobre los ‘offshores’ con un característico «Je suis Panama» bajo la portada «Terrorismo fiscal».

El primero en dimitir fue el primer ministro de Islandia, Sigmundur David Gunnlaugsson, el día 5 de abril después de saberse que su nombre figuraba entre los de varios políticos y personas famosas vinculadas a paraísos fiscales. Las protestas en Reikiavik sirvieron de presión para que el política renunciara.
Ese mismo día, la Fiscalía panameña anunció el inicio de una investigación respecto a los documentos filtrados.

Durante las siguientes jornadas se produjeron otras dimisiones, como la de Michael Grahammer, director ejecutivo del banco hipotecario del estado de Vorarlberg, Austria, y el abogado uruguayo Juan Pedro Damiani, quien presentó su renuncia al Comité de ética de la FIFA por su supuesta vinculación con Eugenio Figueredo, alto cargo futbolístico investigado por corrupción al aparecer su nombre entre los ‘papeles de Panamá‘.

Reacciones

Tres días después de las revelaciones, el portal WikiLeaks solicitó a los autores de la investigación que publiquen todos documentos panameños en Internet y no solo para un concreto grupo de periodistas, de tal forma que cualquier persona pueda consultarlos. Por su parte, Wikileaks se adelantó a revelar que «EE.UU. financió el ataque de los ‘papeles de Panamá’ contra Rusia y Vladímir Putin», hecho que Washington reconoció posteriormente.

A su vez, Putin apareció en un foro mediático en San Petersburgo, Rusia, donde habló por primera vez de los ‘papeles de Panamá’, calificando la difusión de un «intento de desestabilizar la situación de Rusia desde dentro, de introducir desconfianza en la sociedad».

Por otra parte, Pakistán creó una comisión para investigar las vinculaciones de la familia y confidentes del primer ministro del país, Nawaz Sharif.

Mientras tanto, en el otro hemisferio del mundo, el presidente de Argentina, Mauricio Macri, fue imputado ante la Fiscalía Penal por el escándalo de los ‘offshores’. El presidente explicó públicamente en su defensa que él fue puesto como director de la sociedad anónima que dejó de existir en 2008 sin hacer ninguna inversión ni recibir ganancias.

El periodista internacional Alberto Rabilotta opina que la fuga de los ‘papeles de Panamá’ fue «legítima». A su juicio, es evidente que tanto tiempo gastado para investigar los documentos «no puede pasar desapercibido por los servicios de inteligencia de Alemania y EE.UU.».

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LECCIONES HISTÓRICAS EN EL PERÚ CON UN FINAL INCIERTO por Raphael Hoetmer
«#PANAMAPAPERS» Y LAS EVIDENCIAS DEL CAPITALISMO OFFSHORE por Diego Vintimilla Jarrín
LO QUE MUESTRAN Y LO QUE OCULTAN LOS PANAMÁ PAPERS por Alejandro Fierro, Silvina M. Romano y Mariela Pinza
LA CRISIS BRASILEÑA por Olmedo Beluche
NO CULPEMOS DE TODO A DONALD TRUMP por Tom Engelhardt
Opinión
ELECCIONES HISTÓRICAS EN EL PERÚ CON UN FINAL INCIERTO
por Raphael Hoetmer
A una semana de las elecciones peruanas se advierte una disputa muy ajustada por la presidencia, y la conformación de un congreso dominado por el fujimorismo. Las elecciones serán históricas por varias razones: nunca hubo cuatro elecciones democráticas seguidas en el Perú, hay una gran posibilidad que ganará por primera vez una mujer, se presenta el resurgimiento de la izquierda en la arena política, y esta elección parece dar fin a un ciclo en la política peruana y sus correspondientes liderazgos. Los resultados se definirán en dos vueltas (10 de abril y 5 de junio), si nadie gana el cincuenta por ciento de los votos en la primera vuelta.Los procesos electorales peruanos tienen fama de ser imprevisibles y volátiles. La intención de voto varía enormemente en los meses previos a la elección, de tal modo que el resultado final tiende a anunciarse recién en las últimas semanas o días antes de la elección. A la vez, también es cierto que las últimas tres elecciones fueron ganadas por el candidato quien terminó segundo en el proceso anterior, indicando más bien un nivel de previsibilidad. Siguiendo esta lógica, esta vez tocaría ganar a Keiko Fujimori, hija del exdictador Alberto Fujimori, quien va primera en las encuestas. Sin embargo, este proceso electoral ha sido irregular e imprevisible en varios sentidos, y todo indica un final de infarto.

