Golpes de Estado en Bolivia, por Froilán González y Adys Cupull

Una deferencia de Ventura Carballido Pupo, desde Holguín

A las Autoridades de Holguin, a mis 324 contactos, a otros compañeros y amigos, va en adjunto una sustanciosa historia que recoge  todos los  Golpes de Estado que se han ejecutado en Bolivia.

 Se trata de una paciente labor  de los profesores Froilán González y Adys Cupull,  renombrados escritores cubanos, diplomáticos por muchos años en Bolivia y otros países,  que han escrito  esta   larga y espeluznante historia sobre Golpes de Estado en Bolivia, que data desde la Revolución Boliviana del 9 de abril de 1952 hasta  el día de hoy.  Material de un inestimable  y extraordinario valor

Estos eminentes investigadores, que su fortaleza es la humildad, han logrado  por su culta preparación y sus firmes convicciones revolucionarias concretar esta reseña  histórica, devenida en  una contundente  denuncia a la opinión pública mundial  que en forma digital  la circulo entre mis muchos  compatriotas y amigos en Cuba. La tengo en mi poder. Se las pongo en adjunto.  Recomiendo hacer una reposada lectura. Esto es  consecuencia denigrante del  Neoliberalismo y el imperialismo Norteamericano.

 Vale la pena atesorar estos materiales.   Los  saludo.

Ventura Carballido Pupo

GOLPES DE ESTADO EN BOLIVIA.

I.-  ANTECEDENTES.

Por Froilán González y Adys Cupull.

El mismo guion para todos los tiempos.

Desde la Revolución boliviana del 9 de abril de 1952, el gobierno de Estados Unidos conspiró contra el Movimiento Nacionalista Revolucionario y el doctor Víctor Paz Estenssoro, presidente constitucional del país y uno de sus principales líderes, hasta el 4 de noviembre de 1964 cuando fue derrotado a través de un Golpe de Estado.

Durante nuestra estancia en Bolivia (1983 a 1988) y viajes posteriores a ese querido país, tuvimos la oportunidad de conocer y conversar con los principales protagonistas de aquel histórico acontecimiento.

Casi todos los años, por una u otra razón visitamos Bolivia, cuyos resultados están expuestos en nuestros libros, las últimas 2017 y 2018, donde entrevistamos a varias personalidades para un libro y serial televisivo con el título de “Conspiración en el corazón de los Andes”. A través de estos artículos deseamos compartirlos con ustedes.

Víctor Paz Estenssoro nació en 1907   en el seno de una familia acomodada, su padre era de ascendencia argentina, con negocios en la minería. Se graduó de derecho, especializado en asuntos administrativos y contables, trabajó en la Contraloría General de la República y durante la Guerra del Chaco se ocupó de asuntos contables, avituallamientos y como soldado en una batería hasta el final de la contienda bélica.

Participó en el censo donde se reportaron alrededor de 100 mil muertos, pero significó en cierta medida como los bolivianos se reconocieron entre sí, lucharon juntos indios, blancos y mestizos y el descubrimiento de cómo 8 de cada 10 campesinos originarios, no sabían leer ni escribir y junto a las mujeres no tenían derecho a votar, ni transitar por las principales calles de las ciudades y mucho menos asistir a las escuelas.

En 1942 fundó el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), de carácter anti oligárquico, antiimperialista, comprometido con la justicia social, la democracia y la soberanía popular. Un año después fue designado Ministro de Hacienda y empezó a aplicar medidas revolucionarias.  Estados Unidos desató una campaña contra él, acusándolo de pro nazi y pactar con el comunismo, presionaron al gobierno, hasta lograr excluirlo del gabinete, pero posteriormente fue restituido.

En 1946 fue amenazado de muerte y tuvo que salir clandestinamente a Argentina donde desarrolló una intensa actividad política en defensa de la lucha revolucionaria. Al triunfar la Revolución regresó de su exilio y el 14 de abril tomó posesión para un mandato de cuatro años. Ejerció la presidencia hasta 1956 donde ejecutó el programa del Movimiento Nacionalista Revolucionario, nacionalizó las minas, aplicó la Reforma Agraria, el Sufragio Universal, la Reforma Educativa y   el derecho de Bolivia al litoral   perdido en la Guerra del Pacífico con Chile.

Sobre el papel injerencista de Estados Unidos en la historia de Bolivia, entrevistamos en el 2018 a Pablo Ramos Sánchez, Presidente del Banco Central de Bolivia. Pablo nació en 1937, economista, escritor, rector y docente universitario. Especializado en ​ Planificación General en Chile, México y Estados Unidos, fue rector de la Universidad de La Paz, perseguido y asilado político. Trabajó como docente en Universidades de México, República Dominicana y Chile y ejerció como experto de la Organización de Naciones Unidas, autor de varios libros de poemas, narrativa y economía.

“En 1954, el gobierno de Paz Estenssoro estaba restringido de recursos, tuvo que recurrir a la apertura de las áreas petrolíferas al capital extranjero y se redactó el famoso Código Dave Import, elaborado por abogados americanos en inglés, y los ministros bolivianos lo firmaron sin conocer el contenido.

“Una vez traducido no beneficiaba en nada a Bolivia, el país solo participaba con el 18% del valor de la producción y el 82% correspondía a las empresas extranjeras. Eso solo se ha podido revertir con el gobierno de Evo Morales, donde lo que corresponde a los bolivianos es el 82%, y las empresas extranjeras asociadas a Bolivia participan con el 18%.”

En 1956 ganó las elecciones el doctor Hernán Siles Zuazo, un legendario político nacido en 1913, hijo del ex presidente Hernando Siles, graduado de derecho, condecorado en la Guerra del Chaco, fundador del Movimiento Nacionalista Revolucionario, electo en 1951 vicepresidente de la República, acusado por los norteamericanos de querer establecer un estado comunista en Bolivia y vocero de la Unión Soviética, como uno de los líderes de la Revolución del 9 de abril de 1952, continuó la línea del Movimiento Nacionalista Revolucionario.

En 1959 enfrentó una sublevación organizada por sectores derechistas encabezados por los denominados cívicos y separatistas de la ciudad de Santa Cruz y se produjo la masacre de Terebinto. En 1960 concluyó su mandato y fue nombrado embajador en Uruguay y posteriormente en España.

