
Los “Peregrinos”- fundadores de las trece colonias que después serían los Estados Unidos de América”- cazaron y mataron pavos silvestres para una gran cena que celebrarían en paz y armonía fraternal, en mesa compartida con los amistosos “indios” de la comarca.
Las feraces tierras del norte del nuevo continente eran todas de los “indios” americanos, siendo los tales “Peregrinos” unos meros invasores de un territorio que no era suyo, si se juzga el caso con verdadera justicia humana o divina.
De la paz entre los “Peregrinos” y los Indios” se pasó a la guerra de los invasores contra los invadidos, y de cazar y matar pavos silvestres, los primeros pasaron a cazar y a matar a los segundos, hasta llegar, casi a su total exterminio, encerrando en “Reservaciones” – así llamaron a los campos de concentración de la época-a los pocos miles de “Indios “que quedaron vivos de aquel holocausto americano que solo sería superado después por el perpetrado por los nazis contra los judíos. Desde entonces existe el racismo en estas tierras de América.
En estos días estamos de fiesta. Se Celebra la cena de “Acción de Gracias” solo teniendo en la buena memoria a los invasores “Peregrinos” mientras que son pocos los que recuerdan la tragedia de los “Indios” invadidos.
Pero si hay que brindar se brinda, pero levantando la copa por las víctimas y no por sus victimarios.
Lo que le pasó al pavo del cuento es otra historia. Lo mataron por “Guanajo”.
Les habló para Réplica de Radio-Miami su director Max Lesnik.










