Llegada, estancia…y deseos de regreso

 

   Tengo familiares y  amigos jóvenes, maduros y viejos, que han llegado desde Cuba hace algún tiempo, otros hace mucho y lo más recientes y también, todos opinan distinto, pero al mismo tema llegan. Las opiniones sobre sus peripecias para llegar al “Sueño Americano”, en muchos casos se han desvanecido parcial o totalmente.

A mi esposa y familia y a mí, nos   unen lazos muy familiares con personas muy allegadas. Un de ellas una anciana de poco más de mi edad. Llegó después de ser convertida en “ciudadana española” por obra y gracia del parentesco de su madre con la península ibérica, cuando sus antepasados emigraron a Cuba. Ventaja esta que le permitió sin mayores problemas viajar como española a Bahamas y después, también a Miami y una vez aquí acogerse a la Ley de Ajuste Cubano, y al año y un día solicitar y lograr la privilegiada residencia legal y ya hoy esta citada para hacer el examen sobre su naturalización yanqui. Si fuera todo así fuera el cuento de hadas bueno. Pero hay otra verdad detrás de todo.

Ella, una señora muy  mayor, llegó y muchos familiares y amistades, el bridaron afecto, cariñó y hasta regalos y paseos. Se las pasaba hablando por teléfono y recibiendo visitas casi siempre sobre anécdotas de todos durante su larga estancia separada de todos en Cuba, por más de cuarenta o cincuenta años en algunos casos.

Pero el tiempo fue pasando, como les sucede a todos. Los amigos, que tienen sus propias familias y obligaciones, se fueron alejando, y espaciando los contactos. Ya no había invitaciones a la playa, a lugares lindos de esta ciudad, a visitas a amigos y a familias lejanas y algunas más cercanas inclusive.

La nostalgia se empezó a apoderar de ella. Realizó un par de viajes a Cuba a visitar familiares, dos hijos, ya mayores y sus familias y amigos. Regresó llena de nostalgia y con deseos de volver pronto. La barriada allá llena de amigos le acogió con los brazos abiertos, caminaba mucho y visitaba mucha gente que le quería aún.

Los años pasan y ahora está enfrascada en la naturalización, ya lleva más de cinco años aquí y tiene el derecho a ello.

Pero la vida no le ha sido agraciada. Su única hija descendiste y su única nieta y bisnieta, solo le visitan junto con algunos familiares y lejanos escogidos que le siguen queriendo como el primer día. También una amiga nueva escogida. Ya no siente el calor de los muchos que antes le rodeaban y acompañaban. Las llamadas a ellas no les son respondidas, casi nadie le llama tampoco y ya no hay paseos ni invitaciones como al principio. Y casi estorba o está olvidada, precisamente ahora que recién ha comenzado su cuarta edad y  cuando más lo necesita. Las muestras de afecto de unos pocos hoy, significan mucho para ella. A los que compartimos esa dicha de sentirla cerca, nos agrada hacerlo mucho.

No obstante ha confesado que después que se |deshizo de su vivienda en su ciudad en Cuba, hoy le ha pesado una y mil veces pues tiene grandes deseos de regresar pero ¿a dónde va a vivir…?  Añora su vecindario donde lo caminaba a diario y visitaba y era visitada por gente muy cariñosa, tomaba café aquí y allá, en cualquier casa, la invitaban a comer, y otras muestras del afecto, inclusive recibía vistas desde Miami, esto y otras cosas más no lo  tiene aquí  en Miami y ella las extraña. Solo agradece y mucho a los pocos que tiene a su derredor y la vistan y cuidan como acabada de llegar. Eso la reconforta algo y la mantiene si volverse loca por la nostalgia. Algo que no ha perdido en nada es el  ver las novelas que era su mayor entretenimiento la Cuba que dejó y ha renacido en Miami.

Todas estas cosas además sin dejar a un lado el vivir dentro del furibundo  anticastrismo y anticubanismo tan arraigado y tan aburrido a la vez en este enntorno, despues de haber vivido y procreado una familia muy unida duirante más de}las dos treceras partes de su vida en la isla.

Pero bueno, esta es una narración de un componente de esta sociedad llena de cubanos, muchos de ellos con deseos de regresar – algunos ya lo han logrado –  y otros con muchas ganas de ser queridos otra vez en este entorno que se siente algunas veces hostil.

Respuestas y…respuestas.

   Las ocurrencias de todo ser humano, siempre es destacarse en sus formas y contenidos al hablar. La narrativa cambia de uno a otro cuando de casos específicos se trata. Nunca son iguales y cuando se cercan un poco siempre surge al final algo que las diluye en otras cosas y corta la atención del momento.

En nuestro caso de hoy trataremos de ilustrar en algo las preguntas y respuestas que frecuentemente son escuchadas, sobre todo en el tema cubano. Estando en un garaje echando gasolina y hay un cliente al lado que habla por su celular cosas que nos distraen. En un restaurante ocurre con la mesa del lado y sus comentarios que no pueden ser susurrados y muchos se enteran. En una cola de un supermercado, en las barberías, en las salas de esperas de hospitales y consultas médicas, si se es chofer de taxi o barbero,  ahí si se hace  zafra,  en fin los comentarios, preguntas y respuestas son parte del “show” del día para nuestras existencias.

Pero cuando se trata de escuchar involuntariamente  a dos o más  personas intercambiar preguntas y respuestas la cosa cambia para algo más interesante, pues ahí habrá tela donde poder cortar. Como dije al principio el tema cubano prevalece, en este Miami revuelto, que nos desprecia,  a alguno de nosotros no a todos por cierto.

Algunas de estas cosas que más o menos recuerdo,  se las transfiero:

Pregunta:  “Oye socio,  recuerdas como era de crítico Silvio Rodríguez que en cada concierto que daba en los barrios de las periferias de las  ciudades – más de 70 –  su grupo  filmaba en videos y se transmitían las condiciones infra humanas en muchos casos, en que vivven la gente, inclusive con niños y ancianos más pobres, en lugares casi para indigentes, con pisos de tierra, casas de cartones y “yaguas”, con zanjas de agua desechable y contaminada, sin agua potable por vivienda… a manera de aguda crítica y nada sucedía después, al cabo de más de medio siglo de Revolución…”

Respuesta:  “Si pero ya no…”

Pregunta:    “¿ Cómo que ya no…es que los problemas se arreglaron…?

Respuesta:   “No chico…no seas iluso, es que ya Silvio no filma esos  videos…

 

Otra conversación cubanoamericanomieamense:

 

Uno:  “Te enteraste, la cosa anda tan mal que  perece que hará un nuevo Periodo Especial en

Cuba”

Otro:  “No viejo, eso está descartado…ya lo aseguraron los dirigentes cubanos”.

 

Y así amigos, hay cosas que para mantenerlas han de andar ocultas, aunque hay otras   no y hoy es comienzo de semana y debe ser con una sonrisa.

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