El candidato para el período 1960 hasta 1964 debía ser Juan Lechín Oquendo, poderoso líder de la Central Obrera Boliviana, pero la Embajada norteamericana se opuso, acusándolo de fascista, comunista, terrorista y sectario. Lechín era hijo de un inmigrante libanés y estudió en el Instituto Americano y participó en la Guerra del Chaco.

Tuvo una destacada carrera como deportista, capitán del equipo de fútbol Strongest y de la selección nacional, jugó en los equipos de voleibol y baloncesto, trabajó en la mina de Catavi, propiedad de Simón Iturri Patiño, uno de los llamados Barones del Estaño. En 1944, fue Sub Prefecto de Uncía, una población proveedora de insumos a dos grandes minas Siglo XX y Catavi, era la autoridad política de la región y de las grandes empresas mineras. Los propietarios intentaron corromperlo y comprarlo en varias oportunidades.

Participó en el Primer Congreso de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB), donde fue elegido Secretario de Organización. En el Congreso del año siguiente, lo seleccionaron Secretario Ejecutivo; dirigió la insurrección del 9 de abril de 1952, en el sector minero y tomaron el Grupo Aéreo de Caza, el Estado Mayor y el Palacio de Gobierno.

Víctor Paz Estenssoro lo designó Ministro de Minas y Petróleo, desde donde promovió la creación de la Central Obrera Boliviana (COB), siendo elegido Secretario Ejecutivo; desde esa posición insistía en la aplicación de la Reforma Agraria, la nacionalización de las minas, la entrega de armas a las milicias mineras, obreras y campesinas, para garantizar la estabilidad del gobierno ante la posibilidad de una restauración de los militares derechistas y la oligarquía. Se volvió muy popular y considerado el ala izquierdista del gobierno.  A finales de los años 50 se opuso a la derechización del Movimiento Nacionalista Revolucionario.

Los norteamericanos vetaron su candidatura para Presidente y aceptó ir como vicepresidente lo que provocó divisiones, ambiciones de poder, contradicciones y tensiones internas, facilitando el dominio de Estados Unidos, en todas las esferas de la vida.

La penetración norteamericana era en todos los campos, Pablo Ramos se refirió a un decreto del 22 de agosto de 1963 firmado por Víctor Paz Estenssoro, donde se obligaba a Bolivia a importar solo de Estados Unidos, incluyendo la leche, que venía de Holanda. Los norteamericanos los obligaron a traerla de Estados Unidos a un mayor precio. Los compradores estaban obligados a presentar un certificado de origen, donde constara la procedencia de esos productos, manejaban la política, la esfera militar y policiaca, relaciones exteriores y lo concerniente al proceso económico y alimentario, Pablo Ramos afirmó:

“Bolivia dependía del trigo para su alimentación, pronto llegó la ayuda norteamericana y destruyó la producción, casi se redujo a cero. Perdimos las semillas. Hubo el intento de un Ministro, don Alfonso Gumucio Reyes, de introducir el trigo tropical, se mandó a los ingenieros a Brasil para conseguir las semillas y se distribuyó entre los agricultores. Cuando el Ministro creía que le estaba yendo muy bien, el embajador norteamericano lo invitó a un almuerzo y le sacó un dossier, exactamente igual al del Ministro y le dijo: “No vamos a apoyar, y tiene que parar ese proyecto.” El Ministro tuvo que pararlo, porque dependía del soporte presupuestario norteamericano.

“Ellos utilizaban el trigo para chantajear y obligar a ser dependiente de las empresas norteamericanas en la esfera alimentaria.   Los productores de trigo en Bolivia, cada vez que esperaban una buena cosecha, las empresas norteamericanas realizaban importantes donaciones.

“De ese modo se abaratarán los precios y con ello la ruina de los productores. Era un ciclo permanente de ventas a precios elevados y cuando los productores bolivianos alcanzaban altas producciones llegaban las donaciones… Desde entonces la política económica se orientaba por las directivas de Estados Unidos a través de la Embajada y del FMI que en última instancia respondía a los intereses de ese país…”

Este chantaje se hizo público cuando funcionarios bolivianos corruptos, subordinados a los norteamericanos compraron harina de trigo en mal estado, como de óptima calidad. La operación fraudulenta se conoció después de tres años. La compra se fijó en 30 mil toneladas y al precio de 500 mil dólares, cuando el costo era de 300 mil. Las partes se acusaban mutuamente de estafa y corrupción.

Ante el escándalo las autoridades se vieron obligadas a intervenir y llevar a juicio a las empresas exportadoras de trigo de Estados Unidos, pero los funcionarios corruptos huyeron del país, otro hecho similar se produjo cuando las autoridades chilenas bloquearon en el puerto de Arica el desembarco de trigo donado por Estados Unidos contaminado con hongos.

Pablo Ramos, añadió: “La embajada de Estados Unidos no solo designaba a los ministros de la esfera económica, de Defensa, Gobierno, a los altos mandos militares, a los subsecretarios o directores generales. No hay dudas de que para designar ministros en áreas claves se tenía que contar con el asentimiento norteamericano.

“En el Instituto de Investigaciones Económicas, trabajé un tiempo y los convenios, cartas de intenciones, acuerdos de créditos con el BID; o con organismos internacionales, tenían clausulas impuestas de acuerdo a los intereses de las grandes trasnacionales y reflejando el interés imperial.”

Ante las contradicciones de Juan Lechín con Paz Estenssoro, solicitó permiso al Parlamento y se fue como embajador de Bolivia en Italia. Cuando Víctor Paz Estenssoro quiso reelegirse para un tercer mandato modificó la Constitución y muchos de sus compañeros se opusieron. En 1963   se nominó candidato a la presidencia para un nuevo período.

Al regreso de Lechín Oquendo de Italia sus diferencias con Paz Estenssoro se agravaron y en la convención del MNR en 1964, el Presidente solicitó su expulsión. Lechín fundó con el bloque de izquierda, el Partido Revolucionario de la Izquierda Nacional (PRIN) hecho utilizado por Estados Unidos en su estrategia para dividir a los revolucionarios y dominar a Bolivia.

En la política de derrocar a Paz Estenssoro, la CIA, movilizó a sectores afectados por las medidas revolucionarias, confundidos por mentiras, calumnias y rumores, honrados por considerar que Paz Estenssoro no debía continuar en el poder, ambiciosos   o deseosos de ocupar su lugar y serviles e incondicionales a Estados Unidos.

Mario Sanjinés Uriarte, un veterano fundador del Movimiento Nacionalista Revolucionario, protagonista de la Revolución del 9 de abril de 1952, reconocido intelectual y profundo estudioso, Ministro de Gobierno (Interior) en la primera etapa de la Revolución de 1952, experimentado diplomático, nació en 1922, embajador en varios países, entre ellos Uruguay y la India y electo en los años 80 alcalde de la ciudad de La Paz. Expresó:

“Los norteamericanos estudiaron muy bien al doctor Víctor Paz Estenssoro, su egocentrismo, protagonismo y apego al poder, por esas características el embajador de Estados Unidos falsamente lo elogiaba y le garantizaba apoyo para el nuevo mandato, pero taimadamente calculaba la división y las pasiones que provocaría en lo interno del Partido.

“Mientras el embajador lo elogiaba y le hacía falsas promesas, la CIA apoyaba, estimulaba y arengaba al general René Barrientos para derrocarlo; algunos analistas han planteado la existencia de contradicciones entre ambos funcionarios, pero los dos cumplían el mismo objetivo.

“Los norteamericanos, realizaron un estudio y caracterización de cada uno de los líderes o dirigentes de la Revolución, para determinar quiénes podrían ser comprados, sobornados, chantajeados y los afines reclutados. Los no obedientes a los dictados de Washington, criminalizados, denigrados y sometidos a campañas de prensa para manchar el honor de ellos o sus familiares. Estimularon ambiciones, intrigas, egocentrismos, envidias, celos o afanes protagónicos, resentimientos y a los revolucionarios obligados o inducidos a salir del país o pasar a la clandestinidad. Ellos establecieron un equipo de funcionarios, algunos bolivianos colonizados ideológicamente, para seguir los acontecimientos y dirigir el país desde esa sede diplomática.

“Cuando yo fui Ministro de Gobierno (Interior) un funcionario norteamericano comenzó a darme órdenes. No acepté esa injerencia y a partir de ese momento instrumentaron una campaña con acusaciones falsas y presiones para obligarme a renunciar. Como no lograron sus propósitos, me secuestraron, me dieron una golpiza y me lanzaron casi muerto por un desfiladero en el camino hacia la ciudad de Viacha.

“Como antecedentes del Golpe de Estado los norteamericanos establecieron la estrategia de dividir y minar la Revolución por dentro hasta llevarla a la subordinación y domesticación existente antes de 1952. Había otros candidatos para vicepresidente, pero por imposiciones de la CIA Víctor Paz Estenssoro aceptó al general René Barrientos Ortuño.

“El binomio Víctor Paz Estenssoro y el general René Barrientos ganaron las elecciones y el 6 de agosto de 1964 juraron en sus respectivos cargos. El 4 de noviembre, a tres meses del nuevo mandato, la CIA, utilizando a Barrientos, Ovando y el Alto Mando Militar derrotó a Víctor Paz Estenssoro y Barrientos lo amenazó de muerte si no abandonaba el país y lo envió como asilado al Perú.”

El general René Barrientos Ortuño nació en 1919 en Tarata, una pequeña ciudad en el Departamento de Cochabamba, de población mayoritaria quechua, idioma aprendido desde niño. Fue un muchacho callejero, se desempeñó como monaguillo en el convento de la ciudad, hasta que ingresó en la Escuela Militar de Aviación, donde obtuvo una beca para Estados Unidos. En 1945 se graduó de piloto y fue reclutado por los servicios secretos norteamericanos.

Colaboró con el Movimiento Nacionalista Revolucionario, motivo por el cual fue dado de baja de las Fuerzas Armadas. Se comunicaba fácilmente con los campesinos, especialmente con los dirigentes de las comunidades quechuas y tenía dotes de caudillo. Fue caracterizado como carismático, simpático, elegante, apuesto, amable, ambicioso, buen orador, mujeriego, vida familiar desordenada y con varios matrimonios.

Al triunfo de la Revolución de 1952, fue reincorporado al Ejército con el grado de capitán y como piloto de la Fuerza Aérea lo designaron para recoger del exilio en Buenos Aires al doctor Víctor Paz Estenssoro. Lo acompañó su gran amigo Antonio Arguedas como radio operador. Desde ese momento la amistad de ambos con Víctor Paz Estenssoro se hizo intensa.

Barrientos fue designado Agregado Militar en Estados Unidos, recibió entrenamiento de la CIA y perfeccionó el inglés, idioma que hablaba con facilidad. Al regresar a Bolivia fue designado comandante en jefe de la Fuerza Aérea.

En la huelga nacional de octubre de ese año se encargó personalmente de reprimir a obreros y mineros, y tres días después, el 4 de noviembre dio el Golpe de Estado con la complicidad del general Alfredo Ovando, comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas.

Alfredo Ovando Candia, nació en 1918, hijo de una familia de inmigrantes europeos, de buena posición económica. Su padre era natural de Extremadura, en España y su madre de Piamonte en Italia. Seguían los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial, admiradores de Francisco Franco, Benito Mussolini y Adolfo Hitler, criterios y valoraciones asimilados por el joven Ovando. Ingresó al Colegio Militar, se integró a la Guerra del Chaco, al terminar el conflicto bélico se desempeñó como profesor de la escuela de Estado Mayor del Ejército, luego Cónsul de Bolivia en Paraguay.

En 1960 ascendió a general, reorganizó el Ejército, lo modernizó en logística, armamento y adoptó el uniforme y la disciplina del ejército alemán. Cuando el Golpe de Estado consideraba debía ser el presidente y al no ponerse de acuerdo con Barrientos ambos decidieron jurar en el alto cargo.

Continuará.

II.- LA CIA, BARRIENTOS Y SU GABINETE.

Por Froilán González y Adys Cupull.

El mismo guion para todos los tiempos.

Uno de los organizadores del Golpe de Estado al doctor Víctor Paz Estenssoro fue Ricardo Aneyba Torrico, trabajaba en la base aérea del Alto, nació en 1937, de extracción humilde, hijo de un combatiente de la Guerra del Chaco y de una abuela materna que solo hablaba quechua. Estudió en el Colegio Militar, donde se destacó como líder contra la discriminación y las injusticias, catalogado de inteligencia superior y profunda, buen lector y amante de la cultura y el arte.

