Cuando recorremos las informaciones que se publican diariamente, nos sorprenden que algunas, por escasos argumentos y / o falta de datos, nos dejan casi en ascuas, aunque sabemos que muchos miles se han tragado la píldora tal y como se informó.
Para ejemplos con un botón bastaría. En nuestro cotidiano caso de Cuba, las cosas se informan de acuerdo al resultado del prisma con que se miran. Lo mismo desde la óptica de un Miami revuelto y agresivo que de una Habana a la defensiva siempre.
Pero yendo a la realidad, en algunos casos hay cosas que debieran ser más explicitas. Tal como se informa constantemente en esta ciudad con esta inclinación de noticias sobre nuestra tierra y su diáspora aquí, que siempre es a conveniencia de los poderes especiales de un gueto también especial por su furibundísimo anticastrista (léase anticubano), la verdadera verdad escasea, valga la redundancia. Así mismo debemos revisar las informaciones procedentes de la capital de la isla cuando en ocasiones se informa de triunfos sobre aspectos diversos, inclusive sobre los económicos.
No pocas veces, se trata el asunto de la rentabilidad de algunos indicadores, los que aquí se explotan para exponer que la cosa no anda tan mal en las arcas de la sociedad cubana. Cosa que mostraría que debiera haber una mejoría para todos la que no se explica.
Ejemplo: Me refiero concretamente a un dato, como botón de muestra: Las entradas por concepto del turismo o las ventas de productos importados, como los electrodomésticos.
Aquí se cansan de vociferar que en Cuba se puede conseguir de todo con dinero constante y sonante debido a que los precios de venta son muy altos. Teniendo como ejemplo, por solo citar un país cercano, Costa Rica, que no es habitual productor de hidrocarburos, el precio promedio de la gasolina sobre pasa el $ 1.50 por litro (un galón equivale + / – a cuatro litros), por lo que esa medida estaría al precio de unos seis dólares, comparado con el mismo dato en Estados Unidos en que está ahora en unos $ 2.25. Claro que este país es un alto productor de este combustible, además de un poder adquisitivo mucho más alto.
Aquí se cacarea que en Cuba los precios son muy altos. Claro que el galón de gasolina está a unos $ 4.40 ($1.10 el litro). La isla no es productora de este tipo de consumo y debe importarlo para casi su totalidad el consumo interno. Así mismo sucede con lo electrodomésticos. Un televisor que podría costar en este país un $ 200.00, allá cuesta el doble o el triple. Claro allá no se produce y además de los muchos inconvenientes de compra en el mercado mundial que lo obstaculizan las reglas de Bloqueo unilateral contra Cuba por parte de esta poderosa nación, hay que pagarlo mucho más caro que si hubieran comercios normales con sus créditos y todo. Inclusive una simple aspirina, que debe llegar de Europa, pudiendo llegar de Miami a unos 300 kms. de distancia y 45 minutos de vuelo, si hubieran los créditos que lo impiden el susodicho.
Así sucede con muchos rubros que inciden en los costos y precios en el turismo, en que se calcula que se llegaría a unos cuatro millones este año con igual número de miles de dólares de entrada. Pero nunca se hace la pregunta “¿Cuánto cuesta mantener ese turismo…?”. Solo basta revisar la Ley del Valor muy bien explicada por Marx en El Capital.
Es cierto que producirán X miles de millones en divisas constantes y sonantes, pero ¿cuánto será la utilidad neta?, ¿ cual será la rentabilidad?. Ahí está el detalle (como decía Cantinflas).
A todo resultado de entradas hay que aplicarle los índices del costo y estos no se publican. Por lo que la vociferación de a Cuba le entra “por un tubo” las divisas en cuanto a ventas de artículos y el turismo, hay que restarle los gastos incurridos para producirlos cuyos indicadores son infinitos por cierto.
Así las cosas para cualquier humano razonable en estas cosas debe primar el enterarse de datos que en algunos caso son muy manipulados para tratar de degradar cada vez más los esfuerzos de toda una sociedad que trabaja y lucha para lograr mejores resultados dada día, hoy más que ayer y menos que mañana.
Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís.