Por lo pronto, son tres los candidatos con posibilidades de terminar presidente del país: la hija del exdictador Fujimori, Keiko, el empresario Pedro Pablo Kuczynski, y la congresista por Cusco Veronika Mendoza. Quien termina presidente tendrá la responsabilidad de enfrentar un escenario económico de desaceleración, de atender la seguridad ciudadana deteriorada, de cambiar los sistemas públicos de educación y salud que están entre los peores del continente, de atacar la muy difundida corrupción y de responder a los intensos conflictos sociales –particularmente en torno de la minería- que han impactado en el país en los últimos años. El nuevo gobierno  también tendrá que facilitar la elección del nuevo Defensor del Pueblo, y la decisión final sobre el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica.

Polarización inesperada: el modelo en discusión

Hasta enero de este año las elecciones parecían cumplir con el deseo (y quizás: el diseño) de los poderes económicos en el país. Se presentaba una disputa entre una derecha populista ligada a los poderes emergentes en el país (con sus candidatos Fujimori, y Cesar Acuña), una derecha tecnócrata más ligada a las instituciones y empresas transnacionales (Kuczynski y Julio Guzmán) y una alianza de dos partidos históricos vinculados a las elites tradicionales (Alan García). Si bien hay ciertas diferencias menores en sus posiciones, todos representaban la continuidad de las políticas neoliberales y extractivistas que han predominado en el país en las últimas décadas.

Hasta este momento, los candidatos del centro (Alfredo Barnechea) y de la izquierda (Veronika Mendoza y Gregorio Santos) juntos sumaron ni el 3% de la intención de voto.[1] En los meses de enero y febrero se produjo la exclusión del proceso electoral por parte del Jurado Nacional de Elecciones de Acuña y Guzmán, quienes habían estado segundo y tercero en las encuestas en diciembre y enero, y se inició una campaña de marchas masivas y acciones simbólicas alrededor del país, en protesta contra la eventual victoria electoral de Keiko Fujimori.[2]

Esta avalancha de acontecimientos no solamente permitió la incursión de las fuerzas históricas de Acción Popular y la izquierda peruana en la disputa electoral, sino también modificó los términos de debate de la misma. Aunque la campaña en general ha sido pobre en términos programáticos, reaparecieron temas ausentes como la necesidad de recuperar el control sobre los recursos naturales, de aumentar el sueldo mínimo, fortalecer los derechos sexuales y reproductivos, y de reformar el Estado. Con ello, retornó la disyuntiva que marcó los dos procesos electorales anteriores: mantener (y profundizar) la actual estrategia de desarrollo del país, o cambiarla.[3]

Desde entonces, lo único que se mantuvo igual es el liderazgo de Fujimori en las encuestas sobre la primera vuelta de la elección. Sin embargo, el anti-voto de su candidatura creció enormemente, de tal modo que en la segunda vuelta tendrá grandes dificultades de ganar contra cualquier contrincante. Las últimas encuestas, señalan que detrás de Fujimori (quien ganaría entre 35 y 40% de los votos), Mendoza y Kuczynski disputan el segundo lugar (entre 15 y 18%), seguido por Barnechea (alrededor del 10%), García (7%) y el otro candidato de izquierda Gregorio Santos, quien se ve impedido de hacer una campaña real, ya que está recluido con prisión preventiva, pero igual sacaría entre 2 y 3 por ciento de los votos.

El resurgimiento de la izquierda

Con el crecimiento de la candidatura de Mendoza en las últimas semanas, la izquierda retoma un protagonismo que no ha tenido desde la década de los ochenta en elecciones nacionales. Si bien el crecimiento de su candidatura se benefició de la exclusión del tecnócrata Julio Guzmán, no se puede explicarlo solo por ello. En realidad la aparición de la izquierda como un factor determinante en estas elecciones se debe a una combinación de factores.

