El viejo y el rico

Traducido del más allá por  Max Lesnik

 El viejo y el  rico

En medio  de las noticias políticas  que sacuden a Estados Unidos proclamando  que Hillary Clinton  y  Donald Trump  se perfilan  como  los  más  probables  candidatos  a la presidencia  del país  por  sus respectivos  Partidos, el  Demócrata  y el  Republicano,  después  de sus sendas  victorias  en  las  elecciones primarias  del   llamado “Súper martes”,  se publican  en  la  prensa  de  hoy,  dos  informaciones  que también  nos llaman la  atención, que  si fuéramos  a  publicar  un  libro  sobre  ellas  lo  titularíamos  “El  Viejo  y el  Rico”, parafraseando a  Hemingway.

El  rico  es por  supuesto es Bill  Gates  a  quien  la  revista  sobre  economía  y  negocios  “Forbes magazine” vuelve a  proclamar  como el  hombre de la  fortuna  más  grande  del mundo   de  hoy, acumulando  la  respetable suma de  75 mil  millones  de  dólares,  una  cifra que  ni él  ni  toda  su familia, descendientes   y  herederos,  jamás pudieran   gastar. File_20111118162015

El  “viejo”  que me   llama  la atención en las  noticias  de  hoy   es Mario  Kreutzberger,  el  popular  Don Francisco,  el  hombre  de  “Sábado Gigante” que  anuncia  que a pesar  de sus años  volverá  en  diciembre  a  la televisión, no  en  Univisión donde  hizo  su carrera  por  más  de  30  años, sino  ahora  como  estrella  de la Cadena rival Telemundo.

¿Por qué  “Don Francisco”  en vez  de  vivir  una  vida  cómoda de merecido  descanso, después  de  tantos  años trabajando  noche y  día  frente a las  cámaras,  quiere  ahora   volver  a la  televisión?  Seguramente  dirá  que lo hace  porque  le  gusta y punto.  Y si es  por  eso,  lleva  razón que convence, porque a este Duende  viejo  le pasa igual.   La fortuna no está  en el  dinero  sino en el  placer  de  hacer lo que  a uno le  gusta  y  basta.

Pero al que  no  entiendo es  al rico,  al  multibillonario  Bill Gates , que  no  se  cansa  de acumular  dinero   y más dinero,  para  amasar  una inmensa  fortuna  que  jamás  podrá  gastar,  por  muy  larga  que  sea su vida  y la de los que  le  vienen detrás.  A lo mejor  que si de  felicidad  se trata, el  viejo  Don Francisco  es  más  afortunado que  él.

Me falta  por  decir  que  en realidad  la culpa   de  tantos  billones  no  es de Bill Gates  sino  de  un sistema, el del capitalismo salvaje que impera  en  Estados Unidos  que  engendra personajes  como  él  o  al  mismo  Donald Trump.  Que  tampoco  la culta  es suya, es del injusto sistema, digo yo. Y ahí se las  dejo y los  pongo a pensar.

Y hasta mañana jueves amigos  de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.

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