¿ Es, como dicen los medios “ la mayor masacre a tiros en  Estados Unidos” ?

    Este fin de semana ha ocurrido una nueva catástrofe cuando un individuo, Seddique Marteen, de 29 años de edad, oriundo de New york e hijo de emigrantes afganos, de oficio guardajurado y residente de una comunidad floridana,  asesinó en la ciudad de Orlando,  al estilo conocido ya por la ciudadanía de este país, a 50 personas y dejo 53 heridas, a tiros con un AR-15 (fusil automático de uso militar)  y una pistola,  que es lo preferido por los terroristas individuales urbanos para realizar sus  crímenes de odio, aunque con el fanatismo musulmán- radical, que lamentablemente une a estos asesinos con el grupo terrorista ISIS, según declaraciones que realizó el atacante por teléfono al 911, antes de la masacre. Además esta siniestra y criminal secta se declaró la autoría del hecho.  Los mismos ocurrieron en una discoteca-club a la que acuden mayoritariamente jóvenes y  que también es frecuentada por las comunidades LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transgéneros).image_content_6761704_20160612165605

Sin dudas que esto es solo un eslabón más en la cadena de crímenes que ocurren frecuentemente en esta nación,  por los odios arraigados en esta sociedad discriminadora y que por desgracia este flagelo es dirigido por gente de la raza blanca. “Puros y legítimos” – como se autocalifican – de considerarse  los seres supremos.

El domingo, un día después del asesinato en masa,  a miles de kilómetros de distancia en Los Ángeles, California, se llevó a cabo uno de los desfiles de estas comunidades las que son respetadas por la inmensa mayoría de la ciudadanía, como contraste del abominable hecho de Orlando.

Pero el hecho en sí de asesinatos con armas de fuego es la costumbre creada ya hace mucho tiempo por esta supremacía racista transformada también  después en xenofóbica, con la unión de esos repudios a las personas que no fueran totalmente puros tanto en raza como en ideologías e inclinaciones sexuales.

Este crimen no debiera tener como muchos otros ya cometidos en la nación, muy parecidos en su contenido y resultados, el olvido y la ignorancia para ser echados a bote de basura, pero allí terminará por  obra y gracia de los que producen armas, leyes y que apoyan sus usos indiscriminados, como este de Orlando. Incluyendo por cierto,  importantes personeros de Congreso.  Por cierto se sabe que un número indeterminado de ellos poseen armas de asalto y otras cortas automáticas, por el derecho que les da la Enmienda # 2 de la Constitución Made in U.S.A..

El poder e influencia política de la Asociación Nacional del Rifle, o los armamentistas para el  uso doméstico, es tan poderosa que ha podido lograr que se fabrique un muro de contención contra la razón y no se impida la obtención, porte y mal uso de las armas de fuego de todo tipo, no solo para la cacería o el uso deportivo, sino que ha manipulado y convertido este supuesto y equivocado  derecho constitucional, en sus aspiraciones de poder en el que toda la ciudadanía está envuelta y es a su vez vulnerable.

La prensa hace zafra con estos hechos lamentables y sensacionalistas al margen del dolor de todo el país que llora a sus muertos y heridos una vez más hoy, pero jamás estos medios  se han puesto a favor de un súper control de la tenencia de armas de fuego, ni en la acera de enfrente a esos poderes especiales que existen  en aumento constante hasta hoy. Si esto ocurriera, que estos medios se volcaran a favor de la justicia y no temieran la aupada criminalidad, “otro gallo cantaría”. Pero el terror de asumir esa posición, les impide  estar al lado del pueblo que sufre estos crímenes. Sienten mejor estar al lado de esos ignominiosos poderes, que al lado de la razón.

El arma usada – AR- 15 – no es un fusil para caza de animales, venados, conejos, faisanes, o patos,  sino para dar muerte al enemigo en el terreno de una guerra militar. Y asi estos artefactos de muerte,  llegan a manos equivocadas por los beneficios y derechos  que da una supuesta enmienda de la Constitución estadounidense, cogidos por los pelos claro está, por los interesados en este lucro billonario.

Pero volviendo al título del comentario. No es cierto que sea la masacre a tiros más grande perpetuada en territorio nacional, la de Orlando. Y valga esta aclaración solo al marguen de la tragedia, sin ánimos de polemizar sobre algo fuera de lo ocurrido.

Desde hace unos siglos atrás los aborígenes de este país han sido masacrados por los blancos colonizadores y después invasores. Desde 1,662 estos han sido despojados de sus tierras y pueblos enteros,  han sufrido los balazos de los uniformados y posteriormente los vaqueros, en aquellas luchas desiguales llevadas a las pantallas por un Hollywood que comerciaba con el dolor de los indios.

Unos 370 mil indios fueron asesinados por los “portadores del desarrollo” con  armas y  con balas, en solo 40 años del siglo XIX,  aunque desde 1,492, cuando se descubrió América, más de 90 millones fueron aniquilados hasta ahora,  recogido por los historiadores.

Por lo que es una falacia que este asesinato de Orlando, con disparos,  fuera el mayor sufrido por esta nación en su historia.  Antes, indios Sioux, Cheyenes, Micosoukes, Lakotas, Apaches y muchas otras razas dejaron de ser los poseedores de sus territorios en toda esta tierra, gracias a los disparos de los yanquis blancos que les aniquilaban por centenares y miles,  en crímenes de lesa humanidad.  Por solo dar un pequeño ejemplo, la historia recuerda con gran dolor la gran masacre de Sand Creek, en 1,864, en una sola ocasión  en que unos 600 seres humanos indios estadounidenses,  fueron asesinados por fusiles gringos, entre ellos dos  terceras partes de niños y mujeres, en su aldea.

“La caballería yanqui jamás ha llegado tarde”, reza esta emblemática pero macabra consigna de aquella época.

Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís.

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