Obtuvo una beca en Estados Unidos en una base área en Panamá, donde fue reclutado por la CIA. Recibió entrenamiento de esa agencia de espionaje, asesorado por los norteamericanos organizó al primer grupo de guarda espaldas de Barrientos, quien posteriormente lo nombró Jefe de Inteligencia y la CIA lo designó como Jefe del Departamento Técnico en Bolivia. Bajo su responsabilidad fotocopió el Diario del Che que Antonio Arguedas envió una copia clandestina a Cuba.

“Yo participo en el Golpe con 80 sargentos recién egresados, tomamos el Palacio de Gobierno…  Ya para esa época estaba comprometido con Barrientos para hacer el golpe. Yo había organizado en la Fuerza Aérea con los sargentos y los suboficiales el grupo subversor. Llegamos al Palacio subrepticiamente… Me dicen nadie entra si no tiene esta tarjeta. Empiezan a llegar coroneles y generales como triunfadores, sin tener participación en el golpe. Se llenó el Salón de los Espejos. Había como 200. Yo vestía como los milicianos del Movimiento Nacionalista Revolucionario con pasamontaña y sacón.

“Yo había estado en la base aérea de El Alto con todos los suboficiales, siete días seguidos; preparando el golpe, cuando llegan, me dice Barrientos, se estaba poniendo muy duro el general Alfredo Ovando, así que atento con los suboficiales. Barrientos y Ovando seguían discutiendo los destinos de la nación y llegan a un acuerdo: ser los dos copresidentes.

“Salen al balcón, toma la palabra Ovando y comienza la silbatina feroz, quiere hablar, no lo dejan, sigue la silbatina. Él tenía dentadura postiza y la placa inferior se le rompe, no podía hablar. Tomó la palabra Barrientos y lo aplauden. Esto no era espontáneo; lo armó Barrientos, con la CIA y el mayor Bozo de la Fuerza Aérea y los falangistas.  Utilizó ese ardid para liquidar políticamente a Ovando.

“La CIA en los preparativos del Golpe buscaba informaciones privadas de funcionarios, altos mandos militares o de la cúpula de la policía, para conocer la participación en negocios ilícitos, inmoralidades, comisión de delitos, contrabandos, fiestas de dudosa moralidad, amantes, de ellos o de sus esposas, elementos útiles para chantajearlos y comprometerlos con el golpe.

“La CIA utilizó a militares peruanos para introducir armas y propaganda a través de aeronaves pequeñas que las trasladaban a pistas clandestinas en Bolivia, financió varios medios de prensa, como el periódico El Diario de la familia Carrasco y emisoras radiales. Los norteamericanos manejaban al país como un cantón de cualquiera de sus ciudades.”

Entre los ex dirigentes del MNR que apoyaron el Golpe se encontraban el doctor Walter Guevara Arze y Juan Lechín Oquendo alegando querían impedir la tercera y posiblemente vitalicia reelección de Paz Estensoro. Barrientos siguiendo instrucciones de la Embajada norteamericana apresó a Lechín y lo obligó salió al exilio, igual pasó con el doctor Hernán Siles Zuazo y a Walter Guevara Arze lo designó Ministro de Relaciones Exteriores, otros siguieron ambos caminos y algunos pasaron a la clandestinidad.

En larga conversación en la ciudad de Cochabamba con el doctor Tomás Molina Céspedes, obtuvimos su testimonio. Molina es historiador, docente y ex magistrado, doctor en Ciencias Jurídicas con 10 años de experiencia en el poder Judicial y Ministerio de Justicia, director general del Régimen Penitenciario, miembro de número de la Academia Boliviana de Ciencias Jurídicas con estudios de especialización en Rusia, España, Puerto Rico y Costa Rica. Es autor de 25 libros, siete dedicados al estudio del periodo militar en Bolivia, de 1964 a 1982, entre ellos, las biografías de los generales René Barrientos, Alfredo Ovando, Luis García Meza, Hugo Banzer y Luis Arce Gómez.

“El general Alfredo Ovando estuvo alineado en sus relaciones con Estados Unidos en el mismo frente, por eso mismo se atrevió a dar un Golpe de Estado, de no haber tenido ese apoyo, el Golpe no iba a tener éxito. Ovando y Barrientos juraron a la copresidencia, y Ovando fue el presidente que menor tiempo ejerció ese cargo, desde que fue posesionado hasta que renunció había transcurrido una hora.”

Barrientos fue elogiado por la gran prensa norteamericana y sus repetidoras en España y América Latina, exaltaron el hecho de rendir tributo a la cooperación con Estados Unidos y oponerse a lo que llamaban la Cuba comunista. El reconocimiento al gobierno de facto por Washington y Madrid fue inmediato. La Organización de Estados Americanos (OEA) llamó a sus miembros a imitar a Estados Unidos y España.

Entre las primeras medidas del golpista estuvo la represión contra los dirigentes con posiciones nacionalistas o antiimperialistas, los acusaron de inventados delitos, calumniados de diferentes formas, llevados a la cárcel u obligados o inducidos a salir del país bajo amenazas de muerte. Entre los ministros del nuevo gobierno se encontraban agentes de la CIA, bolivianos colonizados ideológicamente u otros dispuestos a servir al golpista, pero todos aprobados por la Embajada de Estados Unidos.

El general René Barrientos designó como viceministro de Gobierno (Interior) a su gran amigo Antonio Arguedas Mendieta, graduado de radio operador y paracaidista en la Escuela de la Fuerza Aérea, apoyó al Movimiento Nacionalista Revolucionario y a pedido de Barrientos, lo acompañó a Buenos Aires para recoger al doctor Víctor Paz Estenssoro y éste asumiera la presidencia.

La Embajada de Estados Unidos se opuso y solo cuando aceptó trabajar para la CIA, lo aprobaron. Lo invitaron a Estados Unidos, lo adiestraron y dieron una explicación de los gobiernos latinoamericanos, especialmente de Cuba y orientaron la política a seguir de acuerdo a los intereses de Estados Unidos. Comprendió que la política exterior de Bolivia no existía, estaba subordinada a Estados Unidos y la CIA aprobaba al Ministro de Relaciones Exteriores, principales funcionarios, embajadores en Naciones Unidas, OEA, países de interés para Estados Unidos y los cónsules en varios países.

