La Globalización puesta a Prueba


La Era Global es un peldaño del proceso civilizatorio iniciado con la
llegada de los europeos a América. Así nació el mercado mundial, se
iniciaron las transferencias culturales entre Europa, América y
Africa, se formaron los imperios coloniales que desplegaron la más
grande operación de saqueo de todos los tiempos y fomentaron cuatro
siglos de esclavitud. En el contexto surgieron entidades, normas
jurídicas, empresas internacionales y supranacionales. Las primeras
fueron las compañías de indias.

En 500 años la civilización occidental, asentada en el liberalismo,
solo fue desafiada y puesta en peligro por el auge del fascismo y la
Segunda Guerra Mundial que conllevó a la ocupación de casi toda Europa
y amenazó estratégicamente a Estados Unidos, lo cual dio lugar a la
Coalición Antifascista, cuyo núcleo estuvo formado por las grandes
potencias de entonces: Estados Unidos, Unión Soviética y Gran Bretaña,
hasta hoy es la más oportuna y eficaz alianza global jamás concertada.

Resultado de aquella maniobra se fundó la ONU, nacieron las
instituciones de Breton Woods (FMI, Banco Mundial y la Organización
Mundial de Comercio) mediante las cuales la globalización adquirió
perfiles contemporáneos, subrayados por la creación de la Unión
Europea que entronizó la moneda común, el Banco y el Parlamento
Europeo y el Acuerdo Schengen, base de la primera ciudadanía
multinacional.

Como parte de esa tendencia surgieron el G7 que agrupa a las mayores
economías mundiales (excepto China) y el y G20 que suma a otros trece
países emergentes, de ellos, tres latinoamericanos (México, Brasil y
Argentina) y, aunque todavía en evolución, los Tratados Transpacífico
y el concertado entre México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC), tributan a
esos procesos.

Para su despliegue, la economía global exige un clima político que
favorezca la cooperación internacional, los encadenamientos
económicos, tecnológicos, financieros, comerciales y culturales que
solo pueden derivarse de acciones integracionistas, en lo cual la
formación de alianzas estratégicas y de empresas transnacionales y
multinacionales desempeñarán un papel cada vez más relevante.

La pandemia COVID-19, la mayor hecatombe sanitaria que haya enfrentado
la humanidad y cuyos efectos dan lugar a una crisis económica sin
precedentes de proporciones planetarias, ha puesto a prueba a la
globalización que, excepto el capítulo europeo, no ha pasado la
prueba, lo cual no significa que se haya remitido, sino que no ha
avanzado suficientemente.

Los Estados Unidos, la mayor economía del mundo y que históricamente
ha pretendido un liderazgo planetario y, sobre quien debieron recaer
las mayores responsabilidades, no ha podido asistir al mundo porque ni
siquiera han podido ayudarse a sí mismo. No se trata de que carezca de
recursos, saberes y de vocación, sino que les ha faltado liderazgo. Es
lamentable. Allá nos vemos.

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