Las baterías siempre se agotan

   Había un anuncio en la televisión, no sé si se mantiene todavía, que muestra a un conejo de juguete que camina tocando música y caminando sin parar, para demostrar que las baterías de tal marca son eternas. Así mismo sucede con la fachada de Estados Unidos al mundo “su sistema de  capitalismo salvaje, es el mejor”.

Ahora sucede otro de esos caprichosos espectáculos de amenazas contra la razón usando la fuerza bruta. Se trata de que después de los fracasos que siguieron a las artimañas del imperio durante cinco y media décadas para destruir la sociedad cubana en su nueva forma de autoconstruirse. Eso es mucho tiempo y obliga a la reflexión y la toma de nuevas decisiones para definitivamente reconocerla y ayudar a 11.3 millones de cubanos que viven y luchan en su país para sobrevivir a los embates creados por ese abusador imperio del mal.

Después de mucho tiempo  de esfuerzos para tratar de buscar un nuevo derrotero que mostrara el mejor camino hacia un consenso creador, se logra finalmente una posible solución en el diferendo Cuba – Estados Unidos. La propuesta de mejorar las relaciones entre ambos pueblos y gobiernos es lograda, con la decisión de ambas partes de restablecer relaciones diplomáticas rotas de manera unilateral hace más de cincuenta años.  Eso traería una seria de trabajos burocráticos y políticos que finalmente logran una fecha para el izado de las banderas respectivas en ambas capitales, como lo hacen todos los países del orbe de manera natural. El próximo lunes 20 de julio será en día cero para el nuevo comienzo.

A regañadientes algunos elementos retrógrados encabezados por la camada cubanoamericana de ultra derechistas en ese Congreso del “NO” republicano, ya se aprestan a rechazar cualquier acto donde ellos necesitan ser consultados, como lo es el nombramiento de un funcionario diplomático que asuma al cargo de embajador de Estados Unidos en La Habana,  conjuntamente con el presupuesto que conllevará la nueva sede.

Es como si la historia debiera mantenerse estática y reducida a las acciones de aquella guerra fría superada el pasado siglo. Al parecer las baterías ya se gastan aunque todavía las  usa el jefe de la mayoría republicana del Senado, Mitch McConnell, como vocero de estos con su rechazo a todo lo que implique mejorar las condiciones de pueblo  cubano en su lucha por sobrevivir contra viento y marea, con su aseveración de “…No veo indicaciones que los cubanos cambien su comportamiento…”- menos mal que al fin  habla en plural de “los cubanos” y no solo del gobierno –  contrasta con los de otras opiniones y no menor peso político encabezados por otro republicano, Jeff Flake,  quien empuja en diferente dirección a lo trazado por los rabiosos.

Así van las cosas hoy a solo unos pocos días de que la bandera cubana ondee con todo su derecho a escasas cuadras de la Casa Blanca en Washington  D.C.. pero,  ojo, que las baterías simpre se acaban y este  conejo imperial  se parará inevitablemente,  al menos en caso Cuba.

            El cuartico está igualito.

   El pasado viernes hubo una escaramuza entre  dos figuras de origen cubano, el periodista Edmundo García (La tarde se mueve) y la parcializada presentadora de la televisión María Elvira Salazar (María Elvira confronta) y ayer noche también en ambos   prevaleció el  sistema que la dama de los tacones sonoros y las atractivas piernas ha usado por mucho tiempo y que le ha dado muy buenos resultados: Las interrupciones sistemáticas e insistentes con razonamientos impropios y al borde del escándalo. Para de esa forma tratar de desviar la atención cuando tiene perdido parte del dialogo que va tomando formas de derrota.

Así que tengo muy poco que agregar sobre el evento de anoche, que no fuera que algunos temas fueran distintos en contenido pero que terminaron de la misma forma. La dueña de programa prueba una vez más que sigue siendo la dueña y que no permitirá que se le suban por encima de sus argumentos que como parte de sus libretos escritos y dirigidos por los poderes especiales del gueto, se imponen bajo sus condiciones. No sé si el colega García continuará dejándose manipular por esta “taconera”.

Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís