La metamorfosis de los cubanos

La metamorfosis de los cubanos

   Si nos remontamos en la historia de los cubanos no tendíamos para cuando acabar de hablar sobre este ejemplar único en la tierra. Por lo que solo trataremos de redondear la bola sobre lo que hoy nos trae a comentar.

No vamos ni siquiera intentar un relato histórico pero hay que reconocer que para enfocar el tema de este criollo personaje, debemos acompañar un viaje en el tiempo.

Solo nos remitiremos a la parte del  último medio siglo y algo más. Recuerdo en los primeros días  de la Revolución,  se marcharon los primeros nacionales hacia Estados Unidos, con la idea fija de que regresarían para las navidades  una vez desbaratado el gobierno fidelista. Ahí se embarcaron los batistianos, los esbirros fugitivos de la justicia, los malversadores del erario,  seguidos de los millonarios y ricos que ya habían sacado parte de sus fortunas hacia esta nación.

Después le siguieron parte de la cubanada que aspiraba a mejores horizontes económicos siguiendo al proselitismo yanqui sobre un mejor tipo de vida. Vimos pasear por Miami a esos que cada día aumentaba en cantidad aunque realmente la calidad humana y de valores  no ayuda en algo  su presencia.

Así pasar los años y se hace costumbre que los que se van de Cuba es porque no están de acuerdo con el estado de cosas en la isla y mucho menos con su Gobierno Revolucionario. Esto pone un cuño al viajero que entra pos las fronteras. Hasta se les crea las facilidades legales con leyes que les  atraerán  a buscar esos nuevos derroteros hacia el Sueño Americano. Todo esto inclusive provoca daños en vidas humanas.

Pero caramba, la vida da vueltas y las situaciones políticas entrelazadas con los viajeros cubanos, mejora con el tiempo y lo mismo se ven hoy  a recios y verticales  militantes de PCC paseando por las calles de Miami o dando conferencias en universidades estadounidenses, que rabiosos anti comunistas otrora contrarrevolucionarios, acudiendo a actos públicos en La Habana  y también participando en reuniones con algunos niveles de  cúpula del país vecino de sur. Sin dejar de destacar a los militantes de la izquierda cubana que decide quedarse a vivir aqui y que son solidarios con sus presencias en manisfetaciones públicas a favor de Cuba y de todos los cubanos.

Ya hace tiempo que se han  dejado de desayunarse o almorzar a pedacitos  a un  comunista en mesas de Miami, así como también en Cuba se pasó la página del odio y se granjean amistados del otro lado, que por supuesto no vayan a hacer daño como antes se suponía que fuera, al la nación.

Ambos tipos de cubanos, cuando son legítimos, suman y no  restan a la comprensión y luchan contra el extremismo, que genera el viejo odio. Aunque aún quedan los retrógrados a los que les queda unas pocas afeitadas, llenando tribunas de casi la totalidad de los medios de difusión en este revuelto Miami, que parece que no tiene cura. Pero no olvidemos que esto no es Estados Unidos, esto es una republiquita bananera del tercer mundo llena de rascacielos.

   Honor al que lo merece.

Ayer mientras aguardaba  mi turno médico observé en la televisión del salón de espera  la entrega de las Medallas de la Libertad – el más alto honor civil del país –  que tomaron lugar en la Casa Blanca y que impuso el presidente Barak Obama, a 21 personalidades que se destacaron para recibirlas. En total ha otorgado 114 de estas.

Pude darme cuenta que entre los galardonados estaban algunos muy importantes en el ala progresista y hasta de izquierda de esta nación. Populares críticos actores de cine como Robert DiNiro, quien manifestó que desearía poder darle un trompón en la cara a recién elegido presidente Trump. También le siguieron  los punteros Tom Hanks, Robert Redford, Diana Ross, Ellen DeGeneres, Michael Jordan, Karien Abdul Jablar, entre otros. Recibieron la medalla también, como para mostrar que entre col y col debe haber lechuga, el multibillonario Bill Gates y el presidente de MDC Eduardo Padrón.

Les habló, “Desde Miami”,  Roberto Solís.

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