¡Qué importa si la foto está trucada!

Obama bucanero

 
 
 
 
 

¡Qué importa si la foto está trucada

Obama se lo perdería

 

     No es común que el Presidente del país más poderoso del mundo lo haga. Pero perdería no solo el disfrute de una sabrosa Bucanero. Sino, de paso, conocer a cubanos de verdad. No esos de cuello y costosas corbata en el Congreso que por su odio hacia la isla en que nacieron hace tiempo ya no son realmente cubanos, como un Bob que ahora anda en problemas con la ley y que de bobo mercadante anticastrista no tiene un pelo, o un Marquito que no es rubio, como desearía.

    Imaginen al presidente del país más poderoso de planeta mostrándose con la misma sencillez del saliente presidente uruguayo Pepe Mujica, del Benny Moré o del Papa Francisco. Gozando a mares, sin protocolo, sin temor al magnicidio, metiendo una sabrosa descarga y no ante su Congreso, donde  muchos lo miran atravesado por el tono de su piel. Oirá decir a alguien: “ Asere presidente, usted sí es un bárbaro de a verdá.”

    ¿Según foto, cuántos lagues se habrá tomado? ¿Y quién podría dejar de alabarlo? Raúl le dirá: “Colega President, ¿están congeladas o no?” Estaría en Cuba, isla famosa por su tabaco y ron, por su tradicional hospitalidad, por su playa de Varadero, por musical y jaranera, y más por su popular Revolución de barbudos que lidereó Fidel Castro.

    Habría diferencias políticas, ideológicas, modos de ver la economía, pero Obama gozaría ese pedacito, jacarandoso, rodeado de un pueblo que no distingue entre blanco, mulato, chino o negro. En lugar del sable o el pistolón del pirata o del misil atómico imperial, a mano la Bucanero, bebiendo a pico de botella el refrescante sabor de esa cerveza color ámbar que anima hasta a las neuronas más abatidas. Se sentiría como en sus tiempos de estudiante en las universidades de Columbia y Harvard, sin una de las canas que en la cabeza le ha hecho brotar la Casa Blanca.

    Bucaneros llamaban a aquellos europeos que deslumbrados por la leyenda y las riquezas de América piratearon por todo el Caribe y costas aledañas con aventuras que llenan libros y filmes de marinos con patas de palo, manos de gancho y ojos con parche.

    Hace un tiempo es marca de popular cerveza cubana. Pero no estamos para historia, economía ni política. Miren la foto e imaginen lo que se pierde el presidente Obama si no deja a un lado el protocolo, anuncia echar a un lado alguna que otra medida del bloqueo que le sea posible, decide tirar a la basura la Helms-Burton, olvida los espurios intereses de grandes corporaciones, se ríe de las babosadas de tres o cuatro políticos nacionalizados yanquis pero que nacieron en la Isla y sin temor alguno a un terrorista, pues está en Cuba, se aprieta bien los pantalones y sin la habitual prepotencia de los que habitan una Casa cuyo color no concuerda con el de su piel, escapa del stress presidencial pachangueando en la cantina de una esquina habanera.

    Por él sentimos que sea foto trucada. Lástima que no sea foto real, tirada con un celular el 21 o 22 del mes que viene en una esquina habanera. La vida es así. Se lo va a perder, aunque de todas maneras bienvenido será, él y su familia.

 

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