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La pelota

Por José Luís Basulto

José Luís Basulto un experto en el mundo de los deportes en Cuba y América opina desde el corazón sobre la pelota cubana, un criterio que debe ser conocido y publicado ampliamente.

La Pelota Cubana ¡Viva…y en juego!

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En unas pocas horas se reanudará la segunda fase de la Serie Nacional Cubana…Vuelven a la pugna ocho equipos, mucho mejores que la misma cantidad sobrevenidos en espectadores.
En Cuba se habla mucho de pelota, no obstante al fútbol, que señorea entre una afición exigente, con probada cultura deportiva, y esperanzada en volver a alborozarse con un espectáculo beisbolero de superior calidad. Y es natural, porque el béisbol de usted es también el mío…es el béisbol de todos los cubanos, cuya expresión suprema – la Serie Nacional -, anhela perdurar en una época difícil y de enormes desafíos.
Es inevitable remontarse a los años en que potencias tradicionales – Santiago de Cuba, Industriales, Pinar del Río, Villa Clara -, no siempre las tenían todas consigo cuando enfrentaban a sus oponentes. En aquellas décadas, no tan lejanas, la Serie Nacional de Béisbol implicaba a la sociedad en su conjunto: mujeres, hombres, niños… ¡todos!…; incluso aquellos no dados a los delirios por el deporte
Pero hoy coexistimos en tiempos con dinámicas de vida distintas…y cambiantes también.
¿Cómo reconquistar el encanto y la excelencia en el escenario beisbolero nacional? Los juicios deben hacerse desde una lógica multicausal, porque el asunto no es tan sencillo como algunos sospechan.
La salida al extranjero el pasado año de más de CIEN peloteros a título personal; la ineficacia de la actual estructura, y el discutido número de dieciséis equipos; son evidencias reveladoras a tener en cuenta.
Sin embargo, lo más perentorio, lo inmediato, recae en los técnicos y entrenadores, que debieran consagrarle más tiempo al estudio y la adquisición de los conocimientos técnicos – metodológicos del béisbol, y a la teoría del entrenamiento deportivo; en tanto urge formar expertos por áreas de juego, desde una sólida plataforma académica y científica.
No se concibe a un pitcher con cuatro letras en el pecho, que apenas logre concentrarse en el box, y no pueda decidir qué lanzamiento hacer, porque el guiño le viene desde el banco ¿Es qué no aprendió a pensar con cabeza propia? ¡No lo creo!
Acontecen muchas cosas que no hace tanto tiempo, apenas se veían. El que corre cuando no debe, y viceversa; quien no tira adonde hace falta; o aquel, que a estas alturas del campeonato, aún desconoce el arte de tocar la bola.
Trabajo, mucho trabajo, disciplina, exigencia, insatisfacción…, son preceptos inexcusables para preservar la estirpe del béisbol nacional.
Bien se sabe que la pedagogía es una ciencia. El ejercicio de la enseñanza requiere de aptitud, tenacidad, entereza, responsabilidad. La praxis de la vida ha señalado que el haber sido ¨buen pelotero¨, en todos los casos no es semejanza de ¨buen entrenador¨, y menos, de ¨buen director¨.
¿Dónde están algunos de los que ahora hacen falta?…Jorge Fuentes, Charles Díaz, Luis Enrique González. ¿Dónde están José Manuel Cortina, Héctor Hernández, Jova, Urquiola, Anglada, Medina? ¿Eduardo Martín, Lázaro Castro, Pedro Pérez, Julio Romero, Miguel Borroto, Jesús Guerra, Franger Reinaldo? Y tantos más. ¡Están ahí!, no para suplantar, sino para compartir infinitud de vivencias y saberes acumulados.
Júntese la erudición con la voluntad colectiva, y recobraremos el regocijo de un béisbol superior. Más pujante, jubiloso; un béisbol, en el que peloteros, managers, asistentes y el respetable –entiéndase la afición -, de ningún modo agraviarán a quienes imparten justicia en el terreno de juego.
Cuba es un manantial de peloteros; siempre lo ha sido. Cuando faltan dos aparecen cuatro, y si no estuvieran cuatro, germinarían seis.
¿De dónde son los más de 400 que forman los equipos en la Serie? ¿Y los que están en otras categorías? ¿Y los demás, que se hicieron aquí y ahora juegan allá? Es obvio, los talentos están a la vista, pero es evidente que requieren mejores pulidores.
Es preciso acelerar el estudio exhaustivo, sereno, equilibrado; con la colaboración de todos los que saben de pelota en el país, que dicho sea de paso, no son pocos. ¡Sin exclusiones!
Solo así, amén de inconvenientes y entornos inevitables, la pelota cubana logrará seguir ¡Viva…y en juego!

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