En primer lugar, es consecuencia de un conjunto de luchas sociales en los últimos diez años, que han cuestionado el modelo de desarrollo y el conservadurismo imperantes en el país. Particularmente las movilizaciones campesinas e indígenas en defensa del territorio frente a la minería y otras actividades extractivas, las movilizaciones de los movimientos de diversidad sexual y feministas, y las movilizaciones juveniles han dejado sus marcas. Estas luchas potentes a menudo han sido locales y coyunturales, pero reflejan un deseo de cambio presente en una parte sustancial de la población peruana, que no fue atendido por Ollanta Humala tras su victoria electoral en 2011.

Luego, está la decisión de una parte de la izquierda de construir un proyecto propio de mediano plazo, en vez de seguir apostando por una política de alianzas coyunturales que la alejaría de sus principios y agenda programática. Esta apuesta empezó con la fundación del movimiento político ecologista y libertaria Tierra y Libertad, que hoy es uno de las organizaciones que sostienen al Frente Amplio (FA). El FA realizó un proceso de elecciones internas para definir sus candidatos, que pese a distintas dificultades ha marcado un precedente importante en la política peruana.

Un tercer factor clave, es el excepcional liderazgo de Verónika Mendoza, quien sin lugar a duda es la política más talentosa del país. Mendoza combina una gran lucidez e inteligencia, un estilo pedagógico y propositivo distinto al estilo histórico de la izquierda peruana, con una defensa firme de sus principios y de los derechos de la gente. Quizás, su fortaleza principal en este proceso ha sido su coherencia y humildad que le ha permitido un acercamiento genuino con la gente alrededor del país, y que contrasta enormemente con el estilo agresivo y soberbio de García y Barnechea, y distante de Kuzcynski.

Finalmente, tras un inicio accidentado, la estrategia de campaña del Frente Amplio ha sido efectiva. Ayudó mucho la brillante respuesta en Quechua de Mendoza a una pregunta en francés –que quería enfatizar su procedencia francesa por  parte de  madre- del periodista conservador Aldo Mariátegui, que la colocó en la boca de mucha gente que antes no la conocían en el mes de enero.[4]  Sin embargo, en general la campaña sumamente austera -el FA cuenta con una fracción de los recursos millonarios de las campañas de los otros candidatos- pero muy participativa y con un mensaje de cambio muy coherente, ha ido impactando cada vez más, llegando inclusive a los últimos rincones del Perú.

Es así, que los objetivos estratégicos originales del Frente Amplio para este proceso electoral parecen haberse cumplido ampliamente. El FA buscaba: i) afianzarse como organización política con una bancada propia en el Congreso en este proceso electoral, ii) consolidar el liderazgo de Verónika Mendoza como una de las figuras políticas principales en el país; iii) cuestionar el consenso neoliberal, conservador y extractivista que predomina en la política peruana, para avanzar hacia iv) una refundación de la izquierda en el país. Este éxito, a la vez, implica nuevos desafíos mayores que puedan afectar también a este proceso de refundación.

Elecciones históricas

Si bien en las encuestas aún está en segundo lugar el empresario Kuczynski, si se mantienen las tendencias de las últimas semanas, Veronika Mendoza lo pasará esta semana y se enfrentará en la segunda vuelta a Keiko Fujimori. El resultado final de esta opción está abierto, ya que la diferencia para una eventual segunda vuelta entre ambas candidatas es mínima, y además faltarían casi dos meses de campaña. Aún más que en la primera vuelta, la campaña será dominada por dos de los sentimientos más fuertes de la política peruana, el anti-fujimorismo y el anti-izquierdismo. El primero se expresará con movilizaciones y protestas en la calle y expresiones de personas públicas críticas del fujimorismo y su historia, mientras que lo segundo será sostenido por las elites económicas y políticas a través de su control sobre los medios de comunicación. Ya en las últimas semanas se dio inicio a una campaña -desesperada y poco exitosa- de parar el crecimiento de Mendoza tratando de asociarla al chavismo, el terrorismo, y al gobierno saliente.

