Asumo ésta nota de Lazaro Fariñas, pienso q el texto ilustra una peligrosa situacion para Estados Unidos.
Haciéndole caso a la exaltación a la violencia de su líder en Washington, decenas de milicianos, armados hasta los dientes con rifles de asalto y armamento militar, entraron en el Capitolio de Michigan para exigirle a los legisladores del estado que abrieran el comercio y los lugares de distracción que aun permanecían cerrados por orden ejecutiva del gobernador.
Hay que recordar que hace tan solo unos días que el Presidente exhortó a sus seguidores que liberaran a Michigan, Minnesota y otro estado más y que exigieran la apertura de las actividades tanto comerciales como sociales y educativas. Es casi imposible pensar que el hombre que tiene el deber de mantener el orden en la nación, sea el mismo que exalta al desorden y al caos. Este hombre, Mr. Trump, acaba de felicitar a los exaltados milicianos por su acción, y le ha pedido a la gobernadora que ceda ante las peticiones de estos vulgares radicales de derecha.
Donald Trump está jugando con candela. Se sabe que la sociedad norteamericana esta peligrosamente dividida y que cualquier hecho puede hacerla estallar en una violencia incontrolada. La guerra civil fue demoledora, miles y miles de norteamericanos se mataron unos con otros, fue una guerra cruel en donde salió a relucir el carácter violento de esta sociedad, el cual, como se ha visto, de vez en cuando sale a la superficie. ¿Será posible que el Presidente desconozca el peligro de un estallido político en el país? ¿De verdad será tan ignorante e irresponsable? Me inclino por lo último.
Manifestantes armados irrumpieron en el capitolio de Michigan para exigir el levantamiento de las medidas de confinamiento por el coronavirus
Los protestantes se movilizaron para rechazar la votación para aprobar la extensión de la declaración de emergencia y la orden de permanencia en el hogar dictada por la gobernadora Gretchen Whitmer
Momentos de tensión se vivieron este jueves en el estado de Michigan, en Estados Unidos, cuando decenas de manifestantes armados ingresaron al edificio del capitolio estatal para exigir a la gobernadora demócrata Gretchen Whitmer que levante las estrictas medidas de confinamiento impuestas para hacer frente al coronavirus.
Mientras los manifestantes se abarrotaban en el edificio en Lansing, donde exigieron que se les permitiera entrar en la Cámara de Representantes, algunos legisladores se colocaron chalecos antibalas. Ante esta situación, la policía estatal, con máscaras, impidió el ingreso de los protestantes.
“Directamente encima de mí, hombres con rifles gritándonos”, denunció la senadora Dayna Polehanki en su cuenta de Twitter junto con una foto que mostraba a cuatro hombres, al menos uno de los cuales parecía llevar un arma. “Algunos de mis colegas que tienen chalecos antibalas los llevan puestos. Nunca he apreciado más a nuestros sargentos de armas que hoy”, agregó.
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Algunos de los manifestantes portaron carteles de protesta, incluyendo uno que representaba a la Gobernadora Whitmer como Adolf Hitler. La manifestación, apodada “American Patriot Rally”, fue organizada por un grupo llamado “Michigan United for Liberty”.
“No estamos de acuerdo ni consentimos que nuestros derechos inalienables sean restringidos o rescindidos por ninguna razón, incluyendo la pandemia de COVID-19”, dijo el grupo en su página de Facebook, donde tiene más de 8.800 miembros. “Creemos que cada americano y cada migrante tiene derecho a trabajar para mantener a su familia, a viajar libremente, a reunirse para el culto religioso y para otros propósitos, a reunirse en protesta de nuestro gobierno y a dirigir nuestra propia atención médica”.
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La protesta se produce un día después de que un tribunal de Michigan dictaminara que las directivas de permanencia en el hogar emitidas por Whitmer el 24 de marzo no infringen los derechos constitucionales de los residentes, según los informes de los medios de comunicación locales.
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Es la segunda vez este mes que los manifestantes han exigido a Whitmer que levante las medidas de confinamiento en el estado, que ha visto más de 3.500 personas muertas por el coronavirus, según un recuento de la Universidad Johns Hopkins.
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El 16 de abril alrededor de 3.000 manifestantes, algunos de ellos también armados, descendieron en Lansing para la “Operación Gridlock”, causando un masivo atasco de tráfico alrededor del edificio.
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Un día después el presidente Donald Trump expresó su apoyo en su cuenta de Twitter señalando: “¡LIBERATE MICHIGAN!”
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A pesar de las manifestaciones, el manejo ante la crisis de COVID-19 de Whitmer, quien suena como posible compañera de fórmula del precandidato demócrata Joe Biden, ha sido recibido con una respuesta generalmente favorable.
Un grupo de milicianos sin afiliación política de Michigan se encuentra frente a la oficina del gobernador después de que los manifestantes ocuparan el edificio del capitolio estatal durante una votación para aprobar la extensión de la declaración de emergencia/orden de permanencia en el hogar de la gobernadora Gretchen Whitmer debido al brote de coronavirus (REUTERS/Seth Herald)
Un manifestante grita a la policía estatal de Michigan después de que los manifestantes ocuparon el edificio del capitolio estatal (REUTERS/Seth Herald)