Antonio Arguedas, nació en 1928, militó en el Partido de la Izquierda Revolucionaria (PIR) divulgador de ideas marxistas en las universidades, centros mineros, campesinos y formó a muchos jóvenes que después fundaron el Partido Comunista de Bolivia. Se graduó de abogado, considerado de inteligencia superior, buen lector, amplia cultura, talentoso, brillante, disciplinado, no tomaba ni fumaba, practicaba natación, andinismo y tiro de pistola en la academia de la policía. En 1963 fue elegido diputado por el Movimiento Nacionalista Revolucionario. En 1968 envió secretamente a Fidel una copia del Diario del Che y denunció la injerencia de la CIA en Bolivia.

Barrientos a sugerencia de la CIA, nombró como su asesor personal en asuntos de inteligencia a Klaus Barbie, nazi fascista alemán, que en 1934 ingresó a las Juventudes Hitlerianas como ayudante del jefe local del partido nazi. Barbie era de nivel cultural bajo, burdo, vulgar, violento y con instintos criminales, formado con ideología del Tercer Reich, se alistó en las SS y empezó a trabajar en la Gestapo y se afilió al partido de Hitler.

En la Segunda Guerra Mundial, fue destinado a Holanda y transferido a Francia durante la ocupación alemana, donde cometió numerosos crímenes, entre ellos la captura de cuarenta y cuatro niños judíos llevados a los hornos de incineración, dirigió las torturas y muerte de Jean Moulin, líder de la Resistencia francesa, envío a los campos de concentración a más de 7 mil personas, ordenó el asesinato de 4.432 combatientes y las torturas de 14.311 de la Resistencia.

Tras la derrota de Hitler regresó a Alemania y adquirió una identidad falsa, dirigió un cabaret, estrechamente vinculado a la prostitución, las drogas, el mercado negro y prestar servicios a los soldados que ocupaban Berlín, donde comenzó a trabajar contra la Unión Soviética y el comunismo al servicio de Estados Unidos. Ante las repetidas peticiones francesas para extraditarlo y juzgarlo por sus crímenes, los norteamericanos decidieron trasladarlo a Bolivia.

El contraespionaje de Estados Unidos utilizó una ruta de escape para criminales de guerra nazis y fascistas que trabajaban con ellos. Barbie salió para Bolivia con su mujer y sus dos hijos bajo el apellido de Altman. La ruta, organizada por los norteamericanos y el sacerdote croata Krunaslov Draganovic, jefe de una red encargada de sacar ilegalmente a alemanes, croatas, húngaros y polacos, con pasado nazi y buscadas por crímenes o delitos. Muchos de ellos habían llegado a Bolivia, trabajaban como asesores o profesores de escuelas militares y estaban agrupados en comunidades económicamente fuertes, con barrios residenciales cerrados, muros protectores, escuelas privadas, clases en alemán, ideología nazi fascista, admiradores de la cultura alemana, desprecio por las nativas y con clara formación racista y de supremacía blanca.

A sugerencia de la CIA, Barrientos se asoció al criminal nazi y lo nombró presidente de la Sociedad Naviera del Estado, dedicada al comercio internacional, pero la utilizaron en el tráfico ilegal de armas. En la etapa de la guerrilla del Che, sirvió a la CIA dirigiendo los interrogatorios a campesinos, prisioneros o personas acusadas de enlaces.

La embajada norteamericana también le sugirió a Barrientos al militar Hugo Banzer Suárez como Ministro de Educación, quien en 1971 se convirtió en uno de los más feroces dictadores.

Banzer era hijo del inmigrante alemán César Banzer, íntimo amigo de Klaus Barbie, de ideas nazi fascistas, anticomunista, racista, justificaba las torturas y campos de concentración, admirador de Hitler, seguía los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial, la invasión a la Unión Soviética, la derrota y rendición de Alemania.

Su padre consideraba perder dinero al invertir en educación de los indios, ideas que trasmitió a su hijo. Hugo Banzer nació en 1926, en un pueblo de campo en Santa Cruz, pero como adolescente escuchaba esos acontecimientos. Ingresó al Colegio Militar y durante su carrera recibió formación en Estados Unidos y en la Escuela de las Américas en Panamá, donde estableció amistad con militares de varios países de Centro y Sur América y sometidos a Estados Unidos.

En su condición de Ministro y con el pretexto de falta de presupuesto, suprimió varias instituciones, entre ellas el Instituto Boliviano de Culturas, el Consejo Nacional de Culturas y el Instituto Cinematográfico. El embajador norteamericano elogió las medidas económicas, sociales y anticomunistas implantadas por Barrientos e incrementaron los Cuerpos de Paz y otorgaron becas a profesores, maestros y jóvenes universitarios para estudiar inglés en Estados Unidos.

El reconocido periodista René Rocabado Alcócer, abogado, economista, docente universitario, corresponsal de prensa en el exterior de la agencia APN de la Unión Soviética, director y jefe de redacción del periódico El Mundo, especializado en economía de hidrocarburos, docente de la Universidad de Cochabamba, con excelentes relaciones con el padre de la esposa del general René Barrientos y con el mismo dictador.

Era corresponsal de la Agencia de Prensa Novosti de la Unión Soviética. Después del Golpe de Estado de Banzer salió al exilio y se estableció en Suecia, donde fue docente universitario y trabajó en un centro de investigaciones.  Es un intelectual muy lúcido a pesar de sus 94 años de edad, pues nació en 1925. En la entrevista expresó:

“El general René Barrientos fue reclutado en Estados Unidos cuando hizo un curso de aviación. Tenía una relación muy íntima con el coronel Fox, jefe de la CIA de la embajada americana en Bolivia. En un mitin campesino en la localidad de Punata, Barrientos me invitó a concurrir y yo pregunté quién era, a pesar de los rumores de miembro de la CIA en Bolivia.

“Fox era una persona muy importante del cuerpo de aviación de los Estados Unidos y en esa reunión, hablamos, y escuché, a una pregunta sobre su esposa, responder en quechua, decir que estaba embarazada.

“Ricardo Aneyba me contó su estancia en Estados Unidos con Barrientos en un curso de especialización y le orientó presentarse como   coronel y él su subordinado y estuvieron hasta en una salida de parrandas. Los norteamericanos lo recibieron como coronel y le asignaron un automóvil de acuerdo al grado y recibió un tratamiento especial.