Lo cierto es que, en una segunda vuelta entre Fujimori y Mendoza, se enfrentarán las dos fuerzas políticas más antagónicas de la sociedad peruana, con visiones del país y plataformas políticas opuestas. Los cuatro ejes del plan de gobierno del FA (economía para la gente, no para los grandes negociados; estado para la gente, libre de corrupción; derechos para todos sin discriminación; y progreso sin destruir la tierra) son en gran medida una crítica al modelo económico establecido por el régimen autoritario fujimorista y consolidado en los posteriores gobiernos democráticos.

El economista Jurgen Schuldt caracteriza la propuesta del FA como una propuesta de centro-izquierda social demócrata, que en el contexto del neoliberalismo radical peruano igual implicaría una ruptura. El FA plantea un rol más activo del Estado en la economía y sociedad, límites al extractivismo, respaldo a la pequeña y mediana agricultura, la profundización de los derechos de los pueblos indígenas, de las mujeres y de las poblaciones LGTB y se opone al TPP.

Un eventual gobierno del FA implicaría el desafío enorme y riesgoso de combinar la refundación de la izquierda peruana, con la gestión de un gobierno de cambio en un contexto adverso, signado por la oposición de las elites económicas, religiosas (un arzobispo referiría al voto por Mendoza como un pecado) y políticas del país, un clima económico complicado, y con un congreso con amplia mayoría de los partidos de derecha. Inclusive el fujimorismo podría obtener una mayoría simple en el congreso, mientras que el FA sacará una bancada minoritaria. Cualquier proyecto de gobierno tendría que ser negociado con las fuerzas de derecha.

A la vez, un gobierno fujimorista con una mayoría en el congreso, implicaría el riesgo del retorno a prácticas autoritarias con una creciente polarización en el país. Frente a ello, Fujimori ha hecho varias declaraciones y firmó un documento de compromiso de respetar el orden democrático en el país, y de no beneficiar ningún familiar suyo.

En cualquier escenario, estas elecciones serán un hito en la historia del Perú. Aparte del resurgimiento de la izquierda, es muy posible que por primera vez haya una presidenta mujer en el país. Pero además, este proceso electoral parece dar fin a un ciclo político (2001-2015) que fue dominado por una serie de liderazgos y proyectos políticos que se están agotando. Kuczynski –salvo si lograra llegar a la segunda vuelta-, Toledo, García y la lideresa conservadora Lourdes Flores (esta vez en la alianza poco feliz con García) probablemente han jugado sus últimas cartas en este proceso, mientras que el futuro del nacionalismo del presidente Humala y la primera dama Heredia es incierto debido las debilidades de su gobierno y el pésimo manejo de su partido.

Los resultados de las elecciones y del propio gobierno, los esfuerzos de las distintas organizaciones políticas de reinventarse en las nuevas condiciones, y las acciones desde las calles y comunidades -donde se ha dado la principal oposición política en el país desde el retorno a la democracia- determinarán el nuevo escenario naciente.

Raphael Hoetmer es investigador y educador popular de nacionalidad holandesa, que reside desde más de diez años en el Perú.

Fuente: ALAI
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«#PANAMAPAPERS» Y LAS EVIDENCIAS DEL CAPITALISMO OFFSHORE
por Diego Vintimilla Jarrín
La política es la extensión de la guerra por otros medios.Parafraseando a Karl Von Clausewitz1352254-e1459867963149.jpg_1718483346

“ups… me tropecé con 11.5 millones de documentos filtrados del bufete Mossak Fonseca, simplemente los obtuvimos de una bondadosa fuente filántropa que anda repartiendo información para poner a temblar las estructuras del poder global”

La frase anterior bien podría pasar por uno de los personeros responsables de la investigación #PanamaPapers, realizada conjuntamente entre el Diario Süddeutsche Zeitung y el Consorcio Internacional de Periodistas Investigativos (ICIJ por sus siglas en inglés) pues resulta curioso a primera vista entender quién o quiénes y con qué objetivos lograron filtrar la mayor cantidad de documentos de la historia, con el plus de que dicha información ponen en el banquillo a más de 140 líderes y figuras mundiales y a miles de empresas y corporaciones globales por delitos fiscales y de manejo ilícito de capitales.

