
Los temores de que la travesía de buques petroleros iraníes a
Venezuela provocará una confrontación con Estados Unidos no se han
justificado. Por el momento lo que pudo ser otra “Crisis en el Caribe,
esta vez, no como la de 1962 que enfrentó a Estados Unidos y a la
Unión Soviética por la instalación de misiles nucleares en Cuba, sino
por el arribo de buques iraníes con gasolina y aditivos, por lo menos
se ha diferido. El hecho que uno de los buques haya pasado, no asegura
que lo hagan los otros cuatros y lo que no ocurrió en la ida, puede
suceder al regreso.
Este ítem del conflicto entre Estados Unidos, Irán y Venezuela
adquirió identidad semanas atrás, cuando se anunció que el estado
persa suministraría a Venezuela grandes cantidades de gasolina y
aditivos necesarios para el consumo interno y para la refinación. El
embarque de alrededor de un millón y medio de barriles, es
transportado por cinco buques de bandera iraní.
Estados Unidos que, unilateralmente, aplica sanciones económicas a
ambos países, reaccionó amenazando con obstaculizar la operación
comercial generándose un intercambio diplomático que no ha adquirido
perfiles militares o de seguridad.
Desde alrededor del pasado día 13, los buques Clavel, Fortune, Fores,
Petunia, Faxon), cargaron combustible en el puerto iraní de Bandar
Abás. Una vez habilitados, los navíos iniciaron una travesía de unos
16.000 kilómetros por el Golfo Pérsico, los mares Arábigo y Rojo,
hasta el canal de Suez por el cual accedieron al mar Mediterráneo
hasta el estrecho de Gibraltar por donde cruzaron al Atlántico y
navegan para llegar en las próximas horas a Puerto La Cruz, en
Venezuela.
La operación marítima venezolano-iraní coincidió con el anuncio del
Comando Sur de los Estados Unidos de maniobras navales con
destructores y otros buques de combate. Al respecto, el embajador de
Venezuela en las Naciones Unidas, Samuel Moncada, subrayó que:
“Cualquier intento de detener a los petroleros sería ilegal,
constituiría un acto de piratería y un crimen contra la humanidad”
En previsión de tales hechos, tanto el presidente del Venezuela
Nicolás Maduro como el ministro de defensa Vladimir Padrino López,
anunciaron que proveerán escolta militar a los navíos desde que
ingresen en las aguas sobre las cuales ejerce soberanía económica. Al
respecto, trascendió que dos patrulleros oceánicos de la Armada
Venezolana zarparon el sábado de la base aeronaval La Orchila, al
encuentro del primero de los buques iraníes
El despliegue militar por parte de Venezuela tendrá lugar cuando los
buques penetren en su “mar patrimonial” o “Zona Económica Exclusiva”,
un espacio de mar medido desde el límite del mar territorial hasta 370
kilómetros donde, si bien posee derechos económicos exclusivos, no
ejerce soberanía plena y no puede impedir la presencia de otras naves.
Curiosamente, la figura de Zona Económica Exclusiva, fue promovida en
1945 por el presidente de los Estados Unidos Harry S. Truman. En 1952
Ecuador, Chile y Perú, mediante la Declaración de Santiago, adoptaron
la norma que se consagró en las conferencias de Naciones Unidas sobre
derecho marítimo de 1958, 1960 y 1982 y sirvieron de base para la
adopción de la Convención sobre el Derecho del Mar de Naciones Unidas
de 1982.
Evidentemente, la presencia de naves de guerra de los Estados Unidos
en la ruta de los buques petroleros iraníes, constituye una abierta
provocación, una violación de los derechos a la libre navegación y el
libre comercio y un enorme peligro.
Los grandes buques tanqueros cargados al máximo de su capacidad son
extraordinariamente vulnerables y difíciles de maniobrar por lo cual
los riesgos de seguridad son enormes. Ojalá el viaje de ida y regreso
de las naves transcurra sin novedades. Allá nos vemos