“En esa beca se distinguió como alumno destacado, fue llevado a una prueba compleja en el Pentágono y demostró su capacidad excelentemente bien, y recibió una buena nota. Se mostró como alumno aventajado, siendo sometido a la máquina de mentira.

“Ricardo Aneyba había organizado, por encargo del presidente Barrientos y reclutado por la CIA, un Centro de Informaciones que recogía las informaciones de las gentes de izquierda de sentido popular, intelectuales; su correspondencia, las llamadas telefónicas.”

Al respecto Ricardo Aneyba Torrico refirió: “Se organizó la Research Metal Company, era la fachada donde funcionaba el Servicio de inteligencia montada por los norteamericanos.

“Yo era el hombre de Barrientos: primero él, después Arguedas, a quien le mandaba un sobre lacrado para Ovando todos los días del año. Mandaba las conversaciones telefónicas con alguna importancia, también las cartas capturadas en el Correo Central de La Paz de políticos fundamentalmente de izquierda y de todos los que nos interesaban. Teníamos equipos sofisticados, con todo tipo de químicos para abrir las cartas, fotocopias de cualquier cantidad de documentos…

“Los militares no sabían de la fachada de la Research Metal Company. Las intervenciones telefónicas se hacían a todas las embajadas. Los gringos me traían nombres para controlar los teléfonos y la correspondencia. Yo me veía con ellos en casas de contacto y de seguridad. Yo alquilaba y ellos pagaban.

“Eran 20 funcionarios, en cuatro turnos, con 8 horas de trabajo durante las 24 horas del día y los 365 días del año. Un técnico para el mantenimiento de las grabadoras, cámaras, utensilios para la apertura de correspondencia. Un estudiante de minas, entrenado en análisis mineralógico y dos porteros en seguridad. El hermano de uno de ellos trabajaba para el FBI…

“El general René Barrientos quería ser presidente constitucional y en 1966 anunció elecciones. El embajador norteamericano, Douglas Henderson informó a su gobierno que cualquier lista de candidatos tenía que incluir a Barrientos, porque estaba dispuesto a pelear para ser incluido.

“En ese informe añadió que podría ser eliminado por violencia física o por conspiraciones, pero mientras permaneciera vivo, regresaría para pelear.  Sugirió no debía ir como candidato único, porque crearía inestabilidad.  Recomendó como oponente al doctor Víctor Andrade, de quien aseguró no sería difícil convencer…”

Víctor Andrade pertenecía a una familia de la burguesía rural, estudió derecho y se especializó en Estados Unidos, fue diputado, Ministro de Relaciones Exteriores en varias ocasiones, Ministro de Trabajo, Embajador en Estados Unidos, Catedrático en la Universidad «New School» de la ciudad de Nueva York y funcionario de una compañía del multimillonario Rockefeller.

Años después reconoció públicamente que trabajó para la CIA, esas revelaciones no aportaban mucho, se sabía cómo esa agencia de espionaje aprobaba a los embajadores y a altos funcionarios de ese ministerio y debían responder a su política exterior.

El 3 de julio de 1966 se realizaron las elecciones y el general René Barrientos resultó electo y como vice presidente Adolfo Siles Salinas. Andrade solo obtuvo el 8.8 por ciento de los votos, pero fue nuevamente nombrado embajador de Bolivia en Estados Unidos.

Ricardo Aneyba expresó: “Cuando en 1967 se descubrió la presencia del Comandante Ernesto Che Guevara y la guerrilla en Ñacahuasú, los norteamericanos comenzaron a preparar a los oficiales bolivianos, en entrenamientos militares, combativos, sobrevivencia en la selva, en inteligencia, asumieron la dirección de las operaciones y establecieron una escuela de Boinas Verdes con instructores norteamericanos traídos desde Vietnam.

“Llegaron nuevos agentes de origen cubano con nombres falsos, los introdujeron en instituciones y empresas y coparon los servicios de Inteligencia militar. En el Ministerio de Gobierno ubicaron a muchos de ellos y querían fuéramos sus subordinados, incluyendo al propio Arguedas y establecieron la censura total…”

Continuará.

 

III.- DOMINIO DE LA CULTURA Y LA ECONOMÍA.

Por Froilán González y Adys Cupull.

El mismo guion para todos los tiempos.

Entre los que sufrieron la censura de prensa, estuvo el escritor y periodista Juan José Capriles Márquez, trabajó como redactor en los periódicos bolivianos Presencia, El Diario y La Nación y en Perú en las revistas Crónicas, Caretas y Cascabel hasta su regreso a Bolivia y en 1960 solicitó asilo en Brasil, donde trabajó en la sección internacional de O ESTADO DE SAO PABLO y en la Revista CRUZEIRO. En 1965 fundó en Bolivia el semanario Critica.  Es autor de varios libros.

“Soy hombre de Radio y Televisión desde hace más de 65 años. (Nació en 1936). Como director y dueño de la revista Critica, en ese entonces semanario, hemos reflejado algo que se convirtió en escándalo. Una persona, presuntamente sacerdote dominico norteamericano, nos visitó en la redacción y contó cómo había un edificio en la avenida Arce, presuntamente para curas dominicos, pero venía a denunciar, eran agentes de la CIA, y tenían una especie de Central de esa agencia de espionaje.

“Nosotros comenzamos a indagar y lanzamos en una de las ediciones, como la CIA estaba utilizando todos los instrumentos para hacer que los bolivianos tengan una especie de control político. Salió Barrientos y salió la CIA con toda furia, para acusarnos de mentirosos, de estar inventando… Se desencadenó un tremendo escándalo, dijeron eso no era posible y estábamos calumniando, inclusive, a la iglesia católica.

“Me llamó el Arzobispo, me preguntó si era verdad y le mostré toda la documentación entregada por el supuesto sacerdote. Se descubrió que era cierto; había una central telefónica desde donde se oían todas las comunicaciones de los políticos, sobre todo de oposición, y había inclusive carceleras.

“Benjamín Miguel, un famoso abogado católico, me dijo querían sustentar la denuncia, en una especie de juicio interno dentro de la iglesia católica. Yo le dije: “Me someto”. Y me sometí. Se descubrió a los supuestos sacerdotes.  Al denunciante lo habían maltratado y como sabía del semanario Critica, donde se denunciaba todo, decidió visitarnos …Yo denuncié en un reportaje varios crímenes cometidos por las autoridades y el envío de personas a los campos de concentración y posteriormente publiqué que el Che Guevara se encontraba en Bolivia.