Pero la sorpresa es aún más grande, cuando en la investigación sorprendentemente no aparece ninguna empresa norteamericana, ningún político, ninguna celebridad de esa nacionalidad. ¿Será que el sistema norteamericano ha llegado a tal nivel de perfección que no permite que ninguna persona vuele por debajo del radar? ¿Será que existe información respecto a movimientos norteamericanos pero que no son difundidos? ¿Es acaso que los #PanamaPapers tienen un trasfondo absolutamente político y con una estrategia claramente preconcebida?

Creer que esta filtración es casual resulta a priori sospechoso, tal como reza el refrán: piensa mal y acertarás. Partimos de la premisa de que dentro del sistema capitalista se utilizan todos los recursos para defender al capital privado y el dinero de grandes grupos económicos. Hemos sido testigos de cómo con el mayor descaro las potencias mundiales decidieron realizar millonarios rescates a los bancos más grandes del mundo en medio de la crisis de 2008, y con esos mismos rescates se mantuvieron los sueldos y salarios millonarios de sus altos ejecutivos. El lobo de Wall Street deja bastante claro el nivel de corrupción que puede desatarse dentro de la bolsa de NY, que entendemos no es la única en la que pasa. Vemos como los gobiernos “democráticos” occidentales auspician sin ningún rubor a gobiernos totalitarios y evidentes infractores de los derechos humanos. Así las cosas, no hay muchas dudas, mejor dicho no queda ninguna duda, de que el capitalismo lo que menos tiene es pudor o ética. Y por eso vale la pregunta: ¿qué motivó a la fuente de los #PanamaPapers a entregarla de manera anónima cuando bien hubiese podido utilizarla como herramienta de extorsión contra los presuntos implicados?

Vamos a establecer algunas diferencias entre los #PanamaPapers y WikiLeaks: Los primeros arrojan un inconmensurable volumen de información, pero el diario director de la investigación se niega a entregar la documentación primaria, se desconoce la fuente y por casualidad las miras apuntan a grupos con los que Estados Unidos, digámoslo, tiene intereses directos sean como adversarios o aliados carentes de disciplina. WikiLeaks por su parte fue diametralmente distinto pues publicó los cables mismos que evidenciaban las acciones extraterritoriales del gobierno de Estados Unidos y, aún más, los nombres más sonados, Assange y Manning se encuentran procesados legalmente por varios gobiernos como responsables de delitos a la seguridad del Estado. Así que aunque las denuncias de ambos casos sean reales, el modus operandi de los mismos tiene diferencias sustanciales. Veamos también el caso Snowden: la información respecto a las acciones de la CIA y la NSA ha sido fundamental para comprobar en la práctica lo que la teoría nos decía: Los Estados Unidos espían a nivel planetario.

Analicemos algunos casos, de líderes políticos, presentes en las papeles panameños:

Putin: Hace apenas unos días el portavoz del Kremlin anunciaba (¿proféticamente quizá?) “Sabemos que se prepara un ataque mediático contra Vladímir Putin”.

Sigmundur Gunnlaugsson: El Primer Ministro islandés, parte del partido progresista de ese país tienen vinculación con enriquecimiento a partir de acciones en bancos. “En 2013, ganó las elecciones con un discurso basado en negarse a pagar a los acreedores extranjeros los depósitos perdidos por los bancos.” Y precisamente fue Islandia el único país que tomó decisiones heterodoxas respecto a la deuda y decidió encarcelar a los directivos de bancos vinculados a la crisis de 2008. Aunque vale mencionar que no fue en su mandato.

Xi Jinping: Los #PanamaPapers vinculan al presidente chino con la creación de empresas pantalla en paraísos fiscales.

Al Asaad: La investigación revela nexos entre familiares del presidente Sirio con compañías proveedoras de suministros de guerra Incluso se señala que los dineros de las empresas vinculadas las “utilizó para bombardear y matar a miles de sus propios ciudadanos”.

Cameron: Los datos vinculan al padre del Premier Británico, David Cameron, con acciones de blindaje de capitales mediante el uso de empresas offshore en paraísos fiscales.

Y así la lista continúa… Con una excepcional cobertura mediática que no ha dejado de poner a los #PanamaPapers en las portadas de los rotativos más importantes e influyentes del mundo, o al menos de occidente. Una lista que además incluye a muchas personalidades de los más variados ámbitos y escenas. Digámoslo así, personas que tienen cuenta de twitter con más de un millón de seguidores y que se sabe manejan recursos que superan las 8 o 9 cifras.

América Latina tampoco podía estar exenta de poseer sus figuras en tan “honorable” lista y se presentan una serie de nombres vinculados con gobiernos latinoamericanos.

Ahora bien, lo disímil, plural y variado de la lista es un hecho novedoso, pues deja ver que hay una gruesa capa de porquería debajo de los tapetes de muchas personas y compañías, reiterando que parece ser que en Estados Unidos la lucha contra los ácaros no les permite tener tapetes donde esconder nada.

Seguramente los despachos de relaciones públicas registrarán en estos días sus picos de trabajo en años, y los relacionistas estarán pensando que las situaciones de House of Cards son cosa de niños frente a lo que les tocará defender en el corto plazo.

Es por eso que las filtraciones de #PanamaPapers, con certeza serán el motivo de mesas redondas, investigaciones periodísticas y coparán los platones televisivos durante algún tiempo; en menor medida los datos revelados provocarán dimisiones -si es que existen políticos dispuestos a dimitir por corrupción, que no es muy habitual-. Y esperamos que los datos arrojados permitan construir plataformas ciudadanas y colectivos organizados que hagan de la transparencia su bandera y exijan una transformación severa de las estructuras de administración pública, y que además como ciudadanos podamos incursionar en el control social de las corporaciones y empresas que bajo las leyes del libre mercado han actuado a sus anchas, con los resultados ya conocidos.

Sin embargo, es preciso dudar respecto a las intenciones de los #PanamaPapers y observar detenidamente la posición del hegemón global respecto a los nuevos reportes. Pues tal como sucedió con #FIFAGate las denuncias que posteriormente han sido comprobadas no solo han golpeado a sus involucrados directos sino han sido también parte de una jugada maestra de la geopolítica para hacer de la política una continuación de la guerra a favor de los Estados Unidos.

Queda claro que los #PanamaPapers no serán ni las primeras ni las últimas filtraciones de denuncia de la forma en que la corrupción ha permeado en las diferentes esferas del poder global, no obstante también queda claro que en tiempos en los que la guerra también se escribe posterior al # y que los hashtag tienen repercusiones globales, la estrategia de denunciar la corrupción, pero “solo la corrupción de los malos” es una estrategia para profundizar la ya existente crisis de legitimidad del poder, enterrar cualquier forma de voz crítica a los intereses de Estados Unidos, y sumir al mundo en la incertidumbre propia de necesitar al Capitán América.

Finalmente y ocupando la menor porción de estas líneas, pero la idea fundamental que motivó a escribir este artículo: la hipocresía del sistema global respecto a los negocios offshore parece que mira el árbol olvidando el bosque. Lo que realmente está offshore es el sistema capitalista global, que hoy parece ser una dócil víctima de la corrupción generalizada, olvidando que el capital es el gran corruptor, tal como mencionaba Marx: “Si el dinero, como dice Augier, viene al mundo con manchas de sangre en una mejilla, el capital lo hace chorreando sangre y lodo por todos los poros, desde la cabeza hasta los pies”.

Diego Vintimilla Jarrín  es periodista ecuatoriano, asambleísta de Alianza Pais. Publica en medios alternativos.

