La atención  a la salud.

   Sucedió aquí en Miami. Recuerdo que hace ya  algunos años, al comienzo de los noventa del siglo pasado,  un familiar allegado en La Habana, necesitaba un medicamento para combatir un tipo de mal. Se trataba de una pastilla que deberían tomar todos los miembros de la familia y hervir el agua potable y las ropas de cama y de vestirse,  por tres días. Como eran tres, un matrimonio con una hija,  les conseguí nueve de estas. Ellos hicieron el tratamiento y curaron radicalmente el padecimiento.

Para adquirir las pastillas confieso que conseguí un medico amigo que me dio la receta y el farmacéutico, también conocido de antes, me dio las tabletas al precio de costo, al menos eso me dijo. Cada pastilla $ 11.00, así que la cuenta fue de $ 99.00 en total.

Al pasar del tiempo, en otro de mis viajes a La Habana, tuve una sorpresa. La dama de la familia me enseñó un pomito, pequeño, con 20 pastillitas dentro, muy parecidas a las que había hecho llegar antes meses atrás. Cuando leí su nombre y formula química, se trataba del mismo medicamento que escaseó y tuve que enviarlo desde Miami. “Apareció de nuevo en las farmacias, aquí se fabrica lo que pasó es que  estuvo en falta por un tiempo”, me dijo mi familiar. Más asombro tuve cuando comprobé su precio al público, 45 centavos (cubanos) el pomito de 20 tabletas. Como anécdota adicional, en esa época el dólar se cotizaba en el mercado negro a 100 pesos cubanos por un US dólar.

A mi regreso, me traje el pomito vacío y se lo enseñé a los asombrados médico y al farmacéutico. Este último, me pidió que se lo regalara, para enviarlo con una carta al distribuidor de ese medicamento, que lo fabrica un importante laboratorio de nombre muy famoso.

Este es un pequeño ejemplo de los costos médicos por acá. Solo el tratamiento, que le salvó la vida a mi hijo de un devastador cáncer, durante un año exactamente, ha costado a su  seguro médico, $ 1.8 millones. Y sigue sumando.

Miami es uno de los lugares más caros de toda la nación en cuanto a los costos  de mantener una buena salud controlada, según informe de entero crédito. Precisamente esta área tiene  la población más alta de  mayores de 65 años del país completo, unos 750 mil ancianos. Además mantiene el porcentaje más alto de personas sin seguro médico, un 67 % no lo posee.

Sin embargo, los costos de verse con un médico en una consulta que puede y debe durar no más de diez o quince minutos, son de entre $ 150 y $ 200, y si es un especialista pueden llegar costar infinitamente, desde $ 300 mínimo. Al menos así lo reflejan los resúmenes mensuales que recibo de lo que se le cobra y paga mis seguros de salud federal y estatal que poseo.

Lo siento si vuelvo a caer en comparaciones, pero recién  leí una noticia de que en  Cuba ya estudian 25 muchachos de la pequeña isla de Timor. La busque en mapa, y esta al sur de Indonesia y al norte de Australia, en medio de ningún lugar del océano. ¡ Hasta donde llega la solidaridad cubana ! Estas on las cosas que nunca se publican en este gueto.

Al comienzo de la etapa revolucionaria había en el país solo 6,286 médicos, 3,000 se fueron, dejando a la nación en una crisis de atención a la salud.  Desde ese año Cuba ha graduado 109,000 facultativos y hoy cuanta con el mayor número  de estos por cada mil habitantes. Los cuales cumplen con el juramento a Sócrates, de manera totalmente gratuita.

Aquí estriba la gran diferencia que no se vigila cuando se la pasan comparando a Miami, vidriera del País de las Maravillas, símbolo del imperio capitalista,  con Cuba una nación tercermundista. ¿ Por qué no lo hacen con otros países de nuestro continente, que pudieran estar en el mismo lugar como miembros de la comunidad americana?

Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís.

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