“Esas informaciones irritaron a Barrientos y manifestó a los periodistas que la revista era un libelo infamatorio, un pasquín sensacionalista e indecente, y yo un mentiroso, carente de moral y ética profesional que, para venderla, utilicé una falsa información al levantar un cadáver de su tumba, porque “el Che Guevara estaba muerto desde hacía mucho tiempo”.

“A partir de ese momento fui objeto de burlas y mofas de los enemigos, el local de la revista fue allanado en reiteradas ocasiones, recibí varias amenazas de muerte y destrucción de mis propiedades.

“Al conocer sobre los combates guerrilleros en Ñacahuasú, me dirigí a Camiri con el propósito de reportar los acontecimientos, describí las condiciones espantosas de los soldados bolivianos, con los pies llagados, cubiertos con trapos, sin alimentos ni recursos médicos y aseguré que el Che se encontraba en las guerrillas y publiqué un himno dedicado al Comandante Guevara.

“Barrientos, nuevamente se molestó, ordenó mi detención y la confiscación de la edición de la revista. La CIA indicaba que el Che había sido ejecutado en Cuba, en una de las purgas, yo quería demostrar la falsedad y su presencia en Bolivia.

“Me metieron preso, conducido a la ciudad de Santa Cruz, me llevaron a una oficina de la CIA, a cargo de dos cubanos gusanos, me sometieron a interrogatorios y torturas, dejándome en situación casi agónica. Barrientos se quiso entrevistar conmigo, me lavaron cómo pudieron y me llevaron. Cuando me vio se molestó, expresó cómo habían utilizado tanta violencia y me pidió revelar dónde estaba el Che Guevara.

“Esa era la pregunta que más me hacían, Barrientos dijo que los interrogadores no servían y él iba a resolver ese problema y me preguntó: ¿para qué estas arruinando tu vida? Le respondí, me han traído preso y comenzado a torturar, sin saber realmente el motivo. Me dijo: “Esta vez has dicho la verdad, ojalá fuera mentira, pero te va a costar más cara que las mentiras que has dicho”. Barrientos en términos generales estaba totalmente sometido a la CIA, no tenía ninguna otra capacidad para quedarse en el poder.  Me extendió un cheque y me dijo: “Habla” y me dio la libertad. No quiero en este momento exteriorizar lo que sentí en ese momento. Yo pensé. Me quiere comprar.

“Llegué a La Paz, me entrevisté con el abogado Manuel Morales Dávila, le entregué el cheque y le conté todo para denunciar a Barrientos. A los pocos días me detuvieron, acusado de vínculos con el Che y de enlace guerrillero. Un agente de la CIA de origen cubano me interrogó y la revista Crítica fue desmantelada y todas las propiedades robadas.

“El apelativo  de “guerrillero” se aplicó a todos los de la oposición y aquellos a quienes querían  arruinar o destruir, Por ejemplo,  a un competidor en cualquier campo, sea comerciante  o industrial,  lo denunciaban como  colaborador de  la guerrilla y la represión caía sobre él, sin investigar ni aclarar la denuncia o cuando algún alto funcionario,  político, militar o policía se interesaba  por la esposa o novia de alguien, lo acusaban de guerrillero y lo aterrorizaban,  al extremo  de obligarlo a salir de  la ciudad;  si era influyente lo presionaban hasta obligarlo a tomar un avión rumbo al exilio. Las casas eran allanadas, generalmente saqueadas, y las pertenencias y objetos de valor, robados.

“El Ministro de Gobierno Antonio Arguedas vino a verme, yo he sido amigo suyo, desde antes de su nombramiento como Ministro, era tremendamente controversial. Por un lado, se decía comunista y por otro trataba de mostrarse como un fiel servidor de Barrientos.

“Arguedas me dijo: “Nosotros tenemos algún parentesco (alguno de sus hermanos se había casado con una señora Capriles) y me dijo: “Yo no quiero arruinarte, porque más o menos yo tengo las mismas ideas de izquierda, nacionalista, como las tienes tú. Pero cuéntanos –yo no voy a decir nada- ¿por qué tú estás en este trajín? Le contesté solo como periodista.

“Entonces me dijo: “Pero tú has estado en Ñacahuasú”. Respondí: “Sí, he estado para demostrar cómo el presidente me ha estado calumniando, porque dijo que el Che estaba muerto y la misma CIA ratificaba esa información y yo quería demostrar la verdad; por eso fui.”. “Me preguntó: “¿Tú estás dentro del grupo guerrillero?” Le dije ya me han atormentado con esa pregunta, pregúntale a los cubanos agentes de la CIA, ellos me han sometido a torturas, si han sacado algo de verdad…

“Se despidió amablemente y le expresé la preocupación por mis dos hijas, de cinco y siete años de edad, estaban solas con mi anciana madre, porque mi esposa estaba en Brasil. En la confusión de la despedida y en el momento que se marchaba, me fugué. Me metí en Radio Méndez, me persiguieron y rodearon la emisora, sus propietarios Alberto Méndez y Raúl Barragán, me protegieron, los del Ministerio de Gobierno cortaron la luz y el agua, pero ellos manifestaron, podían destruir la radio, pero no me entregara.

“Visitaron a mi madre, se aprovecharon de su edad y nobleza, la engañaron y le dijeron, yo quería ver a mis hijas. Mi mamá les creyó y las llevaron y me dijeron si no te entregas las violamos. Los de radio Méndez me pidieron no me entregara, me acuerdo de Johnny Villena y de Miky Jiménez, pero me entregué y me llevaron detenido a la DIC (Departamento de Investigación Criminal) y me metieron preso.

“Me visitó el coronel Hermógenes Ríos Ledezma, director de la DIC, nos conocíamos de cuando estuvo exiliado en Brasil y como yo estaba casado con Elena Quadros, sobrina del gobernador y candidato a la presidencia Janio Da Silva Quadros, le conseguí un cargo dentro de su seguridad.

“Ríos Ledezma me dijo que Barrientos le había ordenado matarme, aplicando la Ley de fuga y por la mañana iba a llegar con su chofer y estando cerca de la embajada de Uruguay, me fugara, iba a disparar e informar que trató de aplicar la Ley, pero me había fugado.