Fuente: REVISTA INSURRECCIÓN
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LO QUE MUESTRAN Y LO QUE OCULTAN LOS PANAMÁ PAPERS
por Alejandro Fierro, Silvina M. Romano y Mariela Pinza
El domingo se publicaron parte de los Panamá Papers, investigación impulsada por el diario alemán Süddeutsche Zeitung junto al Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés) y más de 100 organizaciones de noticias entre las que encontramos: The Guardian (Reino Unido), Le Monde (Francia), Canal 13 (Argentina), la revista Proceso (México), etc. El diario alemán recibió de parte de un anónimo un cúmulo de 11 millones y medio de documentos, en formato de mails y documentos adjuntos, que dan cuenta de las operaciones de la firma de abogados Mossack Fonseca (gestora de sociedades offshore que opera en Panamá) desde 1977 hasta el año 2015. La información fue analizada durante un año por 376 periodistas de 76 países y brinda pruebas sobre el desvío de dinero a paraísos fiscales realizados por diferentes líderes políticos, deportistas, artistas y empresarios de varios países del mundo.No obstante la valiosa información publicada por este grupo de periodistas, se abren una serie de dudas. En primer lugar, si el objetivo era dar a conocer el modo en que las corporaciones y los ricos del mundo evaden sus obligaciones para hacerse más ricos, es curioso que hayan brindado la información a grandes corporaciones mediáticas. De allí surge otro cuestionamiento, sobre la “filtración” de la información. En los documentos publicados (que son una ínfima parte del corpus documental total) no aparecen, casualmente, corporaciones estadounidenses o alemanas, o del Reino Unido. En cambio, se le dio especial importancia a los vínculos entre Mossack Fonseca y el gobierno ruso, Putin a la cabeza.

Las dudas comienzan a disiparse cuando observamos que uno de los organismos que coordinó la investigación es el Center for Public Integrity, financiado nada más y nada menos que por Fundación Ford, Carneghie Endowment, Open Society (de Soros) y la Fundación Rockefeller. Es decir, los representantes a nivel mundial del modo en que funciona la red global de poder que incluye: corporaciones, fundaciones, gobiernos, organismos internacionales, ONGs y medios de comunicación. Ellos eligen qué es conveniente para el público, y qué información es mejor ocultar para evitar daños reales en el funcionamiento del sistema.

Panama Papers en Argentina

Entre los clientes de esta empresa se encuentra el presidente de Argentina Mauricio Macri, su hermano y su padre, el reconocido empresario Francisco Macri. Lo que figura es que Mauricio Macri integró el directorio de Fleg Trading Ltd, empresa que figura registrada en las islas Bahamas desde 1998. Dicha firma presenta ejercicio hasta el año 2009 como una derivación del holding que los Macri tenían tanto en Argentina como en Brasil. Para ese entonces, el actual presidente ejercía funciones como Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

La implicancia de este presidente (que no es el único) se da en un marco particular, ya que parte central de la campaña del PRO estuvo caracterizada por las denuncias de corrupción al gobierno saliente de Cristina Kirchner. Ante la noticia multiplicada en todos los medios de comunicación no sólo de Argentina sino del mundo, desde presidencia de la nación emitieron un comunicado donde justifican la participación del actual mandatario explicando que es cierto su participación como parte de de una sociedad familiar offshore radicada en Bahamas, pero que no tuvo ni tiene participación en los dividendos del capital de esa sociedad.

La Oficina de Anticorrupción (OA) a cargo de Laura Alonso, defendió esta postura vía tweeter advirtiendo: “que constituir sociedad en paraíso fiscal no es delito en sí mismo, señores”. Ante este hecho, integrantes de otros partidos comenzaron a pedir explicaciones, lo mínimo esperable cuando la descripción de los documentos brindada por los periodistas de la investigación asegura que: “[los documentos] relatan ejemplo tras ejemplo las malas acciones en términos éticos y legales de los clientes de la compañía y proporcionan evidencia de que esta empresa estaba totalmente dispuesta a actuar como guardiana de los secretos de sus clientes, sea que se tratara de estafadores, miembros de la mafia, traficantes de drogas, políticos corruptos o evasores de impuestos”.

Este “escándalo” podría desencadenar una nueva configuración política considerando que los periodistas que formaron parte del Consorcio son de El Clarín y La Nación. No obstante, queda la sospecha de que tal vez fueron “obligados” a publicar la información por la metodología de la investigación: aparentemente, la información fue compartida entre todos los periodistas que participaron en la investigación. El diario alemán utilizó el programa Nuix para ordenar los documentos, el mismo programa que utilizaron los periodistas agrupados por el ICIJ, subiendo los millones de documentos a computadoras de alto rendimiento. Así las cosas, poco pueden hacer los periodistas locales para ocultar la información sobre los argentinos implicados. Además, Argentina no es el “pez gordo”, otra cosa es hablar de EEUU, Reino Unido o Alemania (países sobre los que no hay información).

