El Comandante Camilo Cienfuegos camina hacia la concentración popular donde dará su último discurso en La Habana, el 26 de octubre de 1959. Foto: Fondos del Instituto de Historia de Cuba/Cubadebate.
Para descubrir la voz del revolucionario, del legendario Héroe de Yaguajay, Cubadebate les propone en audio –gracias a la cortesía del Instituto de Historia de Cuba– cuatro discursos del Comandante Camilo Cienfuegos y una singular entrevista ofrecida por él.
“Para detener esta revolución cubanísima, tiene que morir un pueblo entero”
Último discurso del Comandante Camilo Cienfuegos, el 26 de octubre de 1959. Foto: Fondos del Instituto de Historia de Cuba/Cubadebate.
“Y que no piensen los enemigos de la revolución que nos vamos a detener, que no piensen los enemigos de la revolución que este pueblo se va a detener, que no piensen los que envían aviones, que no piensen aquellos que tripulan los aviones que vamos a ponernos de rodillas y que vamos a inclinar nuestra frente.
De rodillas nos pondremos una vez, y una vez, inclinaremos nuestras frentes… y será el día que lleguemos a la tierra cubana que guarda veinte mil cubanos, para decirles: “¡Hermanos, la Revolución está hecha, vuestra sangre no salió en vano!”.
“Esa Revolución (…) tiene dos caminos: vencer o morir”
Discurso del Comandante Camilo Cienfuegos en el Teatro Agramonte de la ciudad de Camagüey, el 21 de octubre de 1959, para informar sobre la traición del Comandante Hubert Matos Benítez.
“Hay un pueblo entero, el pueblo cubano (…) que defenderá la libertad y la soberanía”
Discurso del Comandante Camilo Cienfuegos en la clausura del primer curso de la Escuela de Oficiales del Ejército Rebelde, en la Ciudad Libertad, La Habana, 22 de septiembre de 1959.
Foto: Fondos del Instituto de Historia de Cuba/Cubadebate.
“No aceptamos homenaje alguno: el homenaje lo rendimos nosotros a ustedes”
Comandante Camilo Cienfuegos en el campamento de Jobo Rosado en Las Villas, el 6 de octubre de 1959. Foto: Fondos del Instituto de Historia de Cuba/Cubadebate.
“Yo fui a la Revolución porque Cuba la necesitaba”
Conferencia de prensa del Comandante Camilo Cienfuegos en Ciudad Libertad, el 24 de septiembre de 1959. Foto: Fondos del Instituto de Historia de Cuba/Cubadebate.
Entrevista ofrecida por el Comandante Camilo Cienfuegos al periodista mexicano Gerardo Anzueta, en pleno vuelo hacia la ciudad de Camagüey, el 19 de septiembre de 1959.
Una flor para Camilo
Vivo en la memoria histórica del pueblo cubano, en Camilo se reconoce al intrépido combatiente y a uno de los expedicionarios del yate Granma. Su valor hizo que el pueblo espontáneamente le otorgara el título de Héroe de Yaguajay, una de las batallas que sellaron el triunfo del Ejército Rebelde dirigido por Fidel
El relevo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias está garantizado en los jóvenes de las escuelas militares Camilo Cienfuegos, quienes se inspiran en el legado del Señor de la VanguardiaFoto:Archivo de Granma
Vivo en la memoria histórica del pueblo cubano, en Camilo se reconoce al intrépido combatiente y a uno de los expedicionarios del yate Granma. Su valor hizo que el pueblo espontáneamente le otorgara el título de Héroe de Yaguajay, una de las batallas que sellaron el triunfo del Ejército Rebelde dirigido por Fidel.
Y es que en Camilo se funden el arrojo increíble del guerrillero y la serena y firme convicción del revolucionario, quien no dio tregua a los soldados de la tiranía batistiana.
Tampoco aceptó contemplaciones con los indecisos, los traidores, los tibios y con aquellos que pensaron que la Revolución se hizo para quitar a unos y poner a otros, sin derribar al carcomido régimen batistiano, como simbólicamente hizo el 10 de marzo de 1959, mandarria en mano, al romper los muros de la Posta 6 del otrora Campamento militar de Columbia.