“Ríos Ledezma me recogió y llegamos muy cerca de la embajada, corrí y sentí los disparos. No sé cómo pude subir unas paredes muy altas y me sentí acogido por los uruguayos.

“Bolivia tiene que salir de este sometimiento a fuerzas ocultas, no son tan ocultas, tienen nombres: La CIA, pero el poderío de ellos es el económico y con ese poderío han comprado muchas conciencias, y lamentablemente, la miseria crea muchos miserables.”

El laureado cineasta Jorge Sanjinés Aramayo, estudió filosofía y cine, fundador de varias instituciones y del Consejo Nacional de Cultura para el Cine. En 1964 en Leipzig, Alemania, recibió el premio Joris Ivens, fundador del grupo cinematográfico Ukamau y dirigió el Instituto Cinematográfico Boliviano. En 1989 su largometraje “La nación clandestina”, recibió la Concha de Oro en el Festival de cine de San Sebastián. Ha participado en varios festivales de cine y en algunos de ellos como jurado.

“Empezamos a hacer cine en el año 1962-63, en esa época era un instrumento de lucha para contribuir al proceso libertario que estaba protagonizando el pueblo de Bolivia. Dirigí el Instituto Cinematográfico Boliviano y junto a Oscar Soria sentamos las bases del grupo cinematográfico Ukamau, nombre que tomamos del primer largometraje del grupo realizado en 1966, que constituye la primera película hablada en aimara.

“El grupo fundó la primera Escuela Fílmica, de la cual fui sub director y organizamos el Cine Club, primera institución de Cine-Debate y el Primer Festival Fílmico Boliviano, donde se exhibieron realizaciones cinematográficas desde 1948.  

“Los norteamericanos enviaron un equipo de expertos, dos antropólogos, a estudiar la región y descubrieron que había una rivalidad muy antigua entre los ayllus Laimes y Jucumani, cercana a los campamentos mineros, al norte de Potosí y esa rivalidad se resolvía generalmente por la ley de Talión.

“Es decir, si un Jucumani robaba una vaquilla de un campesino Laimes, éste hacia lo mismo, luego se ritualizaban las diferencias en la fiesta del Tinku de cada año. Una fiesta muy grande, interesante, con mucha música, mucha danza, en la que se enfrentan hombre a hombre en una especie de boxeo, pero muy duro. El resto del año lo pasaban tranquilamente.

“Esa rivalidad sirvió a los norteamericanos para inventar una guerra entre ellos. Vistieron con ropas Jucumani a los soldados y atacaron una población Laimes. Incendiaron, robaron ganado, abusaron, y se desató una guerra sangrienta con muchos muertos. Eso le dio pretexto al gobierno para intervenir la región, controlar la situación y acabar con la guerra y la etnia Jucumani.

“A las cuatro de la mañana, el campamento militar fue rodeado por los mineros; llegaron 80 camiones con armamentos, incluso con ametralladoras livianas, y sometieron y rindieron al Ejército. Apresaron a los dirigentes y los fusilaron y se acabó la guerra campesina. Nosotros hicimos una película sobre esa historia, se llamaba “Los Caminos de la Muerte”. Esa película fue destruida íntegramente. No teníamos laboratorios cinematográficos y tuvimos que llevar nuestro material a revelarse en un laboratorio de Alemania. Teníamos una coproducción con una empresa alemana, para producir la película y en el laboratorio de Berlín, le dieron 5, 6 o 7 minutos más al líquido revelador y se quemó todo el negativo, no se salvó un solo fotograma.

“¿Quién hizo eso? Seguramente los norteamericanos estaban siguiendo la pista. Después de la película Yawuar Mallku, (Sangre de Cóndor) se reconstruye la historia de los crímenes de lesa humanidad protagonizados por los Cuerpos de Paz, cuando estaban esterilizando a mujeres campesinas jóvenes de nuestro país, sin su consentimiento. La película reveló esto, nadie podía creer en la sociedad boliviana que ese crimen era posible.

“Nos tachaban de extremistas, terroristas, de querer desprestigiar a Estados Unidos. Formaron dos comisiones de investigación; una en la Universidad de San Andrés y la otra en el Congreso. Después de un cierto tiempo, ambas comisiones presentaron sus informes al gobierno, certificando era verdad la denuncia de la película.

“En la Cultura el Imperio se maneja a través de los medios. Ha desarrollado una tecnología muy avasallante, muy eficaz. Controla la distribución del Cine en todo el continente: antes podíamos ver el cine argentino, mexicano, pero después los norteamericanos tomaron el control y se acabó la distribución y la visión del cine latinoamericano, para ver películas latinoamericanas teníamos que ir a un festival.

“Hay un dominio cultural, una alienación organizada por el imperio para cambiarle la mente a la gente. Y lo han logrado en gran medida, hoy los jóvenes están sumamente alienados, adictos al celular, se rasgan las rodillas de los pantalones para estar como los gringos, se cortan el cabello como los americanos y ya no les interesa el cine nacional.

“Descubrimos la injerencia fatídica y fatal de la CIA en la realidad boliviana; de los servicios secretos y no secretos norteamericanos. No fue secreto el hecho como el embajador norteamericano fue a presionar al presidente Barrientos en el año 67, para interrumpir el ampliado de obreros, estudiantes, trabajadores de Bolivia, en Siglo XX, después de la noche de San Juan; para impedir que los trabajadores bolivianos le dieran el apoyo orgánico al Che Guevara, que estaba luchando en la selva de Ñacahuasú.

“Eso se supo; no era un secreto de la CIA: que el embajador norteamericano presionó a Barrientos metiendo al Ejército, matando gente con la intención de capturar dirigentes y aniquilarlos.”

Continuará.

IV.- LA CIA Y EL DIARIO DEL CHE:

Por Froilán González y Adys Cupull.

El mismo guion para todos los tiempos.

En abril del 2018 entrevistamos a Gary Paul García, miembro de la Comisión de la Verdad, quien manifestó lo importante de tener en cuenta el daño económico y expresó: “Muchos de los planes de asistencia, ayuda y cooperación, por parte del imperialismo norteamericano, tenían una injerencia clara, para controlar las reservas petrolíferas y para posicionar a la G

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