Panamá Papers en Venezuela

Todos los medios publicaron que Venezuela aparece reiteradamente en los documentos. Para ser más exactos, 270.000 de ellos (o sea el 2%) mencionan a Venezuela, lo que se corresponde con un guión absolutamente previsible. Era obvio que se iba a escudriñar hasta el último detalle para atribuir al chavismo la etiqueta de intrínsecamente corrupto, al igual que el Vaticano sostuvo durante décadas que el marxismo era “intrínsecamente perverso”. El objetivo, más allá de lo que contengan las filtraciones, es demostrar que la Revolución Bolivariana no es más que una cueva de ladrones que han saqueado las arcas del país. La realidad y las buenas praxis periodísticas no pueden obstaculizar la consecución de la meta.

Sin embargo, un somero análisis demuestra lo espurio del montaje. En los papeles aparecen mandatarios, políticos y personalidades de gran importancia como Mauricio Macri, Vladimir Putin, el primer ministro islandés, Sigmund David Gunnlaugsson, el rey de Arabia Saudí, el presidente ucraniano Petro Poroshenko, Pilar de Borbón, tía del rey de España Felipe VI, Leo Messi, Michel Platini, Pedro Almodovar. Por el contrario, los nombres venezolanos son de poca relevancia –lo que no implica que efectivamente puedan ser enormemente corruptos–: Adrían Velasquez, exjefe de escoltas gubernamentales, su esposa la enfermera Claudia Díaz, el general Víctor Cruz Weffer (ya juzgado por corrupción en la propia Venezuela) y el exejecutivo de la compañía nacional de petróleo PDVSA Jesús Villanueva. Ni presidentes, ni vicepresidentes, ni ministros. Ni siquiera un diputado o un gobernador. Sin embargo, esto no es obstáculo para que se ponga el foco mediático de los Panamá Papers en Venezuela antes que en otros países.

Como ya señalamos para el caso de Argentina, es interesante señalar a qué medios de comunicación venezolanos se les ha encargado estudiar, clasificar y difundir la información. Sin excepción son todos medios radicalmente opositores, abiertamente antichavistas y con una deontología profesional cuando menos dudosa como cualquier lector puede comprobar entrando en sus páginas webs: Runrunes, Armando.info, Efecto Cocuyo y El Pitazo.

En términos generales, podemos decir que: si el objetivo de los Panama Papers es publicar la verdad de cómo los ricos se hacen más ricos, el modo en que operan las grandes corporaciones vinculadas a gobiernos, elites locales, fundaciones, etc., deberían publicar toda la información, sin filtros. En el caso de Argentina, es nada menos que un escándalo que un presidente que llega a su puesto luchando contra la corrupción esté vinculado (del modo que sea) a este tipo de prácticas. En el caso de Venezuela, no existe información que implique de manera cabal al actual gobierno o a la gestión de Chávez, pero los medios hegemónicos persistirán en el “engorde” del monstruo Venezolano con el apoyo incondicional de la oposición, que se ha apresurado a señalar que llevara el asunto a la Asamblea Nacional.

Es claro que los principios de libertad y democracia son (re)definidos en virtud de intereses concretos vinculados a la red global de poder, en la que los medios de comunicación poseen un rol clave. Además, el modo en que se ha presentado la información remite al escenario de Guerra Fría. Los “principales” corruptos en el plano político son los rusos, los chinos y los gobernantes de Medio Oriente, además de Venezuela (alineada a ese eje “del mal”). No aparecen datos sobre estadounidenses o alemanes que nos permitan afirmar que la información se está tratando de modo imparcial, que se pretenden cumplir los objetivos de la libertad de prensa y la difusión de información sobre todos por igual. Es curioso, porque se aplaude a los periodistas de los Panama Papers mientras Assange sigue privado de su libertad. Es curioso que se celebre la publicación de tantos documentos, cuando wikileaks viene publicado material que compromete seriamente a las potencias occidentales, información que ha sido invisibilizada por la misma red de poder que hoy publica los Panama Papers. Habrá que estar atentos a los intereses detrás de la agenda y el contenido de estos documentos.

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