«Finalizados estos siete años de luto y sangre, el pueblo, representado por el Ejército Rebelde, derriba estos muros, residuos de una tiranía, y le dice a la ciudadanía: Otra posta más». Meses después, en septiembre, el enclave militar sería convertido en lo que es actualmente: la Ciudad Escolar Libertad.
De humilde extracción social, sastre de oficio, su temperamento jovial, inolvidable sonrisa y heroicas hazañas guerrilleras lo convirtieron desde muy temprano en uno de los más carismáticos dirigentes de la Revolución Cubana.
El 2 de diciembre de 1956 figuró entre los 82 combatientes que desembarcaron por Los Cayuelos, en la costa sur de Oriente. Tras la dispersión de Alegría de Pío, el 18 de diciembre logró reagruparse con Fidel.
Ya en la Sierra Maestra integró la Columna 1 José Martí, al mando del Jefe de la Revolución, y participó en numerosos combates.
El 16 de abril de 1958 fue ascendido a Comandante y promovido a jefe de la Columna 2 Antonio Maceo, para operar en el triángulo, cuyos vértices estaban situados en las ciudades de Bayamo, Manzanillo y Victoria de Las Tunas, así como las áreas urbanas de estas ciudades.
Dicen quienes lo conocieron que Camilo poseía el don de la firmeza y la seguridad, si notaba en alguien cierta debilidad o temor, sabía infundirle optimismo y confianza.
El 31 de diciembre de 1958, a las 6 y 30 de la tarde, el Comandante Camilo Cienfuegos Gorriarán, en plena invasión de Oriente a Occidente, firmó quizá el informe más breve y emocionado de su brillante carrera militar: «Che: se rindió Yaguajay, estoy contando las armas, son más de 350 fusiles, 3 trípodes, 1 mortero 81, una bazooka y equipo, te veo mañana, Camilo».
Detrás de aquel papelito, que afortunadamente la historia logró poner a salvo, se ocultaban más de una semana de combate, en los que las fuerzas revolucionarias vivieron situaciones límite. El sitio de Yaguajay culminó con el triunfo rebelde.
En esa campaña Camilo confirmó sus cualidades de Señor de la Vanguardia y la batalla de Yaguajay, en la antigua provincia de Las Villas, lo catapultó como héroe y estratega brillante en el combate, junto a su aguerrida tropa. Esta última, al igual que la batalla de Guisa, dirigida en la Sierra por Fidel, y la de Santa Clara, por el Che, fueron decisivas en la victoria del Ejército Rebelde y en la apresurada fuga del tirano Fulgencio Batista, el 31 de diciembre de ese año.
Tras el triunfo del 1ro. de enero de 1959, la actividad de Camilo fue decisiva para fortalecer al Ejército Rebelde, aglutinar voluntades de pueblo, unir fuerzas en apoyo a las leyes y medidas de la Revolución, respaldar a su líder y reafirmar definitivamente la toma del poder político. Su incesante batallar en el breve tiempo que vivió en la patria liberada marcó a los cubanos.
De aquellos gloriosos días iniciales confesó: «Fui a la Revolución porque sabía, estaba muy consciente de que Cuba necesitaba de esa Revolución, que Cuba necesitaba no solamente de la caída del dictador, sino que Cuba necesitaba de esta Revolución que hoy tenemos, para que en Cuba algún día hubiera justicia social y para que algún día, que es este que hoy estamos viviendo, el pueblo de Cuba viviera con plenos derechos y los ciudadanos de esta tierra nuestra no fueran los hombres esquilmados y los hombres siempre explotados».
En los días iniciales de la Revolución, fue designado Jefe del Estado Mayor del Ejército Rebelde, cargo desde el cual se ocupó de neutralizar y arrestar al traidor Hubert Matos, tras el intento de sublevación en Camagüey. El avión en que viajaba desaparece el 28 de octubre de 1959 en un viaje de regreso desde Camagüey a La Habana y nunca fue encontrado. Ese día, espontáneamente, los pioneros cubanos y el pueblo en general lanzan flores al mar y a los ríos de toda Cuba, como muestra de tributo a su vida y obra.