Traducido del más allá por Max Lesnik
Guantanamera
Con la propuesta del Presidente Barack Obama de cerrar la prisión establecida en la Base Naval de Guantánamo donde por años han permanecido encarcelados presuntos terroristas musulmanes, ha vuelto a la actualidad el tema de la devolución a Cuba del territorio que ocupa Estados Unidos en la región oriental de la isla. Un enclave militar norteamericano que como una daga clavada en un costado de la Republica isleña, constituye una afrenta a la soberanía plena y a la dignidad del pueblo cubano.
Bastó que el Presidente Obama hablara del cierre de la prisión de Guantánamo para que las voces más lacayunas de Miami- entre ellas el aspirante presidencial Republicano Marco Rubio- salieran a decir que detrás del cierre de dicha cárcel, había todo un plan secreto de la Casa Blanca de crear condiciones para la entrega al gobierno cubano del territorio que Estados Unidos ocupa arbitrariamente en esa región oriental de la isla. Ojalá fuera cierto lo que dicen los lacayos , porque a fin de cuentas la Base Naval de Guantánamo está en territorio cubano y de hecho y de derecho debe ser retornada a la nación cubana.
Estamos por demás seguros que de preguntárseles a los once millones de ciudadanos de la isla y a la inmensa mayoría de nuestros compatriotas que viven en el extranjero que si Estados Unidos debería devolver a Cuba el territorio de la Base Naval de Guantánamo, la respuesta sería un rotundo sí. De eso no nos cabe la menor duda.
Solo habrá algunos que otros cipayos que dirán que porque el gobierno cubano actual no es de su agrado, prefieren que la Base Naval de Guantánamo siga siendo ocupada arbitrariamente por un gobierno extranjero y no devuelta a la nación cubana.
Vale recordar que cuando en el año 1934 el gobierno norteamericano del Presidente Franklin Delano Roosevelt tomo la sabia decisión de abrogar la humillante Enmienda Platt siendo entonces Cuba gobernada desde el campamento militar de Columbia por el Coronel-dictador Fulgencio Batista a ningún cubano biennacido se le ocurrió oponerse a la desaparición de la denigrante Enmienda extranjera, porque no era de su agrado el gobierno de turno en la isla.
Tampoco el pueblo argentino se puso de parte de los ingleses, como traidores nacionales en 1982, cuando un gobierno militar de generales golpistas fue al rescate de las Islas Malvinas en un intento infructuoso por reconquistar por la vía de la guerra, de un territorio que forma parte histórica de la nación del Rio de la Plata.
Ejemplos de patriotismo por encima de diferencias políticas sobran en la historia de Cuba y de América. La Base Naval de Guantánamo debe ser devuelta a Cuba por Estados Unidos como parte del acuerdo de relaciones normales entre Washington y La Habana. De lo contrario nunca serán normales esas relaciones.
Para decirlo con uno de los versos sencillos de José Martí acompañados de la criolla tonada guantanamera: “El arrullo de la sierra me complace más que el mar”.
Y hasta mañana jueves amigos de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.











