Síguenos

Es infatigable escribir: el paso de José Martí por Mexico

Es infatigable para escribir: el paso por México de José Martí (1875 – 1877)

Por: Yuri Fernández Viciedo. Joven profesor cubano, Dr en Ciencias Jurídicas

Entre 1875 y 1877 José Martí vivió y trabajó en México. Arribó al puerto de Veracruz el 8 de febrero de 1875 en un viaje procedente de Francia, con escalas previas en Inglaterra y Nueva York, tras huir de su destierro en España. En la capital azteca lo esperaban sus padres y sus hermanas, que ya residían allí. Estos dos años de estancia en México influyeron notablemente en la formación intelectual del joven Martí, que al momento de su llegada contaba con 22 años recién cumplidos.

México vivía en un ambiente de libertad de prensa y expansión cultural que sirvió de terreno fértil para el despliegue del talento escritor de José Martí. En apenas dos años, el joven habanero dejó una huella profusa en la prensa mexicana. Muchos años después, en vísperas de su partida hacia Cuba para participar en la guerra organizada por él, escribiría a su amigo Gonzalo de Quesada y Aróstegui:

“Tengo mucha obra mía por ahí perdida en periódicos sin cuenta, en México del 75 al 77…”[1].

Precisamente durante esos años mexicanos, Martí escribió para la Revista Universal (de Política, Literatura y Comercio); para el periódico político El Federalista y para El Socialista en 1876[2]. Particularmente intensa resultó su colaboración con la Revista Universal, donde se reveló como un escritor compulsivo. Así lo describió el poeta mexicano Juan de Dios Peza en una semblanza sobre el joven Martí:

“Es infatigable para escribir. Nosotros lo hemos visto en una redacción escribir el editorial, el boletín, las variedades y las gacetillas de un periódico, en un solo día, sin manifestarse cansado y sintiéndose dispuesto a continuar sus trabajos.”[3]

La Revista Universal se convirtió en el mayor repositorio de trabajos martianos en México durante los años de 1875 a 1877. Su labor allí debió resultar intensa, pues según los estudiosos de su estancia mexicana “era el primero que llegaba y el último que salía de la redacción”[4]. El investigador cubano Reinaldo Suárez Suárez ha sostenido que probablemente Martí fue, durante esos años, el escritor más consagrado de esa revista por la gran cantidad de boletines crónicas, editoriales, traducciones, gacetillas y artículos sueltos adjudicados a su pluma y publicados en la misma. Solamente de la sección Ecos de todas Partes, dedicada a sueltos y gacetillas, la edición crítica de las Obras Completas de Martí le ha adjudicado la impresionante cifra de 254 gacetillas y escritos sueltos[5].

La prensa mexicana dotó a Martí de un medio de vida, al compensar su pluma con una entrada económica estable que le permitió sustentar a su familia durante esos dos años. Pero también modeló su conciencia americanista y su identidad como americano. Fue en la observación y el estudio de la política y la sociedad mexicana, donde el joven habanero pudo aquilatar las peculiaridades de la formación del estado nacional en Hispanoamérica, así como los conflictos internos y amenazas externas que enfrentaba a las jóvenes repúblicas del Continente. En este sentido, México fue su primera escuela como intelectual americanista.

En los años posteriores de su vida, Martí siguió unido a México y a su prensa. Entre 1886 y 1889 colaboró en el periódico El Lunes, dirigido por su amigo de la Revista Universal, Juan  de Dios Peza, entonces director y propietario del periódico. Trabajos suyos aparecieron publicados también en El Partido Liberal, durante los años 1886 y 1892. Solo de este periódico, se le han adjudicado a José Martí 135 artículos sobre temas diversos[6].

La estancia mexicana del joven Martí lo hizo permeable a la influencia de varios autores e intelectuales del país, a quienes leyó y con quienes trabó amistad. Fue el caso del poeta, dramaturgo e historiador Juan de Dios Peza; pero también del poeta y periodista Guillermo Prieto; de Ignacio Ramírez “El Nigromante”, uno de los ideólogos del liberalismo mexicano; del historiador y pensador positivista Justo Sierra y del escritor y político liberal Ignacio Manuel Altamirano.

La experiencia de vivir y trabajar en el México de la década del setenta del siglo XIX caló hondo en la obra posterior de Martí y en su corazón de hombre joven. Al recorrer el trayecto en ferrocarril desde Veracruz a la capital, escribió:

“Se encoge el corazón de tanta hermosura. Los ojos queman. Se juntan las manos en gracia y plegaria”.

México permaneció como un lugar de retorno en la obra martiana. En la revista para niños La Edad de Oro, las referencias a la historia y cultura de México resultaron recurrentes en escritos como “Tres Héroes” y “Las Ruinas Indias”. También en el ensayo político y filosófico Nuestra América publicado en 1891. “(…) pero México es libre”: frase con la que cerró Martí su semblanza biográfica acerca del padre Miguel Hidalgo en “Tres Héroes”, sintetiza la imagen dejada en él por la nación azteca.

Pero la impronta martiana en la cultura mexicana no fue menor. Entre los más de cien personajes representativos de México dibujados por el muralista Diego Rivera en su mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central (1947) aparece –justo a la derecha de Frida Khalo y saludando a quien lo descubra entre la selva de prominentes hijos de México-  el cubano José Martí.

 

[1] José Martí, Obras Completas, volumen 20, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 1993, p. 476. La carta está fechada en 1 de abril de 1895 y está considerada como el testamento literario de Martí.

[2] Alfonso Herrera Franyutti, “Martí en El Lunes de Juan de Dios Peza”, Anuario Martiano, No. 6, Consejo Nacional de Cultura, La Habana, 1976, p. 185

[3] Alfonso Herrera Franyutti, “Martí visto por los mexicanos”, Anuario del Centro de Estudios Martianos, No. 20, La Habana, 1996, p. 182.

[4] A. M. Álvarez Sintes, “José Martí: ¿un gacetillero anónimo en la Revista Universal?”, Cuadernos Americanos, No. 98, México, 2003, p. 40

[5] Reinaldo Suárez Suárez, “Nuevos textos de José Martí sobre administración de justicia y en defensa de la vida”, en Andry Matilla Correa (coordinador), Estudios sobre Historia del Derecho en Cuba, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 2009, pp. 18 – 19

[6] Alfonso Herrera Franyutti, “Martí en El Lunes de Juan de Dios Peza”, Op. Cit., pp. 185 – 186

Otras Publicaciones