La cuestión  es  meter de nuevo  el  genio en la botella

 

Traducido del más allá por  Max Lesnik

 

 

Más allá  de quien gane las elecciones presidenciales  de Estados Unidos  el  próximo 8 de noviembre, el daño que Donald Trump le ha hecho  al  sistema político del país es irreparable.

El bipartidismo y la alternancia en el poder  de  Demócratas  y Republicanos está  en  peligro, amenazados por  el “Trompismo”, una corriente anti-sistema que está demostrando en todas las encuestas  de  opinión pública que tiene el respaldo-  a veces  fanatico-  de poco menos de la  mitad  del  electorado  norteamericano, lo que ha sido más que suficiente para  preocupar  a los  Demócratas  y por supuesto, dividir  a los  Republicanos  en dos tendencias irreconciliables que amenazan con  la destrucción  de  esa  institución partidista, que como los  Demócratas,  conforman el sistema político norteamericano  tal  como  lo conocemos hasta hoy.

De ganar Hillary Clinton las  elecciones, los  Demócratas quedarán más fortalecidos, pero en cambio  los  Republicanos se verían envueltos  en una  batalla  feroz  por  el control  de los  despojos de la estructura partidista, conflicto interno que tardaría  años en  resolverse y que sin  lugar a dudas afectará  a  ese  Partido en los   futuros  procesos  eleccionarios  en el país. Sería como una  muerte aplazada.

De Ganar  Trump las  elecciones- algo posible pero  no probable- el Partido quedaría en manos del controvertido  empresario multimillonario, quien por  su condición y  carácter, haría  imposible una reconciliación  con los tradicionales  líderes Republicanos que decidieron no apoyarlo en sus  aspiraciones  presidenciales.

Así las cosas, gane  Hillary Clinton  o Donald Trump las  elecciones  presidenciales de  noviembre, el gran  perdedor  será  el Partido Republicano  como institución, lo que sin lugar a  dudas hará del sistema político  norteamericano algo bien  distinto a tal  como lo conocemos  hasta hoy. De si es para bien o para mal, solo lo sabe el futuro.

Sin dudas esta campaña  electoral  de las  elecciones  presidenciales  de este  año 2016 ha sido  las más  sucia  y de más baja calidad  intelectual  de toda  la  historia  de la nación  norteamericana. Y eso por  supuesto, tiene  graves consecuencias. La imagen  de  Estados  Unidos  está  quedando  por  los  suelos.

Ni el  mismo Donald Trump sabe  del  daño  que  le  ha hecho a su país con sus  extremismos  racistas y su estilo  insultante  de hacer  política,  algo  que ha destapado  la botella  que  tenía  encerrado  en ella el demonio de  lo peor  de la sociedad norteamericana.genie-bottle

Meter  de nuevo  el  genio  en la  botella. He ahí  el  problema. Ahí se las  dejo  y los  pongo a pensar.

Y hasta mañana martes amigos de El Duende que con mi gallo me voy cantando  a mi tumba fría.  Bambarambay.

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